LA CURVA DE LAS COSAS
Entrevistas / Lagartija Nick

LA CURVA DE LAS COSAS

Redacción — 23-07-2001
Fotógrafo — Archivo

TRAS UNA NUEVA METAMORFOSIS (QUE AFECTA TANTO A LA FORMACIÓN COMO AL SONIDO) LAGARTIJA NICK REGRESAN CON “ULTERIOR” (ZERO, 01) SEGUNDO DISCO CON LA INDEPENDIENTE MADRILEÑA ZERO RECORDS DESPUÉS DEL FUTURISTA “LAGARTIJANICK” Y EN EL QUE RETROCEDEN DE ALGÚN MODO A PARÁMETROS SONOROS MÁS ARCAICOS, DANDO LUGAR A UN COMPLEJO Y BRILLANTE TRATADO ANTROPOLÓGICO.

Antonio Arias me recibe con un abrazo cerca de su casa. Mientras esperamos al resto de la banda (David Fernández sigue en la batería; M.A.R. Pareja vuelve a las guitarras y se estrena Lorena, atípica segunda bajista) observo su cráneo completamente rasurado, los ojos anfibios y el negro riguroso. Después de recomponer por enésima vez Lagartija Nick, Arias ha retomado en “Ulterior” algunas constantes de los primeros discos de los granadinos. “No es una busca consciente de algunos fans perdidos ni nada por el estilo. Simplemente teníamos todas estas ideas ahora mismo y no queríamos dejarlas escapar. La verdad es que a estas alturas no tenemos motivaciones comerciales, lo que creo que garantiza cierta calidad en el producto”. Compuesto por diez temas, cuya autoría se reparten Arias y M.A.R. Pareja, que se incorpora a la charla más tarde que el resto, “Ulterior” es un disco oscurísimo (puede que el más oscuro que hayan grabado) donde sorprende la ausencia total de tecnología (en contraposición con “Lagartijanick”) en beneficio de una producción opresiva que recupera cierta tendencia a los estribillos (las excelentes “Intensidad” y “Dos”) y unas guitarras envolventes, turbias pero hermosas (la enigmática “SDAH” o el estupendo cierre a lo “Su” que es “Cielo Ulterior”).

“La verdad es que a estas alturas no tenemos motivaciones comerciales, lo que garantiza cierta calidad en el producto”

“Bueno, si que hay un planteamiento en el disco evidentemente oscuro, pero creo que eso no nos condicionó a la hora de tratar los arreglos o las letras. Creo que la principal diferencia está en el tratamiento. Ahora el grupo está despojado de cualquier artificio, como loops o secuencias, y aún así sigue sonando al grupo, creo que eso es positivo”. Miguel afirma convencido. Su reincorporación al grupo, después de una ruidosa salida, ha supuesto algo más que una nueva óptica en el tratamiento de las guitarras. Su aportación ha afectado especialmente a la filosofía de un disco en el que, a priori, iba a predominar la tecnología. “La verdad es que habíamos visualizado las canciones con muchas secuenciación. Las composiciones están hechas con máquinas, pero para que las toquen humanos. Así que al llegar al estudio nos quedamos con la esencia humana de las canciones y decidimos quitar todas las secuenciaciones. Ahora repetimos en físico lo que habíamos creado con las máquinas”. Una de las más evidentes virtudes de Lagartija Nick siempre han sido los textos. En un panorama nacional lleno de letristas miméticos, cuando no simplemente mediocres, sorprende la capacidad de mutación literaria de los granadinos. De los primeros collages (“Hipnosis”, “Inercia”) se giran hacia la oscuridad (las inquietantes “El próximo lunes” o “La curva de las cosas” del excelente “Su”) y terminan por escarbar en lo más oscuro de sus raíces (las muchas magias de Lorca y Val Del Omar son las responsables de sus dos mejores discos) Tras esto y merced a la mística oriental y la lírica extraña del genial José Ángel Valente, los escritos de Lagartija Nick se vuelven precisos, casi crípticos, especialmente lúcidos y reflexivos. De este modo si “Lagartijanick” era un disco sobre el espacio, “Ulterior” es un disco sobre el hombre, construido sobre orgánicos textos que, a la manera del tantra hindú, se repiten de manera obsesiva (“Heroína”, “Decadencia”, “Emergencia”, “Himno a la materia”) alcanzando el conocimiento por medio de la catarsis. “Es cierto, el disco tiene algo de antropológico, de estudio del ser humano. Los mensajes son mucho más claros y por lo tanto más profundos. En “Heroína”, por ejemplo, a pesar de la inquietud y las muchas ambigüedades que la propia palabra provoca, se trata de algo orgánico, algo físico. Aunque el disco no es conceptual, las canciones si que lo son ya que cada una trata e insiste en un tema. Todo está recorrido por una idea muy ancestral que tiene que ver con la materia”. Antonio sonríe con cierta amargura cuando abordo la cuestión (inevitable a pesar de esta santa publicación) de los continuos cambios de formación, la aún fresca incorporación de la segunda bajista y sobre todo esa sombra de malditismo que siempre surge cuando se habla de Lagartija Nick y que sus miembros (sean quienes sean en el momento) prefieren evitar. Supongo que será la curva de las cosas. “Es evidente que hemos pasado por muchas etapas, pero llegados a este punto solamente me interesa que el público vea calidad en los instrumentistas. Con dos bajos desarrollamos una base rítmica aparte y, por otro lado, una guitarra bajo. Nos permite, por ejemplo, usar el estéreo de una manera nueva. Está claro que no somos dóciles, pero tampoco somos ni mucho menos un grupo problemático”.

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