“Hace tiempo que no me preocupa agradar a los demás”
Entrevistas / Dave Gahan & Soulsavers

“Hace tiempo que no me preocupa agradar a los demás”

Carlos Pérez de Ziriza — 22-12-2021
Fotógrafo — Archivo

Dave Gahan siempre se ha sentido un impostor. Cantando canciones que, por lo general, no eran suyas. Casi siempre eran de Martin Gore o bien eran versiones de otros. Por eso le ha puesto de nombre "Imposter" (Sony, 2021) a su nuevo álbum, el tercero que factura con Soulsavers

Grabado en el estudio de Rick Rubin, el Shangri-La de Malibú en noviembre de 2019, se trata de un puñado de clásicos entre los que bulle con fuerza ese (algo) torturado sentimiento del viejo blues y también (en parte) del viejo soul, aunque también haya folk: esas historias de redención que tan bien le sientan desde que "Songs Of Faith & Devotion" (Mute, 1993) confirmasen que la música oscura del alma es su mejor traje de madurez.

Mark Lanegan, Martin Carr o PJ Harvey, pero también Neil Young o Bob Dylan, sirven para reafirmar su señorial ductilidad como intérprete, aunque esta clase de trabajos siempre ponga en solfa el estado creativo de quienes lo abordan: asoma la razonable sombra del socorrido pasatiempo hasta que las musas lleguen. Si es que lo hacen. En cualquier caso, Gahan se apropia de todas estas canciones con oficio y profundidad indudables, a punto de cumplir los sesenta. Es su veta más crooner. Nos atiende por zoom desde Londres, junto a Rich Machin, mitad de Soulsavers junto a Ian Glover, a solo tres días de su primer concierto, en el Westminster Central Hall.

"Me gusta lo que hago, disfruto y lo seguiré haciendo mientras me lo pida el cuerpo. Y eso no significa que no escuche los consejos y las sugerencias de Rich" (Dave Gahan) 

¿Cuál fue la razón para elegir estas canciones? ¿Afinidad personal? ¿Simplemente pasión por ellas?
Dave Gahan: Al principio se trataba de bucear en todo este listado de músicos, escritores, intérpretes, que de algún modo me han dejado huella. Creo que cuando habíamos elegido ya unas veinte, fue el punto de partida para que Rich (Machin) y yo empezáramos a seleccionar, dando con el tono en el que podía cantarlas, con la atmósfera, el feeling, el tempo. Eso fue mucho antes de ir al estudio Shangri-La a grabar, hace ahora dos años. Y una vez nos metimos allí y empezamos a grabar, a la semana, ya tenía muy claro cuáles iban a ser. Fue todo muy fluido. Y la secuencia cobró forma una vez tuvimos cinco o seis canciones.

A la hora de hacer versiones, puede darse el dilema de ser muy reverente o, por el contrario, desfigurar mucho el original y ser más osado o experimental. ¿Ocurrió?
Rich Machin: No es nada experimental. Intentamos ser respetuosos con ellas. Siempre intentas darle tu propio color, pero al mismo tiempo quieres ser respetuoso con ellas y no hacer nada extravagante, nada que se desvíe de la que fue su intención original. Las canciones se prestaban a eso porque fue parte del proceso, era lo que nos pedían ellas de forma natural. Puede que “The Desperate Kingdom of Love” (PJ Harvey) sea muy diferente a la original, pero surgió así de un modo natural, como una canción con un sonido más duro, más pesado.
Dave Gahan: Esa fue la primera canción que hicimos. Y desde entonces supimos a dónde queríamos ir. Literalmente, el mismo día en que nos juntamos todos en el estudio. Y una vez la clavamos, más aún desde que empezamos a grabarlas con la banda, dimos con el sentimiento que requería. Siempre hay un elemento de performance, de interpretación, en cada canción, pero con esta en concreto, con toda la banda sobre el escenario tocando junta, mirándonos a los ojos e interactuando, no sentíamos como si lleváramos mucho tiempo haciendo esto juntos. No es la primera canción en aparecer en el disco, pero sí que la marcó el orden de las demás”.

¿Hay alguna canción, David, con la que te sintieras más identificado que con otras, por su letra?
Dave Gahan: Pues eso cambia para mí, ¿sabes? Y me doy cuanto cuando las ensayo con la banda, ahora que estamos preparando algunos conciertos. Lo que sí te puedo decir es que cada vez pienso menos en las canciones originales. Me cuesta menos desligarme de ellas. Eso sí, aunque mi percepción de ellas cambia con el tiempo, hay algunas que amo de verdad porque me sugieren muchas cosas sobre cómo soy en realidad, como cantante y como persona. Cuando canto “Not Dark Yet” (Bob Dylan), por ejemplo, fluye una emoción muy grande y genuina a través de su letra: hay sarcasmo, hay rabia, hay sabiduría… todas esas cosas que solo entiende alguien que lleva mucho tiempo metido en esto. Y además está viva. Hay mucha vida en esa canción, desde el principio hasta el final. Verso a verso. Es una persona contándonos qué es de su vida y en qué punto está. Y que tiene aún mucho por delante por vivir. Y luego me veo cantando algo como “Smile” (escrita por Charles Chaplin y popularizada por Nat King Cole), que es tan íntima y delicada que no necesitas demasiado para interpretarla… siempre hay algo en ellas que te descubre cosas nuevas sobre ti mismo y sobre cómo te sientes respecto a la vida y a la gente que te rodea. Estos dos ejemplos que te he puesto son opuestos, pero tienen pleno sentido cuando los comparas.

De algún modo es lo que siempre se dice acerca de las grandes canciones, que dejan de pertenecer a sus autores una vez se publican: pertenecen a quien las escucha, y cada receptor puede amoldarlas a su propia experiencia.
Dave Gahan: Sí, cuando haces cualquier tipo de música, ha de sumergirte de lleno en esa experiencia, independientemente de lo que se suponga que la gente espere de ti. Yo necesito sumergirme en la canción. Y cuando la estoy abordando en el estudio, ya estoy interpretando, ya estoy sobre un escenario. Eso ocurre con la experiencia, tras años de hacerlo. No te ocurre cuando estás empezando. Al principio, para mí todo esto se trataba de intentarlo, intentarlo, intentarlo. De esforzarme demasiado en complacer al público. O a quien fuera. Pero eso ha cambiado mucho. Ya no me ocurre. Estas son canciones que cuentan historias de vida.

Supongo que tienes que vivir mucho para sentir que las cantas por derecho propio, con conocimiento de causa.
Rich Machin: Tiene que vivirlas para saber lo que significan. Cuando escucho a Dave cantarlas, oigo a alguien que sabe lo que está diciendo. No es simplemente alguien cantando las canciones de otros. Y dar con esa convicción no es fácil con el material de otra gente. Incluso para mí, que ayudé a elegir esas canciones y a ponerles un orden, las escucho ahora cantadas por Dave y me suenan como si fueran enteramente suyas. He hecho muchas versiones en el pasado y esto es algo muy difícil de encontrar.

"Tengo ideas como para hacer como cinco o seis volúmenes más de" Imposter" (Sony, 2021) que he ido agrupando en los dos últimos años" (Rich Machin) 

Me gustaría saber si Dave piensa que sus cualidades como vocalista han sido frecuentemente soslayadas por otros aspectos de su carrera.
Dave Gahan: Sí, totalmente (risas). Pero también te digo que, conforme pasan los años, es algo que cada vez me importa menos. Lo que me importa es cuánto pongo de mí en cada proyecto. Dar y tomar. Al máximo. Con este disco me he sentido así. Y como ya hace tiempo que me olvidé de esa vieja idea de intentar agradar a los demás, solo disfruto. Lo de antes era como tener un martillo sobre tu cabeza. Me gusta lo que hago, disfruto y lo seguiré haciendo mientras me lo pida el cuerpo. Y eso no significa que no escuche los consejos y las sugerencias de Rich, por ejemplo. Claro que lo escucho. A lo mejor tardo un par de años en darle la razón sobre algún aspecto en concreto (risas), pero quiero seguir haciendo las cosas a mi manera, como quiero. Rich y el resto de la banda me han puesto en este lugar: no hubo ninguna sensación por mi parte de sentirme juzgado ni de que necesitara demostrar ni alardear de nada. Lo único que tenía que hacer era cantar. Y a veces lo puedo hacer muy bien.

El tono general del disco es reflexivo, íntimo, introspectivo incluso. ¿Fue algo deliberado?
Rich Machin: Es muy íntimo, y es parte de lo que intentamos transmitir por el modo en el que lo grabamos, con todos los músicos en la misma sala, registrando las sesiones en directo y con una sola toma. No hubo retoques ni ajustes, todo fue muy íntimo, simplemente escogiendo el mejor momento para grabar y para compartirlo luego con el público. Pero al mismo tiempo, con esa forma de grabar, lo que buscamos es que vosotros también os sintáis parte de él, como si estuvierais en la misma estancia que nosotros cuando lo grabábamos. Dispusimos todo para lograr ese efecto. Y ojalá lo hayamos logrado.

El álbum se grabó en 2019, hace dos años. ¿No tuvisteis la tentación, tan común en el último año y medio de pandemia, de hacer retoques sobre la idea original, regrabar cosas o ampliarlo?
Rich Machin: La verdad es que no. Una vez está hecho, está hecho.
Dave Gahan: Sí.
Rich Machin: Hicimos el disco, lo masterizamos, lo escuchamos y quedamos muy contentos. Y hay que saber cuándo hay que dejar que las cosas cuajen por sí solas. Puede que nuestros cerebros hayan tenido mucho tiempo en los dos últimos años para repensar las cosas, pero en lugar de pensar en que podríamos haber cambiado, prefiero pensar en qué cosas voy a hacer después. Tengo ideas como para hacer como cinco o seis volúmenes más de" Imposter" (Sony, 2021) que he ido agrupando en los dos últimos años (N. del R.: Dave Gahan se carcajea). No, nunca pensé en volver sobre estas canciones.

¿Es cierto que el disco fue originalmente concebido para ser publicado a nombre de Dave Gahan con producción de Rich Machin, sin la marca Soulsavers?
Dave Gahan: Desde el principio pensamos que se publicaría como Dave Gahan & Soulsavers, aunque sí es verdad que en este disco es Rich quien ha facilitado todo y ha hecho que todas las piezas encajen. Los músicos son gente que llevan diez años trabajando con Rich, y con los que yo he trabajado a lo largo de tres discos, es el mismo grupo. Pero Rich sabe disponer de un lugar para que los músicos, los artistas, saquen a relucir toda su creatividad trabajando juntos.

 

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