(Puedes consultar las fechas de su gira al final de esta entrevista)
En 2025, Antonio, Hens, vivió un momento con el que se dio cuenta de que la vida real empezaba a apretar. “Fue la mudanza emocionalmente más pesada que tuve: dejé de vivir con mis amigos y me fui a vivir solo. Fue un cambio fuerte: de repente ves a tus amigos viviendo con sus parejas y dices: ‘Hostia, el flow piso estudiante se termina’”. Esa idea de cambio, de cerrar etapas, fue inevitablemente encarrilando un disco. Este disco.
Un trabajo que empieza por la “Temporada 3, Capítulo 1” (por ser el tercero de su repertorio) y con el que el segoviano afincado en Madrid guarda en una cajita apartada su faceta más urbana. “Me apetecía cambiar y probar cosas nuevas…”, señala. Se unió a Lalo GV (productor de Arde Bogotá) y Liam Garner (Walls, Nil Moliner) y dio rienda suelta al pop rock alternativo que le nacía de escuchar referentes como Bennet Coast, Royel Otis, Olly, Carolina Durante o La Paloma. “A Lalo le conocí hace ya dos años; justo venía él de producir para Arde Bogotá y yo estaba súper emperrado con el grupo. Ha sido una relación muy bonita porque él es un poco más hermético, más cerrado; entonces, poco a poco, ha sido ir quitándole capas hasta llegar a una versión de Lalo súper bonita”, recuerda con cariño.
Para Hens, la música no es un ordenador con el Logic abierto: es la compañía. Este álbum difícilmente existiría sin Only Fer y Delgao (también integrantes del ya extinto grupo Go Roneo), con quienes iba cocinando los temas en la intimidad de su casa. Tampoco sin esos ratos largos en los Zulos de Segovia, la zona que inspira “Nostalgia interminable” (y famosa en la ciudad por ser escenario de noches de juerga). “Ahí empecé a tontear con la música, a improvisar con la guitarra. Jueves, viernes, sábado… Pillar litronas y la guitarra hasta quedarnos pelados de frío”. Ahora, más de una década más tarde, las sensaciones han cambiado, confiesa. “Voy a veces a pasear a la perra allí y, claro, lo veo de una manera totalmente diferente. Me inspiró mucho pensar que ahora hay otros chavales que van, que están sintiendo lo mismo que sentíamos nosotros en aquella época. Me da envidia y me transmite mucha nostalgia”.
Ay, cuando no había preocupaciones en la vida… ni presiones en el escenario. “Me voy del bolo y solo pienso en cobrarlo”, canta HENS. Hay algo ahí que me recuerda a “Leivinha” y se lo señalo. “Me gusta mucho ese disco de Leiva y esa canción en particular también. Por desgracia, hay emociones y sensaciones que no se repiten, aunque intentes volver a ellas cuadriculándolo todo exactamente igual”. Me cuenta también que, en algunos conciertos, que coinciden con “Días de Mierda” (por hacer alusión a su propio tema), su manager le insiste: “Venga, tienes que hacerlo, es tu trabajo y ya”. Entre risas, admite que sigue sintiendo emoción por muchas cosas, claro está, y que espera solucionarlo antes de llegar a la edad del de Alameda de Osuna. “Si yo me siento así a los veintisiete, digo: ‘Joder, Leiva, que lleva veinticinco años… ¡Tiene que ser para él eso ya como ir a por el pan!”.
Aunque, hace un tiempo, quizá sí que habría sucumbido al placer del autosabotaje solo para crear más canciones. Explica que “al principio sí que era mucho más de ese pensamiento, de autoboicotearme de manera consciente. Porque pensaba –realmente es verdad– que los temas que más me han funcionado han sido los que he escrito en épocas no tan buenas”. En tres semanas malas podía hacerse cinco canciones fácilmente, admite, pero repite que está cerrando etapas, incluida la de tirarse piedras sobre su propio tejado. “Merece más la pena ser feliz con otras cosas de la vida que no vienen a raíz de hacer buenas canciones”. Cosas como los memes, cocinar para sus amigos o compartirles la música que le gusta. Ese es su “love language”, indica. De hecho, de ahí nació su track favorito del disco: “Aquí estoy yo”, en colaboración con el dúo RATA. “Me emperré con una canción suya que se llama ‘Ya no me cuentas nada’. Se la iba enseñando a todo el mundo porque sentía que tenía un tesoro”. Fue ver la energía de Daniel Sabater y Félix (los integrantes de RATA) en directo y terminar de convencerse de que esa unión iba a ir bien. De hecho, igual hay suerte y los vemos juntos en alguna de las fechas del “Una Mudanza Tour”, que arranca el 20 de febrero. Lleva con la misma banda desde hace cinco años, y volverá con el mismo equipo a Bilbao, Sevilla, Barcelona, Madrid y Valencia (entre otras). Hens se para a pensar un momento antes de dar por terminada la entrevista. “La verdad es que está feo que lo diga yo, pero mis conciertos son divertidos, porque creo que hay momentos para todo”. Un contraste divertido, insiste, entre melodías animadas junto con letras “para rajarse las venas”. “Ver a la gente gozándose canciones de llorar mientras saltan”, eso es lo que nos promete si nos pasamos por las salas. Y eso, viniendo de alguien que acaba de mudarse a sí mismo, habrá que vivirlo.

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