Familia Caamagno están de doble celebración: cumplen quince años y lo hacen con nuevo disco bajo el brazo, una coincidencia no buscada. “Fue casualidad. Nosotros no somos de llevar la cuenta de estas cosas”. Tras tres lustros de trayectoria, se sienten bien. “Al principio luchamos mucho, tocando en sitios que a veces eran complicados. Obviamente ahora no somos estrellas del rock y no vivimos de esto, pero sí que lo hacemos de forma profesional... por lo menos, en lo que se refiere al directo. Estamos donde queremos estar”. Han pasado cuatro años desde su anterior disco, un lapso largo para los tiempos actuales. “Quizás nos habría ido mejor lanzando antes canciones, ya que algunas llevan hechas tres años. Pero no es la lógica con la que trabajamos. No tendría sentido en un proyecto como este, ni queremos participar de eso. Los grupos se acaban, la gente muere... Al final, lo que quedan son los discos”.
Aun así, su público no parece necesitar un ritmo alto de publicaciones. “Nuestros directos son divertidos, bailables y la gente lo disfruta. Hay gente que dice que no nos escucha en casa, pero que le flipan nuestros directos. Ojalá sigan respondiendo en directo”. Acaban de lanzar “Disco Comarcal”, grabado en los estudios La Mina con Raúl Pérez. “Es un tío que sabe muchísimo y que entendió desde el primer momento lo que nos apetecía hacer. También era una experiencia que queríamos tener”. Una decisión guiada por el instinto. “Nos apetecía, no queríamos hacer un disco continuista. ‘O Mundo Está Derrotado’ (Auto, 22) funcionó muy guay, tiene buenas canciones y es cierto que podríamos repetir fórmula, pero queríamos algo un poco más orgánico. Como todo lo hacemos de forma semiprofesional, podemos tomar decisiones así, sin fijarnos en que puedan entrar más o menos euros”.
"Todo lo hacemos de forma semiprofesional y por eso podemos tomar decisiones sin fijarnos en que puedan entrar más o menos euros"
Este nuevo trabajo rinde homenaje a aquellas discotecas y locales míticos de carretera en Galicia que ya no existen. “Ahí está obviamente la nostalgia de la juventud, sin querer hacer apología de ella, ni afirmar que antes todo fuera mejor. Es una reivindicación de los sitios en sí. También hay algo de crítica a esos empresarios que aparecían y se forraban”. En efecto, la crítica social sigue presente, aunque no siempre sea evidente, como en “Bomba de calor”. “Llevamos tiempo canciones que aparentemente son para bailar, con una estructura divertida, pero en la que estás hablando de ansiedad, del turbo capitalismo o de los problemas de nuestra generación”. La puesta de largo será el 6 de febrero en la Sala Capitol de Santiago de Compostela: una noche especial con orquesta. “Podríamos repetir lo que funciona, como una presentación con colaboraciones. Pero aquí no queríamos hacer eso. Queríamos hacer un concierto único, tener la oportunidad de ver nuestras canciones orquestadas, con vientos y con teclado”. Después llegarán más fechas. “Moveremos el disco, tocaremos en salas y festivales. Queremos disfrutar encima del escenario y que la gente vea el directo. Las canciones tienen vida propia y para nosotros eso es fundamental”.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.