“La noche eterna” (Music Bus’12) es el nuevo disco doble de los barceloneses Love Of Lesbian. Una obra magna que representará un antes y un después, no en su carrera, sino en su vida como banda. No en vano es el disco que los ha reencontrado como tal, tras dos años de auténtica locura y dispersión Y no, no es un disco conceptual, aunque lo parezca.

La Ventana indiscreta
La noche empieza a caer, estás solo y te sientes solo en la gran ciudad. Sabes que el insomnio te va a mantener enganchado de nuevo a esa ventana a través de la cual observas el bloque de pisos de enfrente. Tienes que hacerlo. Es algo que no puedes controlar, porque en el fondo anida en tu interior la certeza de que no estás espiando a nadie. Te estás mirando a ti mismo proyectado en los demás. Pero si alguien se atreviera a sugerirlo, lo negarías. Nunca has sabido gestionar bien esas emociones que, en forma de extrañas ideas, vienen a visitarte una y otra vez . Eres consciente de que las debes expiar, canalizándolas a través de los demás, y escribiendo… canciones. Santi Balmes (voz y guitarra): “Sigue siendo la misma dinámica de siempre en la que yo me escondo dentro de un personaje. Ante todo el mundo digo que es un personaje, pero en realidad soy yo. Y sí, es verdad que las letras de este disco son más crípticas, y también es cierto que en algún tema me he desnudado más, pero eso es algo que negaré después. (risas). Es que es muy jodido cuando te empiezan a preguntar cosas concretas sobre lo que has escrito y porqué. Prefiero dejar una base de misterio y que cada uno las interprete como quiera. En el fondo es una cosa muy íntima y hay temas que igual puedo explicar el significado cuando se hayan muerto todos los personajes reales implicados”.


Poca Broma

Tranquilos, no me ha entrado ningún ramalazo literario, ni tampoco me he golpeado en la cabeza. El párrafo inicial intenta condensar el ambiente que recoge el nuevo trabajo de Love Of Lesbian. Un disco que transpira esa soledad del animal urbano. Un individuo atrapado por unas circunstancias de las que difícilmente puede escapar, sometido a la extraña atracción de la ventana por la que debe mirar inexorablemente. Un disco doble en el que la seriedad, tanto en las formas como en el fondo, se ha impuesto a ese lado más bufonesco de los lesbianos. Una faceta que tan solo se despliega en alguna canción concreta como “Toros en la Wi”. Juli Saldarriaga (guitarra) “Al principio cuando hablábamos de hacer este disco, no es que nos avergonzáramos, pero queríamos hacer un disco serio. No queríamos hacer nada de broma, lo que pasa es que a veces es inevitable”… (Santi) “Y en discos anteriores había muchos temas que se habían acabado directamente aquí, en el estudio, en cambio en este todo venía ya ensayado, y es cierto que hemos ido por la parte más sería. Y no sería tanto por hacernos respetar por la gente, sería más bien por nosotros mismos”. (Juli): “Hay gente que ni nos escucha, básicamente porque tiene esa imagen más festiva cuando piensan en nosotros”. (Santi): “Y en cierto modo también monté todo lo del Increíble Niño Prodigio (proyecto paralelo y en solitario del propio Santi), que era una historia muy friki, para hacer una especie de exorcismo, quitarme toda esta vertiente más humorística y que no saliera en este disco. Claro que después vino de nuevo la vorágine de los lesbianos y no pude ni publicarlo. Algún día lo haré, pero sí, me sirvió para apartar todo eso y poder centrarnos en hacer algo más sólido. ¿Que habrá gente que echará en falta el humor?. Bueno ya vendrá y tampoco vamos a prescindir de nuestro repertorio más cómico del que siempre podremos ir tirando. Pero sí que fue, otra vez no”. Una seriedad que también se trasladará a los directos… (Santi): “En estos primeros seis meses de la gira sí, pero nos conocemos y sabemos que no podremos mantener esa seriedad más de medio año, Llegará un momento en el que el cuerpo nos pedirá que nos volvamos a auto-parodiar. Al fin y al cabo no hemos hecho esto para el indie de turno que nunca ríe, que hay muchos de esos. No, lo hemos hecho porque llegó un momento en que el show para nosotros mismos ya estaba muy desgastado . Y sobre todo por el miedo ese de pensar en qué me puedo convertir”. (Juli): “Sí, es eso de traspasar esa franja límite en la que si continúas así, no podrás quitarte nunca el maquillaje. Y además también estás convencido de que estás haciendo unas canciones que valen mucho la pena.” Tan convencidos que no se han autoimpuesto ninguna limitación de tiempo y espacio, editando un disco doble de diecisiete temas y casi ochenta minutos de duración. (Santi.): “Quién quiera devorar el disco entero de buenas a primeras, ¡ostras! no sé si se lo recomiendo porque su cabeza puede estallar como en “Scanners”. Hay mucho tiempo por delante y puedes ir descubriendo temas poco a poco”. (Juli): “Es muy raro porque sacas un disco doble, cuando no deberías, y lo haces con toda la intención de parar ese ritmo acelerado que lleva todo el mundo, en una época en la que todo tiene que ir muy rápido”.


¡Viva los ochenta!

Llegados a este punto. me parece que se impone hacer un poco de historia de un trabajo que nace y es consecuencia directa de las experiencias acumuladas por los lesbianos en los dos últimos años. Y, sobre todo, es resultado de esa locura inesperada que se desató a su alrededor, en parte por la eficacia de ese single rotundo y directo que fue “John Boy”, y en parte por esa celebración “friki“ y desenfadada en la que se convertían sus conciertos. Había cierta necesidad de echar el freno de mano y, como hemos visto, volver a sentirse una banda de pleno derecho. Por eso este disco ha sido el que más trabajo de pre-producción ha tenido, y todos coinciden en que la semana de ensayos de las nuevas canciones en los estudios “La Casa Morada” de Tarragona en noviembre del pasado año, han sido esenciales para lograr un disco que suena mucho más homogéneo, crudo y unitario, con más empaque de banda. Un trabajo en el que hay menos capas instrumentales y en el que los sintetizadores dan un paso al frente y se convierten en el hilo conductor del sonido del disco. No deja de ser casualidad que una obra que rezuma cierta nostalgia por un tiempo pasado que no regresará, sea a la vez su álbum en el que sonido es descaradamente más “ochentero”. (Santi): “Sí, sin duda, es un disco muy “cucaracha” (risas) Ricky Falkner (co-productor, sintetizadores): “Se ha hablado mucho de ello entre nosotros” (Juli): “¿Referencias concretas? Puede que no lo creas, pero la banda sonora de “Drive” la teníamos muy presente. Y también M-83 y toda esa época marcada por las bicicletas BH” (Ricky): “Y la música de los tres mosqueteros y bandas sonoras de otros dibujos de esa época “.
Y para finalizar no puedo reprimir la curiosidad por saber cómo esperan que ese público tan joven que se ha adherido a su causa de forma más reciente, y que los ha convertido en todo un fenómeno, va a acoger estas nuevas canciones y ese brusco volantazo que sin duda han pegado (Santi): “Pienso que hay una labor de educación que hemos hecho antes que me hace confiar bastante” (Ricky): “Creo que este público más joven, que empezaron vibrando con John Boy, en realidad se han enganchado al grupo precisamente por canciones como “Allí donde solíamos gritar” o “1999”. Temas que son muy lesbianos y que hacen daño. Son estos los que han creado cierta complicidad con el grupo “. (Santi): “Ya veremos., porque en este caso la proporción esta invertida”.