Son muchas las ideas que a uno le surgen en la cabeza cuando se cita el nombre de Capsula. Pero por encima de todo, y probablemente en dura competencia con sus explosivos directos, nace la asociación a uno de los proyectos musicales más solventes y radicalmente identificativos con los que contamos.

Su energía -brotada desde el post punk al garage-, siempre al servicio de una sugerente psicodelia, se encamina en esta ocasión hacia un nuevo trabajo, “Bestiarium”, en el que acompañan su armazón sonoro de un concepto global igualmente atractivo e inquietante como resulta el repaso al listado de seres/monstruos y leyendas mitológicas. Unión de elementos que ya nos ponen alerta de lo que a la postre es es un fantasmagórico pero rotundo álbum repleto de lecturas y capas. Hablamos con Martín Guevara, mitad creadora junto a Coni Duchess, sobre este diabólico y excitante artefacto…

El título elegido para este nuevo trabajo hace referencia al catálogo de animales-seres-bestias mitológicos, ¿de dónde sale la idea de hacer girar el disco alrededor de ese tema?
La idea surge de un vídeo de Jean Cocteau de 1962 donde él arrojaba una pregunta a los humanos del año dos mil. Su intención era saber si a esas alturas ya éramos mitad robots. Ésta es nuestra respuesta, en forma de canciones, a esa interrogante planteada por Cocteau. La historia del miedo y la fantasía del pasado aún se cuelan en nuestro obrar diario, y éste es el disco en el que queríamos jugar a adivinar el futuro.

Os servís por lo tanto de ese contexto pretérito para mirar al presente y reflexionar sobre él…
Nuestro bestiario es de alguna forma una actualización del catálogo de bestias que rigen nuestras vidas en la actualidad. Hoy en día nos engañan con otras narrativas fantásticas para convencernos por ejemplo de que hay que ir a la guerra, o meterse en una hipoteca, o dar tus huellas dactilares a una red social. Nos ha influido mucho el saber que por ejemplo los slogans racistas usados en campañas políticas como “Build The Wall” fueron diseñadas por algoritmos estudiando la información de los usuarios de facebook. Los líderes políticos y los algoritmos son bestias actuales que mantienen vigente la opresión del miedo.

¿Qué os aporta a la hora de su realización ese mecanismo de elegir un tema común sobre el que articular un disco?
Hay un componente bastante obsesivo en nuestra forma de componer. Vamos pasando por fases y ciclos en los que vamos creciendo y madurando como personas a la vez que como banda. Así como en otras ocasiones hablábamos de cosas que nos llamaban la atención en ese momento, y a la vez utilizábamos determinadas técnicas de escritura, esta vez nos pusimos a prueba, y en vez de hacer cadáveres exquisitos y utilizar lo onírico, que era la base de nuestro anterior disco “Santa Rosa”, lo hicimos con los algoritmos de redes sociales, usando la tecnología como “oráculos” para leer el futuro, como si de un juego de cartas de tarot se tratase.

Pese a que el sonido del disco aporta ese tono psicodélico y enigmático también se muestra con una cara contundente y directa, con algunos episodios especialmente llamativos, en los que sobresale la arrolladora “Sphinx”…
En la antigüedad la esfinge era una bestia muy poderosa, por lo que la canción en “Bestiarium” suena a garage, porque pensamos en una esfinge conviviendo en la actualidad. Algunas figuras de los antiguos bestiarios lograron mantenerse en el tiempo gracias a instituciones como la iglesia, donde el diablo es mitad humano, mitad cabra con alas de murciélago. Pero lo más curioso es que la figura de un rey o una reina, o los papas, tienen también su componente fantástico. Su jerarquía en la historia se basa en que son mitad hombre, mitad dios, como muchas de las bestias de los bestiarios. Por eso le queríamos dedicar una canción a la olvidada esfinge, siendo el tema más acelerado y psicótico del disco.

“Los líderes políticos y los algoritmos son bestias actuales que mantienen vigente la opresión del miedo”

Dentro de la muy significativa identidad musical de Capsula soléis ofrecer matices diferenciadores en cada uno de vuestros trabajos, ¿cómo se llega a ese determinado matiz en el sonido, es algo premeditado, o surge espontáneamente?
En lo sonoro, buscarnos constantemente, es algo que nos mantiene alerta. Para no repetirnos tenemos que dejar muchas puertas abiertas. Para este disco utilizamos aparatos y técnicas en las guitarras que nunca habíamos usado antes. También en el tratamiento de la batería y la voces. Nos divierte muchísimo experimentar en el estudio de grabación y probar efectos y nuevas herramientas que van apareciendo combinadas con una grabadora de cinta de 16 pistas, que es el corazón del estudio. Las canciones y los sonidos son nuestra forma de comunicarnos con el mundo, cada vez de una manera diferente pero siendo siempre nosotros mismos.

Además en varios momentos jugáis con ritmos y cadencias de carácter arabesco, como en “Siren’s Lips” o “Dry Your Mind” ¿son unos dibujos instrumentales que os ayudan para ese tono de ensoñación e insinuante?
Eso que suena arabesco en algunas canciones es nuestra forma en pleno 2019 de dar a entender que las ideas y formas que rodean a “Bestiarium” tienen un carácter ancestral, el que nos acompaña a todos como individuos. Es algo premeditado. Queríamos dar a entender con algunas melodías y sonidos que, de alguna manera, seguimos conectados con esa humanidad primitiva, sus miedos y sus deseos, que en definitiva, son los que crean y transforman a la colección de bestias que acompañan a cada generación de humanos.

En concreto en “Siren’s Lips” nos sedujo la idea de los cantos de sirena que enloquecen a los marineros junto al poder del lenguaje. El protagonista de la canción, como buen humano, es paranoico y nota que el lenguaje de su época es el que lo inventa a él, inclusive cree que las palabras, mientras duerme, le organizan el día.

¿El tipo de historias, las letras, en definitiva el concepto temático del disco, también tiene influencia en el modelo musical que va a adoptar el trabajo o son cosas que van por separado?
Es cierto que al tener en mente la idea del disco nos va llevando por distintos sonidos para mostrarse mejor. No nos regimos por géneros específicos en lo musical, sino que nos metemos dentro de nuestra propia ensalada sonora y es la canción misma la que nos va diciendo si pertenece al disco o no y qué necesita.

También incluís una excelente versión del “Russian Roulette” de The Lords of the New Church, ¿por qué decidisteis elegir dicha canción, que relación o significado tiene para vosotros dicho tema?
Siendo una canción del siglo XX nos parecía que encajaba muy bien aquí, por la presencia de la guerra, la locura y las pantallas. En la actualidad vivimos ese futuro distópico que ellos imaginaban ya en los ochenta. Por otro lado es una especie de apuesta-vacile que teníamos con nuestro manager Juan Santaner, que es super fan de Stiv Bators y de los Lords. Para rematar la idea, invitamos para que pusiera su guitarra y su voz a Gustavo Fossa, ‘Stuka’, una leyenda del punk y post punk de la Argentina en los ochenta. Es un honor muy grande para nosotros que él accediera, ya que es uno de nuestros héroes de la adolescencia. En las formas, en relación a la versión original, lo que nos tira más sigue siendo el exceso de reverb y fuzz, también el hecho de que la narrativa esté a cargo de la voz de Coni en el lugar de Stiv Bators, que es ya toda una declaración de principios en el mundo que queríamos construir.

“Trabajar en equipo te da la posibilidad de mirar la criatura desde ópticas y perspectivas diferentes”

Capsula está dirigido principalmente por los cerebros de Coni y el tuyo, ¿de qué manera trabajáis, cada uno tiene unos roles asignados específicos o todo está sujeto a cada canción concreta y no hay nada preconcebido?
En la composición funcionamos como un monstruo de dos cabezas (risas). Son tantos años trabajando juntos que podemos intuirnos por dónde irá cada uno al momento de ir haciendo una canción, casi telepáticamente. Pero también nos gusta sorprendernos y cambiar los roles, para mantener fresca la inspiración. Los dos nos encargamos de todo, ya sea de los sonidos de las guitarras como de las temáticas de las letras. El trabajar en equipo te da la posibilidad de mirar la criatura desde ópticas y perspectivas diferentes.

Cualquiera que os haya visto en directo sabe de vuestra capacidad para sorprender y montar una fiesta, ¿es una de las prioridades de la banda, hacer que cada actuación sea una cita inolvidable?
Nosotros vemos los directos y los discos como distintas formas de expresión. De ambas cosas disfrutamos muchísimo. La gente que viene a nuestros conciertos entenderá de lo que hablamos. De todas las formas posibles, es nuestra mejor manera de comunicarnos con el mundo.

Habéis realizado conciertos presentando el disco sin todavía estar en la calle, ¿es muy diferente esa sensación de que el público no conozca todavía el nuevo repertorio?
Eso es genial. Es al mismo tiempo un salto al vacío sin red y por otra parte una forma de saber el eco que tienen las canciones en la gente desde la primera impresión, sin el filtro de haberla escuchado repetidamente o que te la hayan impuesto los medios.

Tras más de veinte años dentro de la escena musical vasca, ¿dirías que os sentís parte de un proceso que la ha hecho evolucionar y mostrarse más dinámica y variada?
Ya llevamos muchos años por aquí y muchos discos, siempre intentando reinventarnos. Cruzamos, rompimos y abrimos bastantes fronteras, algunas físicas y muchas culturales y mentales. Para ciertos grupos mas jóvenes somos una referencia de algo, de cómo hacer las cosas, de unas posibilidades ilimitadas. Y todo esto sin estar en ninguna compañía multinacional o del lado oscuro de la industria, pero eso sí, rodeados de buena gente que piensa igual y que trabaja apasionadamente por un mundo distinto. Solo por eso creemos que es un logro bastante bestial.

Agenda
FechaCiudadRecintoHoraPrecio
viernes 29/03/19ValenciaWah Wah23:0010
sábado 30/03/19BurgosSohho22:0012€

 

6 de abril – Aquitaine (Francia)