Los payasos del averno
Entrevistas / Slipknot

Los payasos del averno

Joan S. Luna — 16-11-1999
Fotógrafo — Archivo

Slipknot acaban de editar su primer largo en condiciones («Slipknot» –Roadrunner/Mastertrax, 99-). Slipknot son y no son una banda corriente. Musicalmente pueden serlo, por lo menos en la medida en que resultan, a su pesar, fácilmente clasificables (una mutación punk de Korn), pero su imagen va más allá de lo acostumbrado. No solamente se trata de un grupo formado por nueve personas, sino que éstas han adoptado una imagen entre lo violento, lo esquizoide y lo irónico. Podrían ser psychokillers, podrían ser payasos. De hecho, de eso se disfraza Shawn Crahan, número seis (los miembros de Slipknot se numeran del 0 al 8), percusionista y co-fundador del grupo junto al bajista Paul Gray. De payaso. Para que uno no dude sobre cómo tomárselo. A eso le llaman shock rock, aunque acabe por dar poco, muy poco, miedo. Aunque su música pueda resultar respetable, Slipknot no aterrorizan. Today Is The Day, sí. Será por esas pintas entre Gwar y los malos malotes de Mad Max. «Hemos usado este look desde el principio, pero lo principal es la música. Sin ella todo el resto es una mierda. Para nosotros lo esencial es la música, lo demás es secundario. La imagen es importante para nosotros porque refleja algo de lo que somos y nos vestimos como lo hacemos porque estamos hartos de modas. No tiene que ver con quienes somos, sino en cómo es nuestra música. Piensa en ello. Si eres un chico, vienes a uno de nuestros conciertos y sabes que soy el payaso, la próxima vez ya sabrás que yo soy el payaso y te centrarás en lo importante, en la música». Uno diría que Slipknot combinan los componentes esenciales del metal noventas con la fiereza del punk, solo que nuestro amigo el payaso parece no estar demasiado de acuerdo. «Nunca diría que nuestra música está influida por el metal de los noventa. No estoy de acuerdo. Nosotros no nos fijamos en ningún grupo en concreto, sino en estilos, como el death metal, el grindcore, el metal estándar. De ahí es de donde sacamos nuestras influencias y no de ninguna banda en concreto». Bien, pues como a uno le da la impresión de que Korn han resultado influencia fundamental para estos chicos y de que Ross Robinson les ha ayudado lo suyo para emularles, va y se lo dice. Obviamente, sigue sin estar de acuerdo («no tenemos nada que ver con los jodidos Korn»). Perfecto, centrémonos entonces en el hecho diferencial. Ya hemos dicho que Slipknot suenan más punk, así que ahora solamente queda añadir que usan a dos percusionistas y a un Dj y que proceden de un lugar poco dado a las bandas de metal, Des Moines, en Iowa. «¿Y por qué no íbamos a tener dos baterías? ¿Qué es lo que quieres? Seguir comprando la mierda de música de moda que puedes encontrarte en cualquier lado y luego sentirte decepcionado con ella o prefieres comprar algo completamente nuevo, con un punto de vista distinto, con dos percusionistas… Los baterías son la percepción básica de la música, son el primer instrumento que está dentro nuestro. Las percusiones ayudan a potenciar la guitarra, a resaltar el poder de la banda, aunque por otro lado creo que es tan simple como decir ¿y por qué no? En cuanto a lo de proceder de Des Moines, lo que eso significa es que no venimos de Los Angeles o de New York, significa que no pertenecemos a ninguna escena, sino que nosotros somos esa escena. Hacemos arte, no debemos nada a nadie, ni tenemos nada por lo que debamos variar nuestra forma de hacer música. Somos un nuevo principio».

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