Seguidores o no del cuarteto, conversos o detractores por obvias o discutidas razones, nadie puede negar su nueva condición de iconos del rock contemporáneo. Hablamos con ellos momentos antes de su macro concierto en Bilbao y meses antes de la salida de “Mechanical Bull” (RCA, 13).

La situación empieza a adquirir visos de surrealismo. Mientras esperamos en medio del pasillo de la carpa de camerinos, esquivando como podemos los codazos del servicio de catering, a los de seguridad (el guardaespaldas de Caleb Followill, a ojo, mide como seis metros) y demás acólitos de las estrellas que este viernes 12 de julio actúan en el BBK Live, empieza a sonar un repiqueteo sobre nuestras cabezas que no augura nada bueno. Más tarde, veremos pasar a nuestro lado un impertérrito Mark Lanegan (no podía ser de otra manera) al que el aguacero ha obligado a suspender su pase. Estamos en la segunda jornada del festival, en la que Kings Of Leon son cabeza de cartel, ya consolidado su papel de llena estadios. En ese momento, en el del repiqueteo, una periodista de Televisión Española, otro de Rolling Stone y el firmante accedemos a un espacio donde la responsable de prensa de Sony España nos va a dejar escuchar, momentos antes de la entrevista, unos temas de su nuevo disco. Al tercer intento de acceder al servidor en Estados Unidos, y mientras la tormenta empieza a tomar cuerpo, pegamos la oreja al ordenador e intentamos distinguir si “Mechanical Bull” muestra signos de evolución, cambio drástico y por ende el cuestionario tiene que ser modificado. Las muestras de esa nueva composición son “Supersoaker”, “Temple” y “Beautiful War”. Y a priori, el sexto disco de los sureños se antoja continuista con cierto repunte “sudoroso”. Eso sí, sin tener en cuenta el sistema de audio del portátil y un diluvio que distorsiona el mágico momento. Pasamos al camerino, y me siento frente a Jared y Matt Followill, el primero cigarrillo electrónico en ristre. Caleb se tiene que cuidar la voz antes del recital, nos comentan, pero el bajista y el guitarra solista, nos vuelven a decir, son encantadores. Y mientras plasmamos las primeras impresiones sobre su nuevo disco, y se las traslado, estandarizan sus respuestas. (Jared) “Me parece un gran álbum. Me siento bastante más seguro con él que con el disco anterior. Para mí, al menos, resulta un trabajo más divertido de oír y de tocar en directo. Hay un equilibrio. Tiene buenas canciones, tanto rápidas como lentas, y es algo más duro. En definitiva, creo que va a gustar a todos nuestros fans. Hay un cambio en ese sentido respecto a los dos primeros discos y los dos últimos, y en este queremos captar los seguidores de la primera etapa”. Afuera llueve, pero ellos no se mojan. ¿Ha sido todo un proceso orgánico o había intenciones de sonar ligeramente más rudos que el trabajo anterior? (Jared) “Umm… no creo que fuera nuestra intención a la hora de escribir los temas, pero sí nos dimos cuenta en el proceso de grabación que estas canciones podrían atraer más a los seguidores de ‘Youth And Young Manhood’ (03). En ese sentido, no tuvimos ningún objetivo previo. Escribimos las canciones de la mejor manera que podemos hacer sin nada establecido en la cabeza”. (Matt) “Somos la misma banda que éramos en los dos primeros discos. Cuando llegamos al estudio es como volver a casa, y vamos viendo qué es lo que sucede. Así, grabamos el elepé en una gran habitación y no tanto buscando un estudio profesional, y eso puede que contribuyera a que sonemos más jóvenes”. (Jared) “Son temas que pueden sonar más crujientes, ruidosos, llenos de energía cruda”. En definitiva, lo que se entrevé sin esperar al 24 de septiembre (fecha de lanzamiento oficial), y eso lo cuadro con el periodista de Rolling Stone, es que aumenta algo la fiereza pero sin perder de vista el carácter mainstream de “Only By The Night” (08) y “Come Around Sundown” (10). Y en esencia, ambos están de acuerdo. Recordemos que hablamos con un grupo que en sus actuaciones tiene enfrente a una masa enfervorecida. A su actuación asistieron a las campas de Kobetamendi más de treinta y dos mil personas, según datos de la organización. Poco antes han llenado arenas europeas y traen la inercia de banda de directo. Entonces, ¿hasta qué punto queda supeditado el trabajo de estudio, o sea, meter horas en beneficio del show? (Jared) “Somos una banda grande, muy famosa, y tenemos una gran presión a la hora de elaborar un disco. Hemos intentado tratar de mantener en el estudio una atmósfera de normalidad y la última cosa que queremos que se transmita cuando estamos en ello es que somos una banda famosa y que nuestra obligación sea hacer el mejor disco del mundo y vender muchas entradas. Hay que sentirse como en casa. Si lo consigues, has ganado mucho. De todas maneras, en Nashville no somos una banda conocida. Nadie se saca fotos con nosotros ni nos pide autógrafos. Puedes ser famoso en Nashville y nadie te va a tener eso en cuenta. Nos es como Los Angeles o lugares similares. Por tanto, a la hora de hacer tu trabajo no tienes que pensar en nada de eso, sino ser tú mismo”. (Matt) “Si pensáramos en todos los fans con los que nos encontramos puede significar mucha presión, por lo que hay que intentar que sea todo agradable, abrirte a ellos y estar juntos los cuatro sintiéndonos bien”.

La entrevista, como ya hemos dicho, se desarrolla en Bilbao, una ciudad cuya imagen de marca ha cambiado radicalmente desde que en el año 97 se abriera un museo con forma de lata de espárragos y la percepción sea ahora de lugar cosmopolita y moderno. En cambio, en el imaginario colectivo tenemos a la capital del estado de Tennessee como la cuna del rock y del country. Desde vuestro punto de vista, ¿cómo describiríais musicalmente la ciudad? (Jared) “Es un lugar mucho más orientado a la música country que al rock. Hay una escena rockera que está creciendo mucho en los últimos años, pero definitivamente es más amplia la otra”. (Matt) “De todas formas, si ves a más gente que antes con pintas más rockeras caminando por la calle, tipo tú”. (Jared) “Sí, bueno, las afueras de Nashville sí son así, pero lo que es el centro está más orientado al country”. En ese contexto, en el del rock sureño con el que se han criado, ¿se consideran Kings Of Leon innovadores en algún sentido, pegando el tiro de gracia al purismo imperante en este género? (Matt) “Nunca me he sentido como parte del rock sureño”. (Jared) “No tratamos aspectos country en nuestra música. Puedo haber una o dos canciones con aroma country en todos nuestros álbumes. Somos del sur, y por eso hacemos rock and roll sureño, pero definitivamente otro tipo de southern rock. No nos sentimos cercanos a Lynyrd Skynyrd ni semejantes”. Vamos terminando. Los quince minutos de entrevista estipulada tocan a su fin cuando la responsable de prensa me toca el hombro sutilmente y les lanzo la pregunta romántica del día. Como las estrellas de cine, cuando dicen que prefieren actuar en teatros a participar en superproducciones, imagino que a vosotros os pasará lo mismo. Nada como tocar en un club. ¿…verdad? (Matt) “Yo prefiero los grandes escenarios”. (Jared) “Y yo”. (Matt) “Tocar en clubes es una gran experiencia, tanto para nosotros como para los fans, pero yo particularmente me siento muy, pero que muy nervioso en sitios pequeños. En actuaciones como estas no les ves las caras tan de cerca a los asistentes, y eso impone menos”. (Jared) “Además en lugares gigantes puedes sonar más como en el disco, y subir el volumen al máximo. Pero sí, es bonito tocar en clubes”. Cesa el repiqueteo y la entrevista. Y salgo por la puerta divagando sólo sobre el rock de masas y el de sus estandartes. Creo que me fumaré un cigarro, de los de verdad, para calmar la ansiedad.