Tras cuatro años de silencio, la banda canadiense se descuelga con Dose Your Dreams (Merge/Popstock!, 18) abrumador doble en el que despliegan todo tipo de influencias, con invitados de lujo como J Mascis. Ambición y madurez, lo llaman.

 Abanderados del hardcore exigente y vital desde 2001 aunque su debut data de 2006, a los de Toronto el género se les ha ido quedando más y más pequeño, y lo certifican con un derroche de inventiva que se ha calificado ya como su particular Screamadelica: electrónica, kraut, funk setentero, rock melenudo, indie de los noventa, shoegaze y, por supuesto, punk. Puede que el lacónico guitarrista y cerebro de la banda Mike Haliechuk no lleve ese nivel de elocuencia a sus respuestas por teléfono, pero para eso tenemos su álbum, primera referencia que sacan para Merge. “Son buena gente y hacen muy bien su trabajo”, dice escuetamente.


La verdad es que vuestro quinto disco me ha alucinado por la cantidad de ideas que tiene. Os atrevéis con casi todo y funciona. ¿Cómo llegasteis a algo tan ambicioso?
No lo sé, todos escuchamos un montón de música de diferentes estilos. Se puede decir que es casi natural que hayamos llegado a tener un disco así, porque de algún modo refleja hacia dónde nos dirigimos cada uno dentro del grupo.

Pero, ¿estabais cansados de una determinada manera de sonar o de hacer las cosas?
Siempre habíamos querido hacer algo nuevo. No ha sido tanto una reacción a algo en concreto. Ya lo habíamos intentado, pero creo que nunca habíamos sacado un disco como éste. Eso es lo que lo hace interesante. Está bien que, después de tanto tiempo en un grupo, experimentes un poco y seas capaz de hacer cosas nuevas. Eso hace que suene fresco, como si fuera el primer disco que haces.

Me hace gracia, pero me parece una comparación con sentido, que se hable de que es vuestro particular Screamadelica, como he leído.
No lo sé. Creo que se pueden hacer ciertas comparaciones en cuanto al sonido. Yo estaba escuchando mucho Primal Scream y Happy Mondays, me gustan mucho. Pero sí, no lo sé. No decidimos hacer una gran declaración de intenciones como banda o ponernos a encontrar nada, nos limitamos a hacer el disco que queríamos hacer, con un sonido interesante y que molara. Que sonara grande.

¿Te parece que los grupos de rock o de punk tienden a ser conservadores a la hora de probar nuevas cosas o cambiar su sonido?
No me lo parece. Fucked Up nació como un grupo que rendía tributo a un solo estilo, y hay algo precioso en eso. Quiero decir: piensa en un chef que tiene una pequeña cocina y durante toda su vida sólo ha hecho un plato en ella. Hay algo muy bonito en ese modo de aproximarse al arte. Hay grupos que son complicados y suenan diferentes y hacen discos enormes, mientras que otras bandas tienen un sonido muy simple y elegante. Creo que ambos enfoques tienen su valor.

“Cuando experimentas, es como si volvieras a hacer tu primer disco”

Para ir al detalle, me gustaría que me hablaras de alguna canción en particular. Creo que Talking Pictures tiene un toque casi psicodélico.
Sí, es una de las canciones con las que tuvimos más dificultades a la hora de conseguir el sonido que buscábamos, ese “baggy sound” (se refiere al sonido Madchester). Estuvo a punto de quedarse fuera. Se ha quedado un poco con pinzas en el contexto del disco, pero alguien muy al principio del proceso, dijo que era una de las canciones de Fucked Up con arreglos más interesantes y extraños que habíamos hecho nunca. Y nos gusta el material raro e interesante.

Metéis esta canción viniendo de Accelerate, completamente distinta y muy rockera. Me imagino que no debe ser nada fácil hacer un disco así y al mismo tiempo, que el conjunto mantenga una coherencia.
No lo sé. Somos un grupo contundente y lo vamos a seguir siendo, siempre va a haber material así que conecte todas las canciones. Toda la música sale esencialmente de dos cabezas y luego se junta con las letras de Damian y las guitarras agresivas. Concebimos el disco casi como si fuera una recopilación o un menú de casi veinte platos. Todo suena ligeramente diferente, pero a la vez tienes la sensación de que los instrumentos están en las mismas manos.

No solemos asociar discos dobles con grupos de punk en toda su extensión. Por supuesto, están aquellos de The Clash, pero ¿buscasteis inspiración en discos clásicos muy ambiciosos dobles? No sé, The Beatles, The Who…
La verdad es que no escucho nada de eso. Estoy bien con The Beatles y The Who, pero no son realmente una influencia. No sé… tuvimos mucha… Quería que el disco tuviera dieciocho canciones. Pensé que el disco tenía que ser largo. La gente está acostumbrada a ver películas de dos horas y media. Quería darle a la gente mucho para escuchar y sobre lo que pensar. No habíamos hecho ningún disco en cuatro años. Es incluso corto, si tenemos en cuenta esto. Podría haber sido de 160 minutos o algo así.

He leído que queríais hacer algo así como un disco de ópera rock, de ahí que mencionara a The Who…
Sí, supongo que hay algo de eso. Creo que si tienes un disco largo y necesitas juntar a varios personajes, puedes llamarlo una ópera rock. De hecho, yo y Jonah (Falco, guitarra, batería y coautor de varias canciones) escribimos una ópera entre ambos discos y estuvimos experimentando con ese amplio arco narrativo que te permite. Pero no me senté a escribir la historia y tal. Hay un poco de historia, pero en realidad no tiene mucho sentido, no era realmente todo lo que quería hacer. Por eso, no sé lo podríamos calificar tal cual. Digamos que es un disco largo con una historia.

Por cierto, ¿es J Mascis quien canta en Came Down Wrong? No lo sabía la primera vez que la escuché. Tenéis un montón de colaboraciones.
Sí, es él. En un disco tan largo, no hay que meter guitarras y voces chillonas todo el rato. Queríamos ir cambiando cosas, y meter a varios amigos. Me gusta utilizar las voces como cualquier otro instrumento; que tengas un sonido, y de repente cambiarlo en el estribillo. Y me gusta mucho el juego que se da entre diferentes vocalistas. Tuvimos muchos cantantes pero creo que tenía todo el sentido.

En cuanto a la instrumentación, por lo ambicioso que es y la cantidad de sonidos y texturas que tiene, ¿os resultó más difícil grabar que en otras ocasiones?
No, fue diferente en el sentido de que esta vez, Jonah y yo llegamos al estudio sin nada compuesto. Lo hicimos allí. Y el proceso nos llevó dos años, de junio de 2016 a junio de 2018. Yo vivo en Canadá y él vive en Inglaterra, de manera que cuando venía, nos metíamos en el estudio una semana o algo así. Lo hicimos como si fuera una escultura: Teníamos una enorme pieza de granito y le íbamos dando forma hasta que el álbum salía y se revelaba. Pero no fue duro, fue muy divertido y gratificante, porque no sabíamos qué íbamos a hacer ni qué tipo de material íbamos a componer. Ir al estudio es muchas veces como hacer los deberes, hay que recordar partes y estructuras, y puede ser un proceso poco divertido, así que está muy bien poder ir, soltarte y componer el tipo de canción que te dé la gana.

“Concebimos el disco como una recopilación o un menú de veinte platos”

¿Me puedes contar algo sobre el título?
La idea era coger la metáfora de la droga y darle la vuelta de alguna manera. Parece un disco como pasado de drogas, pero en realidad no va de drogarse, sino de coger los sueños y esperanzas que tienes en tu vida, meterlos en tu cuerpo y hacerlos realidad. Es un disco sobre la esperanza de las personas y lo que quieren hacer con sus vidas.

¿Dirías que ese es el tema del disco?
Sí, va de cómo aprender a hacer realidad nuestro potencial y cómo sacarle partido a la vida. Gran parte de ello tiene que ver con mi propia búsqueda. Me preguntaba si estaba bien seguir un poco perdido. Y comprendí que esa sensación probablemente nunca termine. Es un disco sobre la vida y qué nos hace levantarnos cada mañana.

Dose Your Dreams (la canción) tiene un rollo como de disco de los setenta. Sorprendente, también.
Bueno, resulta que en el estudio teníamos un montón de cajas de ritmo y sintetizadores. Metimos un loop de bajo y nos dimos un respiro de tantas guitarras, sólo para divertirnos. Me sonó bien y seguimos trabajando en ello. Luego se fue haciendo cada vez más pesado, hasta que llegó a ser lo suficientemente heavy y sucia para ser una canción de Fucked Up.

En un momento tan saturado de política, ¿hasta qué punto ha calado en el disco el clima que nos rodea, de una u otra manera?
Nunca hacemos cosas abiertamente políticas. No sé, la música es algo más divertido que tostarle la oreja a la gente con tus ideas políticas, no sé si me entiendes. Todos tratamos de vivir nuestras vidas de alguna manera. Hay causas por las que movilizarse, es evidente, pero un álbum, que es algo que va a estar en la vida de alguien durante mucho tiempo, tiene que ser más que proclamar eslóganes.