La sociedad del espectáculo
Entrevistas / Primal Scream

La sociedad del espectáculo

Redacción — hace 12 años
Fotógrafo — Archivo

Como un Guy Debord para la generación del botellón, Primal Scream cargan en su nuevo álbum contra la idiocia que asola a nuestra sociedad de consumo, envolviendo sus puñaladas líricas de sonidos marca de la casa que van del pop psicodélico al rock’n’roll y la electrónica reptante. Mani, al otro lado del teléfono, explica las razones de “Beautiful Future”. Primal Scream tocan este mes en el Summercase.

Nueve discos y veintiséis años después de su formación sigue habiendo expectación por conocer cuál será el siguiente paso de Primal Scream. Y eso a pesar de que “Riot City Blues” (2006), su anterior entrega, repetía el guiño estoniano de “Give Out, But Don’t Give Up” (1994), a pesar de que a estas alturas de la película cuesta imaginar a Bobby Gillespie y compañía reinventando su sonido tal y como hicieron con “Screamadelica” (1991) y “XTRMNTR” (2000), discos claves para comprender la evolución del rock de los tempranos noventa para acá. Tras varios días persiguiendo a Gary Mounfield, “Mani” (quien fuera bajista de The Stone Roses, y desde hace once años miembro de pleno derecho de Primal Scream) la paciencia da frutos y su voz suena al otro lado del teléfono. Entre risas le comento que posiblemente conseguir una conferencia con la reina de Inglaterra habría resultado menos complicado. “Lo siento tío, pero estamos realmente liados ensayando y tocando en directo”. No busques rastros de soberbia en la respuesta. Mani es una estrella del rock y ambos somos conscientes de ello. Pero el mancuniano que una vez proclamó que The Stone Roses serían más grandes que los Beatles y los Stones juntos, tiene el culo demasiado pelado en tareas promocionales como para buscar entretenimiento en marear la perdiz con el periodista de turno. Y así, en los siguientes veinte minutos de conversación escupirá respuestas a toda velocidad sin eludir ningún tema, pero, a la vez, conduciendo a aguas mansas aquellos que pudieran servirnos de titular sensacionalista. Lo dicho, todo un profesional. “Creo que ‘Riot City Blues’ fue un disco de rock’n’roll en el sentido más tradicional del término, un disco para el que lo único que hicimos fue irnos a un estudio a tocar y grabar el resultado. El single, ‘Country Girl’, funcionó realmente bien en Inglaterra y como consecuencia de ello tocamos mucho en directo, lo que resultó muy divertido porque, por encima de todo, nosotros somos una banda de rock’n’roll, no lo olvidemos… Cuando acabamos la gira decidimos meternos inmediatamente en el estudio a escribir nuevo material, sin darnos tregua. Todos salvo Richard Young -el único superviviente junto a Bobby Gillespie de los Primal Scream que debutaron con “Sonic Flower Groove” en 1987- que tenía algunas cosas que arreglar en su vida personal y temporalmente ha salido de la banda… Como nos pasa siempre que entramos a grabar, no teníamos un plan predefinido, pero sí que nos apetecía utilizar a diferentes productores que aportaran diferentes puntos de vista para cada tema, en vez de apostar por un sonido único, tal y como habíamos hecho con Youth (Killing Joke) en ‘Riot City Blues’. Y el resultado es algo nuevo para nosotros, una colección de canciones muy accesibles que suenan genial en la radio. Esa es nuestra mayor obsesión ahora, vender discos y que nuestras canciones suenen en la radio”. Algo que queda claro cuando echamos un vistazo a la nómina de productores de “Beautiful Future”. Repite Youth en “Zombie Man”, un tema que podría haber figurado en su anterior entrega, mientras que Adrew Innes, guitarra y teclista de Primal Scream, se responsabiliza de registrar dos de los puntos cardinales del disco: “I Love To Hurt (You Love To Be Hurt)”, con la colaboración a las voces de Lovefoxxx de CSS y un sonido que remite a la electrónica oscura y anfetamínica de “XTRMNTR”, y “Over & Over”, una delicada balada, original de Fleetwood Mac, que recupera para los coros a la leyenda del folk británico y ex de Fairport Convention, Linda Thompson.

Pero lo más sorprendente y llamativo de la nómina de productores radica en la incorporación de Paul Epworth, responsable del sonido fresco y directo de la mayor parte de la nueva hornada de bandas británicas (Bloc Party, The Rakes, The Futureheads, Máximo Park, Kate Nash…) y Bjorn Yttling, miembro a la vez que productor de Peter, Bjorn & John. Todo esto, en definitiva, no es más que una larga exposición de motivos para explicar que sí, que efectivamente “Beautiful Future” es el disco más orientado al pop en la carrera de Primal Scream desde aquel lejano “Sonic Flower Groove”, sembrado como está de coros, de palmas y arreglos ayer tan improbables como las campanas que puntean el estribillo de “Beautiful Future” (la canción) o los violines y el ritmo decididamente disco de “Uptown”. Pero en realidad, y como todo lo que rodea a Primal Scream, “Beautiful Future” -un disco que esconde frases como “Esta guerra santa es un pretexto para un estado policial internacional. Arresto y prisión sin pruebas, éste es el país de los ciegos” o “A veces te preguntas qué estás haciendo con tu vida, trabajando y consumiendo hasta que te mueres”- tiene algo de caramelo envenenado. “Nosotros intentamos hacer un disco eufórico, y entonces llega Bobby y le da un giro, convirtiéndolo en algo realmente siniestro. Es como un caballo de Troya. Si echas la vista atrás a ‘XTRMNTR’, aquel disco tenía una mirada totalmente viciosa, enfadada y desagradable sobre lo que estaba ocurriendo en el mundo con el tema de las guerras. En ‘Beautiful Future’ creo que él ha vuelto su mirada a la cultura de las celebrities y cómo el ciudadano medio se alimenta de los realities televisivos y se despega de aquello que realmente está ocurriendo en el mundo. Las cadenas de televisión nos están sometiendo a una dieta de mierda que nos lleva a ignorar las cosas que realmente importan y nos empuja hacia el consumismo más repugnante. La gente está siendo manipulada. Y de ahí surge su inspiración”.

Su querencia por lo sórdido alcanza su máximo en “I Love To Hurt (You Love To Be Hurt)”, un tema con referencias a medio camino del sadomasoquismo y la violencia doméstica que con un estribillo como “Me encanta pegarte y a ti te encanta que te pegue. No hay nada glorioso en el amor”, en España les pondría a pie de los caballos de los bienpensantes políticos actuales. “¿Por qué se oculta algo así? Tal vez es por eso que Bobby habla de ello abiertamente, para que se genere un debate público”. También los paralelismos entre el “enganche” sexual y los ”cuelgues” químicos vuelven a ser recurrentes. Siempre políticamente incorrectos, habituales de los tabloides británicos por sus excesos dentro y -en ocasiones- fuera de las tablas, los portavoces más o menos oficiales de la banda, Gillespie y Mani nunca han tenido prejuicios en declararse abiertamente consumidores de todo tipo de drogas. “Pues sí. Primal Scream siempre hemos tenido una reputación terrible en ese sentido, y la verdad es que hemos dado motivos para ello…”. De hecho, cuando insiste en dejar claro lo prendado que está de nuestro país, sale a relucir su paso por los festivales veraniegos. Porque para Mani, un verano en España todavía significa “verano del amor”… “Bueno, nos hacemos mayores, nos hemos casado, hemos tenido hijos y hemos cambiado… un poco. Ahora llevamos limpios los últimos nueve meses. Pero cuando nos juntamos para tocar siempre es momento para correrse alguna fiesta”. Aviso para navegantes que se acerquen a verles sobre el escenario del Summercase el 18 de julio en Barcelona y un día después en Madrid…

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