El próximo 4 de noviembre sale a la venta “We Are Standard” (Mushroom Pillow), el segundo disco de la banda anteriormente conocida como Standard. Producido por Andy Gill (Gang Of Four) y con colaboraciones como la de Arthur Baker, supone un paso de gigante para los vascos. Un disco digno para jugar con garantías la Champions League del pop.

“Apenas tenían tres temas recogidos en una maqueta y ya aparecían en nuestras páginas y ganaban el Proyecto Demo 2005. Apenas se habían subido a un escenario y ya estaban tocando en festivales como el FIB. Apenas eran una promesa y ya tienen su primer disco largo a punto de ver la luz”. Así comenzaba nuestra entrevista con Standard hace dos años, justo cuando la banda estaba a punto de debutar en largo y sacar la cabecita en medio del panorama indie.

“Nosotros lo que estamos intentando es ser grandes, vivir de esto”

Veintitantos meses han supuesto tiempo suficiente para que el frenesí que envolvió a la banda en sus primeros días se haya transformado en calma, dedicación, entrega absoluta, ideas muy claras y mimo, mucho mimo. Sólo así se entiende que el grupo vizcaíno haya podido sacarse de la manga un disco como “We Are Standard”, un álbum que hace pequeño, casi anecdótico, el impactante y exitoso “3000 V–40.000 W” (Mushroom Pillow, 06). Ya no hablamos de una promesa, hablamos de una realidad. No hablamos de futuro, hablamos de presente. Y hoy, We Are Standard es una banda de Primera División.

O, mejor dicho, de Champions League: el disco estará disponible en toda Europa (también en Estados Unidos –de ahí el cambio de nombre al estar registrado “Standard” como nombre de otro grupo americano-) a partir del 4 de noviembre. Y es que no puede ser de otra forma, ya que:“We Are Standard quiere ser una banda grande, ir a por todas. Queremos triunfar fuera, es nuestra gran esperanza. Además, el curro, la dedicación, el nivel de obsesión que hemos tenido con este disco hace que todo lo que hubiéramos hecho hasta ahora parezca de broma”. El que toma la palabra primero es Deu, cantante y bajista de una formación a la que hemos sorprendido en mitad de uno de sus ensayos en El Módulo, ese viejo caserío de Getxo por donde han desfilado durante las dos últimas décadas casi todas las bandas del llamado Getxo Sound. Desde El Inquilino Comunista a Dynamo (quienes en el momento de nuestra charla ensayan en la habitación contigua). En El Inquilino Comunista militaba también Javi Letamendia, uno de los dos baterías con los que cuentan We Are Standard. Es él quien toma la palabra para recordarnos que el nuevo disco no sólo va a ver la luz en el extranjero, sino que fue concebido y desarrollado allende las fronteras (ha sido grabado en Londres bajo la supervisión de Andy Gill de Gang Of Four, uno de los grupos esenciales para entender el post-punk, y banda de referencia para el quinteto). “Por medio de los managers hicimos una lista de productores. Contactaron con él, Andy estuvo dispuesto a colaborar con nosotros tras escuchar nuestro primer disco, y se vino a Bilbao. Nos vio en directo, comió chuletón y callos y vimos que era uno de los nuestros”, recuerda la voz cantante del grupo. El resultado es, simplemente, magnífico. Y, ojo, mucho menos aguerrido de lo que uno pudiera pensar pero, en cambio, descaradamente discotequero y bailable. Una obra que trasciende más allá de lo que podríamos entender por “alternativo”, “underground” o “indie”. “¿Indie? ¿Qué es eso de indie?”, ironiza Deu, quien añade: “el tema del indie, del underground, lo tenemos superado. Nosotros lo que estamos intentando es ser grandes, vivir de esto, hacerlo bien, con discos que aguanten en el tiempo y grabando con garantías. ¿Por qué vamos a hacerlo mal si podemos hacerlo de puta madre?”. Eso digo yo, pero hay quien se toma el feísmo como una seña de autenticidad… En todo caso, esta claro que un disco producido por el líder de un clásico del post-punk como Andy Gill o que cuenta con un remix del mismísimo Arthur Baker (responsable de las producciones más electrónicas de gente como Afrika Bambaataa y sobre todo New Order). Pero bueno, sea como fuere, está claro que We Are Standard es una banda convencida de sus posibilidades, muy segura de su potencial, tal vez por el hecho de que: “todos remamos en la misma dirección y sabemos a dónde queremos llegar. Sabemos lo que queremos, de lo que somos capaces… y luego hay un factor suerte, como coger un taxi con la persona adecuada por casualidad y que esa persona se interese por ti y resulte que te puede abrir puertas”, tal y como relata Letamendia. Londonboy, el otro batería, asiente y añade que: “hay que estar en el momento adecuado en el instante preciso, como nosotros cuando dimos con el sello Mushroom Pillow, nos va con ellos muy bien, tuvimos mucha suerte”. Será la suerte del campeón… El caso es que muchos de los minutos de nuestra charla se ven salpicados por comentarios entre optimistas y grandilocuentes como “queremos sonar como los clásicos”, “teníamos muy claro lo que queríamos”, “hemos estado por encima de etiquetas y cortapisas” o “queríamos hacer algo grande, sin complejos”. Cualquiera, sin conocerlos, podría decir que son de Bilbao. Ellos (Deu) nos lo recuerdan jocosos. “Habrá quien piense que tenemos un handicap por ser de Bilbao y no de Leeds o de Oxford o de Dusseldorf… pero no, me niego a aceptarlo. Es más, partimos con ventaja” (risas).

“El tema del indie, del underground, lo tenemos superado”

Entre comentarios sobre bandas foráneas que nos han decepcionado recientemente (The Teenagers) y productos del país con los que todos hemos bailado como locos en un concierto hace unos días (Delorean), nos adentramos en el terreno del ritmo. Normal si hablamos de y con una banda que cuenta con dos despiadados baterías, un bajista-cantante que no deja de moverse y arengar al público en sus conciertos, dos guitarristas de contrastada calidad (Juan y Jon –éste el último en llegar a la banda y, quizá, una de las piezas esenciales para entender la progresión del quinteto-) y un pilón de loops estratosféricos. Así, a nadie puede pillar por sorpresa que el mítico tema disco “Ritmo de la noche” sea interpretado por We Are Standard en el momento álgido de muchas actuaciones del combo vasco. Pero, más allá de la anécdota, esa versión tiene una lectura bastante interesante. “Ritmo” y “noche” son dos términos que encajan perfectamente en la filosofía y fisonomía de la banda. Es más, hace ya dos años que Londonboy aseguraba esto: “Standard es una apuesta por el ritmo, nos movemos en un campo donde la rítmica es fundamental, buscamos esos ritmos que te mueven desde el inicio. Sólo es cuestión de analizar el comportamiento humano, la dialéctica corporal, y verás que en una sala de conciertos el público se comporta de una manera más o menos homogénea, se dan determinados ritmos en los que la masa siente la necesidad de moverse, es algo mágico…y en esa búsqueda de la magia estamos”. A día de hoy, por supuesto, reitera aquellas palabras y toda la banda lo suscribe. “El propio Andy (Gill) nos dijo que somos una banda de rock haciendo música para tocar en un club”, apunta Juan.
Llegados a este punto, el que abajo firma aprovecha para jugar con las etiquetas, eso que tan poquito gusta a los artistas. Les digo que “3000 V–40.000 W” me pareció un disco “de rock bailable”, pero que “We Are Standard” me parece un álbum “de dance-rock” y, entre reticencias a denominar su sonido de tal o cual manera, la banda termina por aceptar que el orden de los factores, sin llegar a alterar el resultado, sí que puede ayudar a comprender mejor la dirección tomada por el grupo, su sonido, y el resultado final de su segundo álbum. Algunos lo entenderán como una pirueta de dance rock actual y otros como una puesta al día de las coordenadas estilísticas de los años de Madchester. Sin embargo, no es “dance” ni “baile” lo más repetido por la banda en cuanto a lo que etiquetas se refiere. Todos coinciden en hablar de “pop”