La banda de Las Vegas frente a frente ante el mito del complicado segundo disco. Tras los más de cuatro millones de copias despachados de “Hot Fuss” (04), nos presentan ahora su continuación, “Sam’s Town” (Island/Universal), que muestra un acercamiento a las estructuras del rock clásico, contaminado por una producción preciosista que da origen a doce temas de orfebrería pop-rock, que quedan algo alejados en consistencia y efectividad de los de su predecesor. El 11 de noviembre estarán en Barcelona (Razzmatazz).

Junto con una representativa comitiva de los medios ingleses, nos dirigimos para descubrir los entresijos del disco hasta la delirante y decadente Blackpool, a una hora al noroeste de Manchester y conocida, al menos por los británicos, como Las Vegas de Europa. Al parecer, el pueblo en cuestión vivió su época dorada hace ya treinta años, y el tiempo no pasa en balde. Brumosas y lóbregas calles peatonales atestadas de salas de juego alicaídas; casinos desengalanados con alfombras rotas y repletas de lamparones; tendidos eléctricos envueltos en ristras y ristras de luces navideñas -en pleno mes de septiembre- decorados con pulpos y otros animales de plástico desconchado, que nos atisban amenazantes con sus ojos saltones de color desgastado. Ante tal contexto de ensueño pesadillesco, que parece salido de la saga “Silent Hill”, cuesta no olvidar que la coartada del viaje es la presentación mundial de “Sam’s Town”, segundo largo de los de Las Vegas, que la discográfica ha decidido realizar en esta pretendida versión paralela.

“Resulta exagerado decir que el disco está influenciado por Springsteen”

Pero como si de un juego de metáforas se tratase, tanto le falta a la decadente Blackpool para igualarse a la viciosa Las Vegas, como le resta a la ambición ampulosa de “Sam’s Town” para llegar al vigor efectista de “Hot Fuss”. Nos contaba semanas atrás Matt Voss, director del Departemento Internacional de Island/Def Jam y encargado de gestionar la pre-escucha del último álbum de The Killers en los diferentes encuentros con la prensa a lo largo de todo el mundo, cómo fue la reacción de los plumillas japoneses al escuchar por vez primera lo que será el tercer single de “Sam’s Town”, “Bones”: “Primero se miraban entre ellos con expresión de agrado, cosa ya difícil de conseguir de la reducida expresividad oriental. Al final del tema todos estaban cantando a coro el estribillo, y los más osados hasta se habían puesto a bailar sin moverse de su silla”. Restando el plus de leyenda marketiniano, obligado para alguien como Voss, la anécdota es representativa para quienes conozcan los gustos del mercado mainstream nipón. Si alguien busca el “Hot Fuss” de este año, deberá mirar hacia otro lado.

“Es una crítica estúpida la que pueda tachar el disco de sobreproducido”

El segundo trabajo de la banda de Las Vegas es otra cosa. Sin la puntería y efectividad melódica de su estreno, Flowers y cía. han recurrido a la filigrana compositiva, a las hechuras grandilocuentes y a la producción de lujo de Flood y Alan Moulder, que envuelven los temas de una épica y un carácter fanfárrico que acerca en ocasiones el resultado de “Sam’s Town” al de los trabajos de Jeff Lyne con la Electric Light Orchestra; atención por ejemplo a la algarabía de notas y colores en “Bling (Confessions Of A King)”. Un día después de presenciar el estreno en directo del disco (ver pieza anexa), le trasladamos el paralelismo a nuestro interlocutor, el guitarrista y único melenudo de la banda, Dave Keuning. “Sí, es una buena comparación. Y curiosa. Porque es probable que hayamos llegado a un resultado similar partiendo de puntos de partida algo distantes. Pero analizándolo, es verdad que nosotros buscábamos en ‘Sam’s Town’ un sonido más grandilocuente: grandes coros, armonías clásicas, melodías complejas… Y, efectivamente, todo ello caracteriza el sonido de la ELO”. Las pretendidas influencias de Springsteen, que pululan por los diferentes documentos promocionales que ha proporcionado la discográfica, y que efectivamente están presentes en el single “When You Were Young”, en realidad no van más allá de algún otro acercamiento esporádico y de esa actitud fatua de la que hablábamos. “Sin duda. Resulta exagerado decir que el disco está influenciado por Springsteen. No recuerdo haberlo escuchado desde niño. Si está presente en ‘Sam’s Town’, lo está únicamente como parte de un paquete de influencias de grandes artistas que nos han ido mostrando el camino a seguir, no ahora, sino desde que empezamos a escuchar música: Tom Petty, Talking Heads, U2, Depeche Mode o New Order”. Pese a ofrecer un conjunto de temas más irregular, “Sam’s Town” no olvida los ganchos melódicos que tan bien dispuestos estaban en “Hot Fuss” y que tanto ayudan a empujar las ventas. El primer single, “When We Were Young”, la pegadiza “Read My Mind” o la comentada “Bones” (de la que ya están rodando el vídeo, dirigido ni más ni menos que por Tim Burton) son tres hits en potencia de los que marcan las temporadas en las radiofórmulas. Las esperanzas para quienes esperaban de la banda de Flowers una evolución hacia los terrenos más arriesgados –teniendo en cuenta su estándar- que bosquejaron en “Andy, You’re A Star” o “Glamorous Indie Rock & Roll” se deberán conformar con los dos temas más oscuros y sobresalientes de disco, “For Reasons Unknown” y “Uncle Johnny”, junto con la futura cara B “All The Pretty Faces”, en los que la magia de la luz y el color que define el resto deja paso a las guitarras y a una actitud más agresiva y comprometida con el producto. “Sí, sin duda destacan. De hecho, inicialmente ‘Uncle Johnny’ se titulaba ‘Uncle Johnny Did Cocaine’. Es curioso, porque ante la posible crítica que pueda tachar el disco de sobreproducido, una crítica estúpida conociendo a los responsables de la producción (Flood y Alan Moulder), me da la sensación de que un tema como ‘For Reasons Unknown’ lo deberíamos haber trabajado más. Ha quedado demasiado crudo en su resultado final. Supongo que ello es parte de su encanto”. Hora de hablar de la supuesta revitalizada escena de Las Vegas, tras el éxito de The Killers y la aparición poco después de Panic! At the Disco en un lugar históricamente yermo en lo que se refiere a cultivo musical. “Siempre ha existido una pequeña escena local. Ahora quizás esté más de moda. Me alegro que hayamos contribuido a ello, pero se debe analizar banda por banda, porque poco tenemos que ver entre nosotros. Panic! At The Disco quizás sean buenos en su estilo, pero están demasiado encorsetados por ese emo estereotipado del que hacen gala. En cambio, hay otros grupos de la zona que merecen mucha más atención, como Red Light School District”. Suena raro que ahora, además de ir a gastar unos dólares en las tragaperras y el Black Jack, debiéramos ir a la capital de Nevada a deambular por sus garitos buscando nuevos talentos. “Pues debería ser así. Cuando empezamos a componer para ‘Hot Fuss’ nos marcamos dos objetivos. El primero, conquistar el mundo. El segundo, ayudar a desarrollar el circuito musical de nuestra ciudad. Hasta hace muy poco sólo quedaban dos clubes que programaran música en directo, donde se concentraban todas las bandas. Los bares habían ido cerrando a lo largo de los últimos años. Parece que eso está cambiando, y si hemos tenido algo que ver, estaremos orgullosos de ello”. Como muestra, la reciente decisión de trasladar físicamente el mítico CBGB neoyorquino hasta la ciudad de los casinos… “¡Sí, cierto! Lo llevarán a trozos: el lavabo, las paredes con todas las pintadas, el escenario. Será excitante tocar allí algún día. Seguro que será uno de nuestros mejores conciertos”. No nos lo perderemos. De momento, el grupo estará presentando el disco en Europa durante noviembre, con una fecha ya confirmada en Barcelona.