Un año ha pasado desde que viese la luz el primer disco de la gallega Carla Lourdes, periodo no tan fácil de valorar. “Me cuesta hacerlo porque estoy en constante movimiento, siempre pensando en el siguiente paso. Intento obligarme a parar, mirar atrás y hacer balance, lo que ayuda a valorar el presente”. Durante estos meses ya ha venido presentado en directo “El día que descubrí el lunar de tu oreja”. “Estoy super agradecida porque los pasos que hemos dado y, en tan poco tiempo, han sido increíbles”. Además de lo vivido, destaca lo aprendido. “Después del PortAmérica, (que fue una época increíble y muy bonita, pero que me hizo pasar muchos meses muy nerviosa), tuve un herpes zóster provocado por el estrés. Entonces decidí disfrutar, pero sin que eso me pasase por encima. Mi mayor aprendizaje creo que reside en intentar escuchar a mi cuerpo un poco más”.
La artista responde acerca de cómo se siente al volver a ese disco, en este caso al amparo del directo. “Me sigue pareciendo un trabajo actual. A diferencia de otras cosas que hice, no siento que lo hiciera mi yo del pasado. Puede haber evolución, pero este disco sigue muy presente en mí”. También reconoce que algunas canciones han crecido con el directo. “Hay temas a los que quieres más por cómo funcionan en directo. ‘El desorden’ no me gustaba tanto, pero ahora creo que es imprescindible. La gente lo canta y hay respeto absoluto”. Toca retomar la carretera con una gira, algo que no siempre es del todo sostenible. “Es una gira corta porque es muy complicado salir de Galicia. Económicamente es un palazo, porque en casi todas las giras pierdes pasta”. Eso hizo que durante la planificación sugieran algunas dudas, aunque primó la certeza de seguir adelante actuando para su público específico. “No quiero dejar de tocar, ni tampoco espero tener mil entradas vendidas. No me importa tocar para menos gente, porque la próxima vez quizá sean más”.
"A diferencia de otras cosas que hice, no siento que este disco lo hiciera mi yo del pasado"
Una de las fechas más especiales será su participación en ‘La Noche Blanca del Patrimonio Toresano’, un evento que tendrá lugar el 13 de junio en Toro y al que deseaba volver tras su paso por la anterior edición. “Toqué en acústico y me enamoré del ciclo y de quien lo organiza. Dije que quería hacer todas las ‘Noches Blancas de España’ (Risas)”. En la localidad zamorana compartirá cartel con otros talentos como Gara Durán, Maref o Dulzaro. “Es guay pensar que, si coinciden los horarios, podré ver a Gara”. También destaca lo especial de los espacios en donde se celebra el evento. “Descontextualizas el directo. De repente estás tocando en un museo etnográfico, algo que no sabes si va a volver a pasar”. Hablamos de los directos, pero también de los motivos por los que el público debería acudir a la velada. “El reto es transformar el formato acústico en algo más, aunque solo seamos dos en el escenario. Creo que puede sorprender”. Por último, reflexiona acerca del futuro. “Solo pido seguir igual de apasionada con lo que hago y llevar mi música a más sitios, cumpliendo mis pequeños objetivos”.

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