Cuando entro en la habitación donde los cinco miembros llevan contestando preguntas como si de unos hamsters en una rueda se tratase, Mikel Izal está hablando con Antena 3 para ver cómo será su intervención en los informativos, y hacía varios días que su primer single había superado las cifras de reproducciones de Operación Triunfo.

Ese es el estatus de una de las bandas más convocantes del circuito alternativo (y la última gran banda de masas de la escena que aún no fichó por una multinacional), que en Autoterapia (HOOK, 2018) presentan su cara más versátil (desde el violín de Ara Malikian a ritmos andinos, la canción más lenta de su repertorio, guiños a la psicodelia, canciones sin estribillo…) y pasan por su propio diván para autoanalizarse y ver cómo lidiar con esta dimensión de grupo de masas y con la exigencia de ser una marca que genera grandes números y grandes emociones.


De lo primero que soltáis en el disco es: “mi lucha es dejar de imaginarme que cada paso es el más importante: que cada paso arroje buena sombra”. Suena a tratar de gestionar lo que os está pasando, tanto a nivel personal como profesional. ¿Sentís que os está costando gestionar todo?
(Mikel)
Creo que no nos está costando, pero nunca está de más recordártelo a ti mismo de vez en cuando, y hacer el esfuerzo por tener una foto limpia de lo que te está pasando y recapacitar, sobre todo cuando te pasan cosas como las que estamos viviendo nosotros estos últimos años. Se trata de hacer un ejercicio de análisis de los últimos años y de intentar que el “éxito” que hemos sufrido sea positivo, y que los peligros de ese éxito saberlos ver venir y contenerlos para poder ser más feliz.

Mencionas mucho la idea de “las dos mitades” en varias canciones del disco. ¿Vivís esa dicotomía? Sobre todo, tú, Mikel: la marca Izal es también tu apellido…
(Mikel)
Al final, nunca hemos dejado de ser nosotros mismos: ni cuando nos subimos a un escenario, ni cuando vamos a comprar el pan. El cambio está, acaso, en la persona ajena a ti. No en la familia y los amigos, que por suerte todos nos siguen viendo igual y se alegran de tantos éxitos, pero seguimos siendo los mismos idiotas de siempre. Entiendo que sí que eres alguien diferente para la gente que no te conoce y que se hace una idea sobre ti; pero eso es lo que no te tiene que importar. Al final, somos gente que hace lo que le flipa; y por dentro me sigo sintiendo la misma persona: yo ni me miro al espejo, ni me pienso de una forma diferente a como lo hacía diez años atrás. Lo que cambian son los agentes externos.

Además de algunas letras, hay una imagen que repetís varias veces, y que incluso se puede ver en el videoclip de El Pozo: estar rodeado de gente, pero solo, incluso luchando contra ellos. No sé si es algo que habéis sentido últimamente.
(Gato)
Yo creo que es un miedo que está un poco siempre. Por sugestión, también: te adaptas muy rápido a todo lo que está pasando a tu alrededor, y luego tienes que gestionar todo eso en tu día a día. Gestionarlo o hacer un poco de autoterapia y leer un poco para adentro qué es lo que está pasando; si te aburre todo lo demás o si te parece tan fuera de lo normal o extraordinario como para no saber vivir con ello.

“Somos un claro ejemplo de grupo ecléctico a nivel de arreglos, sonido y composición”

Dijisteis que el disco va sobre “la búsqueda de la felicidad”. ¿Dirías que estáis consiguiéndolo, que sois felices? ¿Qué concepto tenéis de la felicidad?
(Mikel) Cada ser humano tiene un listón, una fragilidad, una capacidad de ser feliz; y haga lo que haga no va a cambiar mucho. Alguien propenso a tener un buen estado de ánimo y ver la parte positiva de la vida, lo será trabajando duro en una mina o siendo una estrella del rock. Y su cerebro procesará su vida de una forma muy parecida, me da la sensación. Si es positivo le verá lo bueno a las dos vidas, y si es negativo, también.
(Iván) También es cierto que cada uno tenemos nuestra forma de ser y de vivir nuestra situación en el grupo. Mikel, por ejemplo, es más agorero y bajonero, a veces (risas); yo también tengo mi punto de, teniéndolo todo, ya estoy pensando en cuándo y por dónde viene la hostia, soy un inconformista. Pero creo que somos felices los cinco, porque, aunque tengamos diferentes visiones de la vida, tenemos clara una cosa mucho más grande: que la felicidad es el camino. Ni determinada meta a conseguir, ni nada: estar ahí nos hace felices. Conseguir cosas nuevas, darnos cuenta que nos encontramos cada vez con un paso adelante más es lo que nos hace estar felices. Incluso pasando momentos de miseria.
(Gato) A mí me gusta mucho la metáfora de la zanahoria: no se trata de comerse la zanahoria y listo, sino de encontrar siempre una zanahoria que te guste en cada momento.
(Iván) Por suerte, nuestra vara de felicidad está bastante alta. Está mereciendo la pena el camino.
(Mikel) Yo siempre he tenido la duda de si esto es ejercitable. Del mismo modo que te puedes poner cachas, puedes ser más feliz: si puedes encontrar ayudas externas a través de actividades o ejercicios mentales que puedan ayudarte a subir ese listón. Naturalmente, mi madre y mi padre me dieron este cuerpo (risas), gracias a Dios, o no…

Dios no hizo nada, creo.
(Mikel)
(Risas) Pero eso: igual si me machaco en el gimnasio tiro para arriba. Pues a veces pienso que cada uno tiene una manera de procesar las cosas en el cerebro, y que igual si lo ejercito de cierta manera puedo elevar el nivel de capacidad para fijarme en lo bueno.
(Gato) Tienes que leer más a Bucay (risas).
(Iván) Cuando estás con gente positiva tu carácter cambia. Si estás con gente con un ánimo buenísimo, aunque seas un vinagres, te vas a contagiar de su energía.

Hay un momento, en la canción Bill Murray, que cantas: “sé que no me queda mucho más tiempo de loop salvaje; pero mientras tanto deja que me desangre”. Parece que estáis empezando a verle las orejas al lobo, como si tuvierais la sensación de estar disfrutando de los minutos de descuento de esa ‘vida salvaje’.
(Mikel)
¿Te has escuchado el disco bien, eh? Hay frases muy guays, la verdad.

¿No te habías dado cuenta?
(Todos)
(Risas)
(Mikel) Es que no me paro mucho a pensar en lo que escribo, sinceramente.

Pero las has escrito, ¿no?
(Mikel)
(Risas) Sí, lo juro. El dejar que me desangre mientras disfruto es mi naturaleza. Ya vendrá Paco con las rebajas. No sé vivir de otra manera. No sé si esto durará para siempre o si es el último día, pero me gusta vivir en esa sensación de estar exprimiendo cada segundo de mi tiempo al máximo.

En Copacabana ya daba la sensación de que os abríais a otras texturas de manera más abierta que en los primeros discos; pero en Autoterapia igual sois más radicales y explícitos: suena Ara Malikian, firmáis la canción más lenta de vuestra carrera, alguna que otra sin estribillo, otras haciendo guiños a la psicodelia o a los folclores latinoamericanos. ¿Lo veis como un disco de transición hacia una apertura mucho más explícita en el futuro?
(Alejandro)
La clave han sido los medios con los que hemos contado. Siempre hemos tenido esa intención, pero nunca habíamos tenido los tiempos para llevarlo a cabo. Ahora, por fin hemos tenido tiempo, dinero y medios para hacer un disco con calma, con experimentos y licencias, para probar cosas, quitar otras… mientras tengamos estas condiciones, que ojalá, porque grabar así ha sido un privilegio absoluto, cualquier cosa que nos llame la atención es susceptible de meterlo en una canción.
(Mikel) El afán por experimentar está desde que nos formamos. Un ejemplo de lo que influyen los medios: cuando alguien planteaba algún arreglo en el primer local de ensayo, que era un cuarto infecto donde era imposible disfrutar de la música, casi lo utilizábamos para poder poner en común e interiorizar en un sitio las canciones y tocar todos sin equivocarnos; todo sonaba a horror. Y enseguida se abandonaban muchas ideas, que planteadas en aquel lugar no eran lo mismo, no te emocionaba de la misma manera que ahora, no te llegaba. Sin embargo, ahora nos escuchamos de puta madre y podemos valorar y gustarnos y entendernos a otro nivel. Antes era, literalmente, insoportable.

Sin embargo, sigue sonando a Izal: hay una arquitectura de las canciones que sigue estando ahí. Hay algunos medios, por ejemplo, una reseña reciente de El Pozo en JNSP, en la que se aludía a que seguís recurriendo a una fórmula. ¿Vosotros sentís que estáis atados a una fórmula que funciona, a esa ‘marca Izal’?
(Gato)
Tenemos una forma muy colectiva, en realidad. ¿Que trabajar las canciones como grupo y de la misma manera supone una fórmula? Quizás por ahí, sí; pero no tenemos un molde en el que meter la letra y la música y sale una canción de Izal.
(Iván) Si hay un grupo ecléctico a nivel de arreglos, sonido y composición, nosotros somos un claro ejemplo. Si alguien, a todos los temas que hacemos, desde el que está más cerca del folk andino al que está más cerca del heavy metal, le parece que son iguales, quizá está siendo un error de percepción de la persona que escucha. ¿Quizá tenga algún tipo de prejuicio?
(Mikel) Es que incluso a nivel compositivo, tío: te puedo mostrar una decena de demos que he hecho en mi casa y que, si las comparas con el resultado final, lo único que se mantiene es mi voz y la melodía. De verdad, es algo que no consigo comprender. Estamos constantemente en búsqueda activa. Yo, en composición, lo hago todo el tiempo, en cada disco, en cada canción. Si la búsqueda continua por no aburrirme de la música, buscar estructuras no habituales, utilizar el silencio como instrumento musical, supone repetir una fórmula… pues ya no sé. Nos sorprende que haya medios que sigan pensando que todas las canciones son la misma.
(Alejandro) ¡Tenemos canciones sin estribillos! No es algo muy recurrido. Y quizás por eso es que no nos pongan en la radio, incluso.
(Mikel) Que un crítico musical hable de repetir fórmulas con nuestro trabajo… puedo decir con absoluta humildad, pero objetividad a la vez, que es erróneo. A nivel puramente de teoría musical. Si no le gusta es otra cosa, y lo respeto profundamente.
(Iván) También si le toca hacer la crítica de nuestro disco a un fan del funk, quizá le parecerá ñoño y una mierda. Es entendible.

¿Por qué creéis que habéis generado prejuicios sobre parte de la crítica o de la industria musical en general?
(Mikel)
Todos los grupos del mundo que han sacado la cabeza lo más mínimo los han sufrido. Al final, te pones en un escaparate muy grande; y nada más sacar la cabeza, llueven los prejuicios.
(Gato) Además, salimos de un movimiento que se ha etiquetado como “indie”, y al volverte un poco masivo, se tiene esa percepción de que te “has vendido” a otro público, y aprovechan a tirar palos…
(Mikel) De hecho, este cuarto disco, que sacamos con un apoyo brutal de público, estamos teniendo como primeras sensaciones la percepción por parte de público y crítica de que hay mayor apertura sonora que en otros discos, incluso. Si se supone que tenemos estatus de masivos y que ya no somos indies… Hay un rollo de etiquetado que siempre es erróneo: meter cosas muy diferentes en un mismo cajón no tiene mucho sentido. Pero, básicamente, es el prejuicio que se tiene con cualquier grupo que saca la cabeza.
(Alberto) Tampoco creo que esté de más decir que, al nivel de afluencia de público en nuestros conciertos, todavía somos el único grupo, posiblemente, que no tenga el apoyo discográfico de una multinacional detrás.
(Mikel) Pero también tenemos la absoluta convicción de que ningún grupo, por mucho que esté en un sello multinacional, hace lo que le dice la discográfica.
(Alberto) Pero sí que un sentido literal, de grupo “independiente” por no estar en ninguna discográfica, a la escala de movilidad de gente que generamos, creo que somos los únicos.
(Mikel) Nunca se sabe, de todos modos: quizá en algún momento queremos ampliar nuestro radio de acción a una cantidad de países a los que no podemos llegar ahora mismo, y fichamos por un sello. No es malo tener discográfica.
(Alberto) No, no; pero lo decía para que quede claro, porque hay algunos medios que a veces hacen la reseña del disco o hablan de nosotros y ponen entre paréntesis “Sony Music”.

“Que un crítico musical hable de repetir fórmulas con nuestro trabajo es erróneo”

Parece que me estéis diciendo: “oye, que no somos nosotros los que hemos fichado por una multi”…
(Iván)
Peor por culminar con lo de los prejuicios, creo que el trabajo de un crítico musical es arrojar luz y analizar desde su punto de vista sobre un trabajo discográfico; otra cosa es que esté acertado o no, o que le pesen más agentes extramusicales y subjetivos. Si dicen que nos repetimos canción tras canción podré ir a ponerle dos canciones al azar y demostrarle que no tiene razón. Hay cosas que caen por su propio peso. Ser crítico musical y estar criticando un disco no le da la razón.

Recién mencionabais el alcance que tenéis. Las cifras están ahí. De hecho, cuando salió El Pozo como single, os colasteis incluso por delante de los singles de Operación Triunfo. ¿Vosotros veis que estáis jugando en esa liga, aunque no estéis en la estructura mainstream?
(Mikel)
Lo maravilloso de todo esto es que nos sorprende de forma absolutamente sincera: hemos flipado con lo que ha pasado con El Pozo y con Pausa antes de que salga el disco. La alegría de no saber que nos íbamos a encontrar con un dato como el que acabas de decir; y darnos cuenta que competimos de tú a tú con el prime time de la televisión y con un formato omnipresente como Operación Triunfo, un fenómeno que no sucedía desde hacía quince años. Nosotros no podíamos ni imaginarlo. Pero seguimos creyendo que no es que tengamos tantísimo público, sino que el que tenemos es muy fiel, y que encuentran en Izal algo que no les da nadie. Y que esa gente tan fiel nos haga vivir cosas así, y estar a la altura a nivel mediática de cosas tan enormes, es para dar las gracias.

Pero no es que tenéis una comunidad de mil personas que están escuchando en loop todo el rato las canciones y por eso conseguís estas cifras millonarias de reproducciones…
(Iván)
Es cierto que cada vez es más amplio, pero todo el mundo que llega lo hace para quedarse. Y tenemos una sensación de fidelidad de nuestro público que los convierte en una comunidad.
(Mikel) Pero sí que tenemos la sensación de que las 17.000 personas que había en el Palacio de los Deportes, son los 17.000 fans que tenemos. Sé que no es ese el número, pero…

¿Pero teneis sensación de techo?
(Mikel)
No, sensación de alcance real.
(Iván) A día de hoy mismamente tenemos muchas dudas de que fuésemos a llenar un nuevo concierto en el Palacio de los Deportes. Sé que igual no tiene mucho sentido, pero es la percepción que tenemos.

Pero, por ejemplo, este año, dado que grupos como Vetusta Morla no van a hacer festivales, sois EL grupo de cabecera del grueso de festivales de música alternativa en España. Es una buena manera de medir el estatus de la banda.
(Mikel)
Ya. Quizá estemos siendo unos ilusos; pero es muy difícil ser conscientes del público real que uno tiene. Nosotros venimos de donde venimos, hemos vivido durante muchos años lo que hemos vivido; y hemos visto cómo un público muy fiel que llenaba la Joy Eslava les hablaban a sus amigos de nosotros y consiguieron hacer que llenemos La Riviera; y así seguir creciendo. Por eso tenemos más sensación de “comunidad” que de “masividad”. Seguramente, si me sacas a la calle y preguntas por mí y no me conoce nadie; y preguntas por Pablo López o Pablo Alborán y los conoce todo el mundo. Nos ganan 50 a 1. Creo que esa es la vara real para medirnos.

¿Creéis que es por eso que no sonáis en radios comerciales, a pesar de llenar sitios para casi 20.000 personas con bastante regularidad estos últimos años?
(Mikel)
Empezamos a sonar un poco, aunque muy tímidamente.
(Iván) Pero lo que pasa, y esto es un secreto a voces, es que para sonar en determinados sitios hay que pagar un coste muy alto, y es una inversión que no nos podemos permitir.
(Mikel) Preferimos hacer nuestra promo en redes sociales, e invertir esfuerzos en otros sitios. Pero sí que hemos notado más interés por parte de las radios. Puede que estemos viviendo un cambio de paradigma: ya no es todo pagar por sonar. No conocemos muy bien cómo funciona el mecanismo porque en las radios que sonamos, el director de la cadena o un locutor decide que encajamos con su filosofía editorial y nos pone. Y nada más.
(Gato) También creo que está cambiando el formato. Estas cifras de las que hablas son cifras digitales. No sé hace diez años con qué se compararía tener un millón de reproducciones en un vídeo. ¿Cuántas veces tenía que sonar una canción en la radio para que la escuchen un millón de personas? Es difícil; por eso la radio ha tenido que reciclarse.

¿Cómo os gustaría que crezca y cómo creéis que va a crecer Autoterapia?
(Alejandro) Ya hemos pasado la línea de todas las expectativas que teníamos: hay tanta información y tantos grupos que lo último que esperábamos es la recepción que ha tenido el disco desde que estrenamos la primera canción. Partiendo de esta base, todo lo que venga nos va a hacer muy felices.
(Iván) Estamos muy ilusionados en la preparación del directo: vamos a tener una escenografía y un show quizá más acorde que nunca con el alcance del proyecto, y creo que va a ser algo mucho más emocionante. Tocar en tu propio escenario y ver que esa movida es nuestra es mucho más ilusionante.
(Alejandro) Por lo que sabemos de la escenografía, creo que vamos a querer darle la vuelta a las tarimas y tocar mirando de frente al escenario (risas).
(Mikel) El listón que teníamos era: “que me quede como estoy”.
(Iván) Llevamos toda la carrera musical diciendo: “que me quede como estoy” (risas).
(Mikel) Desde la Joy. Desde 2013 o 2014 llevamos conformándonos con lo que tenemos.