Macy Gray es una artista astuta. En 1999 rompió la baraja con “I Try”, una canción que la acompañara siempre. Ahora vuelve a la carga con “Ruby” (Artistry Music/Mack Avenue/Distrijazz, 18), su décimo disco, en el que vuelve a demostrar que su voz es prodigiosa y su carisma indestructible.

En su día, Macy Gray compartió protagonismo con Erykah Badu, Jill Scott o Mary J. Blidge como parte de la escena r&b. Acapararon todas las luces y muchas portadas, pero la voz rasposa y la actitud desafiante de Macy Gray no admitía comparaciones. Así que nadie se atreva a toserla, porque saldrá malparado.

Macy, ¿qué tal? ¿Dónde estás?
En mi casa en Los Ángeles.

Los Ángeles es una ciudad especial, diez urbes distintas en una…
Yo solo lo siento como qué es mi hogar, nada más allá de eso. Hace mucho que vine a esta ciudad. Estoy completamente adaptada a este estilo de vida.

Para la cultura negra es importante que haya gente que se sienta como números uno, líderes en lo que hacen. Y que lo hagan sin importar el color de su piel”.

Sumas el décimo disco, en este caso “Ruby”. ¿Qué me puedes contar del mismo?
Todo empezó a partir de” White Man”… espera, no, creo que fue “Sugar Daddy”. Muchas veces un disco parte desde una sola canción que marca la dirección a seguir. No siempre espero a tener veinte canciones para luego descartar la mitad. En esta ocasión teníamos el convencimiento de que sería un gran álbum. Había un buen número de compositores, más de treinta músicos participando y tres productores, ¡nada podía salir mal!

A pesar de que en algunas letras hablas sobre la pérdida y la temática central son los corazones rotos, las canciones suenan alegres y entusiastas. Suena un poco contradictorio, pero funciona a las mil maravillas.
Yo siempre he querido que mi música me haga sentir bien. Hay muchas fórmulas, muchos caminos para hacerlo. Te puedo contar algo triste pero con la máscara de un sonido vibrante. No siempre hablo de mí cuando hago canciones, pueden ser diferentes personas las que estén en el reparto. Tengo la esperanza de que Ruby haga feliz a la gente.

Gary Clark Jr. toca en Buddah. ¿Cómo surgió?
Fue en un evento en Nueva York, concretamente en Brooklyn. Le comenté que estaba preparando canciones y que había una que le encajaba. No fue necesario negociar mucho, me lo puso fácil.

En alguna ocasión te has aproximado al jazz. Ahora tenemos dos ejemplos, Tell Me, construida en base a una línea de Cole Porter, y Jealousy. Además, tu última premiere fue en Nueva Orleans. ¿Qué te aporta este estilo?
Mis primeras aproximaciones a la música fueron través del jazz y el soul. De hecho, soñaba con ser cantante de jazz. Evidentemente, amo ese sonido y, a veces, cuando puedo y me apetece, hago algunos shows en esa onda, pero de manera más privada. En cierto modo, tengo una voz jazzy y la puedo transformar, con lo que siempre hay un elemento jazz en mis canciones que las hace crecer.

Hay una historia potente tras “Sugar Daddy”. En Twitter montaste una gran campaña para dar difusión a lo que se esconde tras la canción. A propósito, musicalmente tiene un toque doo-wop funciona muy bien.
La idea no fue mía. En este caso, ha sido alguien mucho más joven que yo quien la puso sobre la mesa. Meghan Trainor es la responsable. Aporté unas líneas de piano en su inicio, después tuvimos que añadir parte de la letra y la melodía. Está claro, estamos rodeados de sugar daddies, hombres con mucho poder y mucho dinero que aprovechan la coyuntura para que se les acerquen chicas jóvenes y atractivas. No lo critíco, pero tampoco lo refuerzo. Eso está ahí, así que cada cual saque sus propias conclusiones.

Ya que citábamos antes Twitter, ¿qué te parece el uso que le damos en general a las redes sociales? Hemos cambiado el modo en que nos comunicamos…
En primera estancia, para mí era una manera de estar en contacto con mis seguidores y no perder el hilo. Al principio era una locura, era imposible controlarlo. Hasta que entendí que es una plataforma fantástica y abierta para comunicarse y que puede ser hasta divertido. Para una artista como yo también es una fuente de ideas. Hay muchos canales de información. Y además se acortan las distancias; es más fácil saber cosas de personas que están en la otra punta del mundo. El problema está en la gente que necesita estar conectada todo el día. Hay que encontrar el equilibrio. Pero, repito, estoy a favor de las redes sociales.

Al anunciar tu disco, decías esto: “Se publica también en CD, todavía hay gente que los usa”. Otra cosa que ha cambiado es la forma de consumir música…
Amo los CD’s y los vinilos, pero es obvio que no podemos evitar todos estos nuevos sistemas de reproducción. El sonido de un vinilo me sigue pareciendo una locura, algo muy hermoso, y creo que ha quedado demostrado que el vinilo no va a desaparecer nunca. Lo que ocurre es que no lo tengo tan claro con el CD, quizás desaparezcan en un par de años, quién sabe. Soy una gran coleccionista de discos, ante todo soy una amante de la música y entiendo que todo el mundo aprecia el vinilo por lo que es. Por lo que a mí respecta, nunca dejaré de comprar discos.

Sueles aparecer en primer plano en las portadas de tus discos. En “Ruby” también. Añades tonos rojizos, es muy salvaje. ¿A qué Macy nos quieres mostrar?
Había una idea en todo esto, pero deja que piense un poco… bueno sí, lo del color tan abrasivo es porque este álbum, por lo que a mí respecta, trata sobre los sentimientos que habitan ahora mismo en mi corazón. Pero te debo reconocer que no me gusta mucho ver las portadas de mis discos, esta tampoco (risas). Siempre salgo yo y desde distintos ángulos, pero no me siento especialmente cómoda. No me entusiasma tener frente a mí a un fotógrafo disparando. Por eso, casi siempre confío en el mismo, en Giuliano Bekor. Con él es distinto, me relajo. Conoce mi personalidad y la potencia. Es un enorme profesional y le estoy muy agradecida.

Hace unos meses recibimos la noticia de la muerte de Aretha Franklin. ¿La llegaste a conocer? ¿Cómo te sentiste?
La conocí hace mucho tiempo, no sé concretarte cuándo. Yo ya era fan suya antes de que me la presentaran. De ser posible, la hubiese visto encima de un escenario cada noche. Si tuviera que destacar algo de ella es cómo ejercitaba su voz, era muy disciplinada. Nadie se la puede comparar por su modelo de actuación. Además, tenía el respeto de todo el mundo y eso es lo que más aplaudo. Ella seguía ensayando cada día aunque no estuviera activa, además era una persona muy jovial y espiritual. Su voz era extraordinaria y yo la sigo teniendo muy presente. Estuve unos días muy triste, porque realmente ha sido una gran pérdida. La echaremos mucho de menos.

En 2012 hiciste entero” Talking Book” de Stevie Wonder. Aunque cueste quedarse sólo con un disco suyo, este es muy especial, una gran elección. ¿Por qué te decidiste por ese disco?
Posiblemente, no sea su álbum más popular, pero sí es mi preferido. En algunos momentos de vida, sobre todo en los difíciles, ese álbum ha sido como tener a un hermano mayor que me ayuda y me aconseja, una voz que me acompaña. Para mí gusto, ahí están las mejores canciones que ha escrito jamás. En principio, no iba a hacer el álbum completo. Finalmente, creímos que valdría la pena el experimento. Cuando albergaba esa idea, no sé si se cumplían treinta o cuarenta años desde su publicación, no me acuerdo (risas). Ya no me quedaba ninguna excusa para no hacerlo.

Te encanta hacer versiones. De hecho, acumulas dos propuestas con material ajeno. ¿Qué te aporta? Imagino que te lo tomas como una diversión. Además, no solamente acudes a clásicos, sino que te atreves con canciones como “Teenagers” de My Chemical Romance, que me encanta. Es una adaptación fantástica.
Hay demasiadas canciones buenas a las que prestar atención. Para mí es una motivación, una parte más de mi vida. Como te he dicho antes, soy una gran amante de la música con lo que no solamente me fijo en los nombres más populares. Disfruto mucho investigando y llevando canciones a mí terreno. Las convierto en canciones de Macy Gray a las que les doy mi identidad.

Por otro lado, has admitido que Serena Williams es una tu heroínas.
Para la cultura negra es importante que haya gente que se sienta como números uno, líderes en lo que hacen. Y que lo hagan sin importar el color de su piel, simplemente que influyan por lo que son. Serena Williams se muestra como lo que es; una súper heroína. Demuestra que puedes ser la mejor en algo, ya seas atleta o abogada, y trascender. A pesar de que todos la van a mirar, por ser mujer y ser negra. Es una situación complicada, hay que tener mucho carácter y mucho orgullo.

¿Crees que ha cambiado para mejor la situación de la comunidad negra en Estados Unidos? Hay muchas figuras importantes con cosas que decir, y tú misma eres un ejemplo.
Definitivamente, sí ha mejorado. Hay que evaluar cómo y las circunstancias. Vuelve a haber referentes, la propia Serena o el presidente Obama, con una mirada global y objetivos claros. Eso sí, no debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos. No se puede ignorar. Por ejemplo en Los Ángeles, hay integración y una mentalidad más abierta. Sigue habiendo guetos, eso es cierto, pero los habrá siempre. Los negros hemos ganado algunas batallas, hemos generado movimientos que han cambiado la historia. Sería bueno abandonar la negatividad debido a lo que pasó antes y pensar que podemos seguir ganando. Y lo haremos con determinación, una y otra vez. Ese es el mensaje.

De Ohio, donde tú naciste, es Lebron James. Otro buen ejemplo.
Ese chico es un espejo para los más jóvenes. Está haciendo un buen trabajo de concienciación.

“I Try” es tu canción más conocida, ganaste un Grammy gracias a ella. ¿Qué te gustaría intentar que no hayas probado?
Déjame ver… bueno, ya lo sé. Querría intentar volar. Si fuese un pájaro, sería feliz.