Después de año y medio camelándose a los “journalists” y los grupos guiris, dejando patidifuso al personal de la industria y la prensa nacional, desatando insanas envidias en el mundillo del garage… al fin llega el momento de entrevistar a Hinds con motivo de su disco de debut, “Leave Me Alone”, que finalmente verá la luz el 8 de enero vía el sello británico Lucky Number. La cosa empieza “regulín”, con las chicas llegando más de veinte minutos tarde a la cita, y la encargada de la promo decepcionando al enviado de MondoSonoro porque “hay que dividirlas en dos para las entrevistas”. El tiempo vuela, la vorágine promocional ya se ha apoderado demasiado de las oficinas de Intromúsica como para andarse con quejas, así que asumimos que esto es lo que hay y nos sentamos con Ana García Perrote (voz y guitarra) y Ade Martín (bajo).


Estáis bastante rodadas ya, pero ¿sentís el peso de la responsabilidad? Un disco ya es otra cosa…
(Ana)
Ufff, sí. Hay tantas decisiones que giran en torno al disco, el pressing, la producción, el arte, la promo… todo en nuestra cabeza ha sido “disco”, “disco” y “disco” este último año.

¿Notáis entonces un salto de “profesionalización”?
(Ana)
Sí, sí, sí.. también porque hay muchas cosas que no podemos hacer solo nosotras, como antes, y cuando te das cuenta de todo el trabajo que lleva sacar un disco, flipas. Siempre lo hemos hecho todo a nuestra manera, pero ahora hay un sello detrás que nos ha dado un adelanto, y que quiere ver que la cosa se lleva a cabo. Es todo muy emocionante, la verdad.

¿Cómo fue regrabar “Castigadas en el granero”?
(Ana)
La incluimos pero no fue en plan: “queremos que esa canción esté en el disco”. Es que no nos gustaba nada la primera grabación. La hicimos en Berlín, cuando ganamos el concurso de Make Noise Malasaña, pero el tío que nos grababa cobraba por horas y lo hizo en plan “pin, pan, pun”. Y con la mezcla igual, no teníamos ni idea de cómo funcionaba ese paso…
(Ade) Y con “Castigadas en el granero”, teníamos muy claro cómo queríamos como sonara en este disco, más parecido a lo que hacemos en directo.

Me comentasteis en una ocasión que no os molaba mucho cómo había quedado “San Diego”, ¡y al final ha sido el single!
(Ana)
Sí, al principio nos parecía que “Chili Town” quedaría muy bien de single, luego pensamos en “Garden”, que tiene ese toque diferente al resto, pero quizá era demasiado tranquila y por eso al final ha sido “San Diego”. Además, tú y todo el mundo nos decía que era el single perfecto… así que… por mucho que oíamos las voces y decíamos “joder, esto no está como yo quiero”, pues nos hemos dejado convencer.

La instrumental “Solar Gap” está muy bien.
(Ana)
¿Sí? Joder, qué bien. Todas nuestras canciones empiezan a componerse primero por lo musical, y luego las voces. Y en este caso, estábamos improvisando ese punteo con los acordes, y nos pareció tan bueno que no veíamos ningunas voces que lo mejoraran.

Creo que “Walking Home” es de las más distintas respecto al resto.
(Ade)
Yo también la veo como la más rara, la más bizarra, no sé por qué.
(Ana) Tardamos bastante en componer porque somos bastante perfeccionistas, a nuestro nivel, o mejor dicho a nuestro gusto, y la última semana antes de terminar de grabar, se nos acababa el tiempo y en lugar de darle más vueltas la dejamos así, bizarra, jajaja.

También me gusta mucho ese arreglo de acústica tan prominente en “Fat Calmed Kiddos”.
(Ana)
Buah, eso fue un lío que te cagas. La peor canción para mezclar, porque en directo lo toco yo con la eléctrica… Y no sabíamos cómo cerrarla en el estudio. Fueron dos días de bastante tensión y de agobios, con mucha mucha prisa. Ese arreglo al principio quedó con un sonido como muy agresivo, muy bestia, y nos fuimos a casa sin que el resultado nos gustara. Volvimos, lo intentamos otra vez y nada… hasta que decidimos quitar la eléctrica, y nos dimos cuenta de que sólo con el acompañamiento del bajo era perfecto, así que se quedó así.

En el especial que hicimos en MondoSonoro sobre las giras extranjeras de bandas independientes comentabais que no habéis visto un duro todavía, y me imagino que el ritmo de Hinds no permite compaginar otros curros… ¿De qué vivís entonces?
(Ade)
Otros curros… qué va.
(Ana) Hasta ahora estamos viviendo de ahorros, y viviendo todas en casa de nuestros padres. ¡Pero eso va a cambiar ya! (al decirlo se les escapa una mueca traviesa), en cuanto nos llegue el dinero del disco. Se ha hecho muy larga la espera. La gira que hemos hecho ahora en Estados Unidos ha sido la primera en que hemos tenido dietas. En los viajes la comida nos la pagábamos nosotras, así que hemos estado con economía de subsistencia y ya está.

El título “Leave Me Alone” no viene de ninguna canción. ¿A quién va dirigido?
(Ade)
A las críticas… a todo.
(Ana) Es más nuestra situación mental que un mensaje que queramos lanzar.
(Ade) Yo creo que es el único mensaje que nos quedaba por dar. Justo después de terminar el disco empezamos a tener un nombre, empezaron a pasar mil cosas a nuestro alrededor. Nos agobiaba la gente, las cosas que pasaban…
(Ana) También tiene ese toque de “si te gusta bien, y si no también”. Pero sí, ha habido gente que nos ha estado tirando dardos sin parar, gente que nos quería joder. Cosas que pasan cuando eres un grupo mediático. Y con las redes que hay ahora mismo, pues es bastante fuerte. Acabamos bastante hartas de frases como “las camisetas que llevan son demasiado pequeñas”, “van de modelos”… Mira tío, bla, bla, bla, di lo que quieras. Somos la diana.
(Ade) Y cuando tienes que hacer caso a todo el mundo, ser maja y sonreír siempre, también porque sabes que si no lo eres te van a poner a parir, llegó un momento en plan “¡no puedo más, déjame en paz!”. O cuando nos sacaban una mala crítica, que parecía que teníamos que quedarnos como si nada. Yo también quiero ser humana y que me joda que me pongan a parir.
(Ana) Por todo esto, y porque al final te das cuenta de que son cosas sobre las que no vas a poder hacer nada, era como “vale, di lo que quieras de nosotras, pero déjanos en paz”. Este disco se convirtió en nuestra barrera, nuestra burbuja donde poder hacer lo que quisiéramos sin que nos molestaran. Por eso lo grabamos sin tener discográfica, para grabarlo y editarlo como nosotras queríamos. Y si después aparece un sello que lo quiere, pues genial. También hay que decir que algunas ofertas de sellos cambiaron bastante una vez estaba el disco hecho, pero podemos decir que “Leave Me Alone” es “our shit”.

“Ha habido gente que nos ha estado tirando dardos sin parar, gente que nos quería joder”

¿Tantas ofertas hubo?
(Ana)
Unas cuantas, sí. Pero hicimos una criba porque no queríamos que la cantidad de dinero no bajara de “x”, que los años de relación no pasaran de “x”… Por eso al final quedaron cinco o seis.

Pregunta tonta, ¿dónde aprendisteis inglés?
(Ana)
La mayoría de nosotras en el colegio. Ade vivió un año en Londres, Carlotta también, yo me fui un año de campamento a Irlanda cuando tenía catorce, y Amber también sabía ya. Pero hemos aprendido mucho estos meses, de hecho en Navidad me voy de viaje con mis padres y quiero que me vean hablando inglés porque van a flipar. Toda la gente con la que trabajamos es anglosajona, y a base de fallar, mejoras. Teníamos esa frustración de saber hablar inglés, pero no lo suficiente como para poder traspasar tu personalidad a otra persona, de hacerle entender tus bromas, ya sabes. Y pareces una sosa, o una boba. Pero después de cometer mil errores y que nos dé igual, hemos avanzado mogollón. Y joder, que cuando estamos en el extranjero somos unas chicas españolas, que no tienen por qué hablar perfecto.

Volviendo al germen de la banda… recuerdo que Carlotta y tú os llevasteis unas guitarras a la playa. Pero, ¿fue algo que ya habíais acordado? ¿O fue de esto que estás en la puerta con la maleta y dices, “espera, vamos a llevarnos las guitarras”?
(Ana)
Fue cien por cien casualidad. ¡Si Carlotta no sabía tocar todavía! Metimos todo en la furgoneta, un colchón por si no encontrábamos hostal, y en el último momento echamos la guitarra porque como estábamos en vacaciones, el día anterior me había dado el punto y me había sacado un par de acordes. Me llevé la guitarra de mi tío y ella la de su hermano. Como todavía no había wi-fi, ni smartphones, ni 3G, la playa era tanta libertad que no tenías nada más que hacer que eso, estar en la playa. Así que las cogimos para entretenernos.

Y vuestra evolución como intérpretes, ¿la fuisteis notando o fue tan gradual que ni te das cuenta?
(Ana)
La seguridad nos llegó bastante pronto porque aprendimos a nadar como el niño al que tiran a la piscina y le dicen, “ale, aprende a nadar”. Íbamos muy a piñón, y pensando que no pasaba nada si fallábamos. Pero sí es verdad que este verano, que hemos tocado mucho en festivales, de pronto llegó un día en el que dije “dios mío, me salen las cosas sin mirar, sin pensar”. De repente, el siguiente escalón me llevó a años luz del que estaba la noche anterior. Es difícil de explicar.

¿Y tú Ade?
(Ade)
Había tocado la guitarra, pero con el bajo fue empezar de cero completamente. La manera que tengo de tocar es rara, porque no he dado clases y nunca me he visto como una bajista de libro, que llega a un punto determinado en el que ya puede decir que sabe tocar. Ha sido sobre todo el aprender a no estar nerviosa, a poder moverme un poco en el escenario, porque al principio es que no podía ni levantar la mirada. Y ese avance ha sido sobre todo en América.
(Ana) Aquí entra lo del título, “Leave Me Alone”. En el escenario hemos aprendido a crear nuestra burbuja, a darnos mucha fuerza las unas a las otras. Nosotras intentamos crear nuestro volcán en el escenario, y si la gente participa, pues genial. Porque hemos tocado en sitios muy raros… sitios donde la gente no quería vernos y donde nosotras no queríamos estar. Y así creas tu burbuja. Antes de salir siempre asomamos un poco la cabeza para ver al público, ver de qué va y eso… y nos preparamos para un tipo de concierto determinado. Este va a ser salvaje, este va a ser de hacer música entre nosotras a nuestra puta bola…
(Ade) Para mí eso era impensable, yo pensaba que a un concierto sales siempre igual, a hacerlo bien y punto, pero hemos mejorado lo suficiente a nivel de grupo como para poder hacer las dos cosas a la vez.
(Ana) Es un poco nuestra forma de protegernos, lo de mirar antes para saber qué concierto vas a dar. Porque si sales a comértelo todo en plan salvaje y te encuentras con dos personas con cara de “¿qué coño hacéis?”, pues te duele. Estás fallando en tu misión mental. Ahora, cuando vemos que la sala está en ese plan, nos emborrachamos y hacemos lo más loco que se nos ocurra. Aunque depende de la ocasión, claro.

“En el escenario hemos aprendido a crear nuestra burbuja, a darnos fuerza las unas a las otras”

¿Cómo veis la efervescencia garagera en la capital? ¿Se va apagando? Porque las cosas no duran siempre… ¿Veis cansancio en algunos colegas?
(Ade)
Yo sí, empiezo a ver falta de motivación. Hay que tener en cuenta que son grupos de rocanrol que tocan por el amor al arte y sin ganar dinero. Eso siempre va a haber, pero no serán los mismos. Más que cansados, creo que al vernos a nosotras, que estamos saliendo fuera y tal, pues quieren algo parecido.
(Ana) Sí, creo que somos una motivación y a la vez una frustración para muchos grupos. Porque ven que pueden hacer lo hacemos nosotras, pero no les ocurre lo que a nosotras.
(Ade) Es que para nosotras, un sueño era petar la Wurli. Y ahora nos damos cuenta de que podemos petarlo en América. Para otras bandas puede ser en plan “¿y eso cómo se hace?”.
(Ana) También creo que va mucho en la personalidad del músico, agobiarse con el futuro. Y más en España. Si te quieres dedicar a esto o malvives o tienes otro trabajo, y así el futuro es un poco raro. Pero bueno, unos días estás bien y otros no.