EFLUVIOS TÓXICOS
Entrevistas / System Of A Down

EFLUVIOS TÓXICOS

Redacción — 12-12-2001
Fotógrafo — Archivo

Y es que la mezcolanza que han logrado obtener estos chicos es de las que no se olvidan, básicamente porque si uno escucha cientos de veces un disco es porque lo que tiene entre manos es grandioso. Además, si tenemos en cuenta que Rick Rubin está de por medio, nada malo puede salir. Jon Dolmayan, batería, se nos confiesa telefónicamente, y no abiertamente, pero se confiesa. “Las condiciones de grabación fueron muy buenas, a pesar de que el trabajo resultase muy duro, pero las sensaciones eran muy positivas. El proceso de grabación fue más fácil que con el primero, mucho más relajado que entonces. Lo hicimos todo lo mejor que supimos, y ahí está el resultado”. En la contraportada de su debut ya nos avisaban de sus intenciones con un implacable texto que clamaba por la imaginación y la acción, un texto que acababa instándonos a levantar el puño, en un gesto que si antes resultaba violento, ahora se revela demoledor. “Es un disco más duro aún que el anterior, pero también mucho más melódico. “Toxicity” es más tortuoso, en cambio el primero era bastante más directo que este segundo”. Red Hot Chili Peppers y Tom Petty, Slayer y Johnny Cash, Donovan y Danzig.

“Faith No More fueron algo más que un grupo, traspasaron fronteras que hasta entonces nadie había derribado”

No se trata de amistades o teloneros, sino de formaciones con las que tienen algo en común. Rick Rubin les ha producido y apadrinado. Quizá llegue el día en que el pequeño sello del extraplanetario vocalista Serj Tankian pueda cargar con la responsabilidad de llevar a un grupo de las dimensiones de System Of A Down, pero de momento en American Recordings tendrán comida caliente, ropa limpia y una cama. Así es tío Rick, un tipo servicial y, se supone, atento. “Es muy fácil trabajar con él, mucho más de lo que la gente pueda llegar a pensar. Crea un clima de relax en el estudio que te hace sentir cómodo. Es muy observador y lo que hace es dar su punto de vista y encargarse de los retoques, pero sin cambiar para nada el concepto de canción que tú tenías en mente. Su principal virtud es que cree enormemente en nuestro grupo y te transmite esa excitación hasta que te convence de que tienes mucho talento. Eso es muy importante, puesto que, en ocasiones, da la impresión de que el nombre del productor es más importante que el propio trabajo de los grupos. Y lo que está claro es que, sin talento y dedicación, no pueden salir buenos discos, por mucho que el productor sea el mejor del planeta”. Ahora intentamos poner al tipo en un aprieto, pero no se deja. Las dichosas, pero necesarias, etiquetas, siempre dispuestas a crear controversia. “Si yo fuera periodista no sabría cómo definir esta mierda”. Con ellos, a pesar de todo, lo tenemos fácil. Basta con apuntar que son los alumnos más aventajados de Faith No More, con lo que todo ello conlleva, aunque gocen de la personalidad suficiente para que les empecemos a dar de comer aparte. “La prensa siempre necesita dar mucha información, pero muchos periodistas se contentan con ponerle una etiqueta a algo indefinible como lo nuestro. Por supuesto que me gustan Faith No More, fueron algo más que un grupo, traspasaron fronteras que hasta entonces nadie había derribado. Es cierto que tenemos cosas en común con ellos, lo cual me hace sentir fantásticamente porque significa que hemos alcanzado un buen nivel, inimaginable para nosotros cuando empezamos con toda esta historia. Lo que también me gusta, y mucho, es todo lo que ha hecho Mike Patton más tarde, tanto Mr. Bungle como Fantomas”. Los rumores anteriores a la edición de este álbum apuntaban a que sería un disco cercano al concepto de unos Pink Floyd, algo para lo que nuestro contertuliano tiene una explicación. “Las semejanzas residen en que los discos de Pink Floyd son un conjunto que se debe escuchar de principio a fin. Son obras completas sin momentos más álgidos que otros y sin bajones a medio disco. Por eso estamos en esa línea y no porque hagamos algo parecido a lo que hacía Roger Waters. ´Toxicity´ es como una canción completa desde el principio hasta el final”. Si echamos un vistazo al pasado, debemos recordar que despacharon casi un millón de copias de su primer trabajo, algo que les situó en el disparadero y en el punto de mira de los medios especializados. Presión, agobios, éxito no asimilado o acomodo serían las consecuencias más habituales, pero ese no es su caso. System Of A Down se mantienen al margen, excitados y sanos de mente. “No sentimos estar presionados. Estamos muy felices por el hecho de vender discos y de llegar a tanta gente, así que más que nada fue una motivación. Además no tuvimos ningún éxito que entrase en las listas de forma espectacular. Esas ochocientas y pico mil copias fueron el resultado final de nuestros esfuerzos, pero no un impacto inmediato causado por ninguna canción concreta”. Entrando en otro terreno, podríamos apuntar que los miembros de System Of A Down están más bien interesados en la política internacional. Aunque antes de entrar en materia y a modo de curiosidad, no estaría mal recordar que Daron Malakian, guitarrista, es un auténtico especialista en Charles Manson (de ahí la dedicatoria en “Atwa”). “Oh, sí. Tiene muchísimo material sobre Manson, pero eso no significa que Daron sea un criminal consumado. De hecho, ni siquiera Manson mató a nadie, así que podría decir que ´Atwa´ es una especie de homenaje a sus ideales”. Pero volvamos a la política. En “Prison” tratan el tema como se merece, y tampoco hace falta entrar en mayores detalles o hacer memoria sobre lo acontecido recientemente. Ellos son armenios y sigue habiendo quien, incomprensiblemente, les confunde con árabes. Lo que hace la incultura, sobre todo en un país como América, en el que en teoría debería tenerse conocimiento de todo lo que acontece en el resto del planeta. Sobre todo eso nuestro invitado tiene algo que decir. “Aún así hay muchas cosas positivas en América y así es cómo debemos verlo. En los Estados Unidos, una gran parte de la población pretende ver solamente el lado dramático de las cosas, puede que por ignorancia, pero todos podemos luchar por tener mayores libertades o bienestar. Aunque también entiendo que, visto lo de New York, sea difícil hacer esfuerzos por subsistir. Sigo sin creérmelo. Recuerdo estar en casa de mi novia en Wisconsin, pasando unos días de vacaciones antes de empezar la gira, tumbado escuchando música, y vino sobresaltada diciendo que pusiese la televisión. Le dije, al ver las imágenes, que qué película pretendía que me tragase, pero al par de minutos me di cuenta de que todo aquello era real”. Y siguiente con los incidentes, aunque en este caso de menor medida, recuerdo estar apurando los últimos días de relax y buena vida (mi barriga me delataba), cuando una noticia televisiva me llamó la atención. Como de costumbre, solamente se acudía al rock para subrayar desgracias o escándalos. En esta ocasión se trataba de la revuelta del público asistente a un concierto a causa de su suspensión. “El problema fue que el recinto en el que teníamos que tocar en Los Angeles estaba habilitado para cuatro mil personas y allí había más de diez mil, porque además se trataba de un concierto gratuito. Los responsables de aquello temieron por la seguridad y decidieron cancelar, la policía no nos dejó salir al escenario y entonces se armó. Los agentes empezaron a repartir palos y se lió una bien gorda”. Del caos de Los Angeles a otro tipo de tumulto, aunque sea ficticio. Se trata de “South Park”, en cuya banda sonora participaron sin pensárselo dos veces. “Fue una excelente experiencia. Soy tan fan de Cartman y compañía como de los Simpsons, así que para nosotros fue un honor que nos involucrasen de esa forma con esos personajes de dibujos animados tan entrañables”

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