"Con el morao se nos viene una cosa y si vemos que entra, perfecto"
Entrevistas / Califato ¾

"Con el morao se nos viene una cosa y si vemos que entra, perfecto"

David Pérez — 23-02-2021
Fotógrafo — Archivo

Elegimos seguir “la vía en rosa” de Califato ¾ y les pedimos las claves de su segundo asalto “La Contraçeña” (Breaking Bass, 21), un lust for life por sevillanas, guajira y seguiriya, un trabajo en el que resucitan al quinto día y vuelven menos sampleados y más auténticos.

Con el espíritu reivindicativo andalucista y el ADN de golferío y guasa intacto, manoseando las raíces entre fandangos espectrales, zambras western y cornetas de lisergia semana santera. Los cinco productores de electrónica han encontrado la fórmula perfecta y a esta banda ya no hay quien la pare. Les pedimos “La Contraçeña” de su nuevo álbum y les rogamos que nos inviten a la próxima grabación.

Este “La Contraçeña” suena con un extra de psicodelia y energía muy potente…
(Chaparro) Psicodelia mucha, además, esa energía es de cuando nos abrieron un poco el confinamiento y nos pudimos ver en junio. Nos fuimos a Ronda a hacerlo y estábamos con muchas ganas, la verdad.
(Curro) Es más “desfasao” que el otro, porque estábamos nosotros también más “ambientaos” (risas).
(Chaparro) Hicimos trece temas en cuatro días.
(Curro) Las ideas, claro. Luego hemos tardado ocho meses en acabarlo. Las colaboraciones, los arreglos…

Os vais a Ronda y grabáis en un apartamento que era un antiguo estudio en el que grabaron discos bandas como dEUS, Tindersticks o Yann Tiersen...
(Curro) Ahora es una AirBnB, pero nosotros lo volvimos a convertir en un estudio, también por el sitio mítico que era… Con unas vistas a la serranía increíbles.
(Chaparro) Allí han pasado muchas cosas importantes para Andalucía.
(Curro) Y nos gusta irnos a sitios apartados, las tres veces lo hemos hecho igual… Nosotros nos vamos y nos llevamos, como los Happy Mondays, “al coleguita de marras” que nos ambienta. Y además, esta vez, había seis sitios en la casa y, o llevábamos al técnico de sonido o llevábamos al colega, y dijimos: “illo, po está claro, llevamos al colega, para que el disco salga mejor y ya luego lo mezclaremos bien” (risas).

"Hemos aparcado los ordenadores y hemos empezado a currar más con los instrumentos, tenemos más bagaje, estamos más seguros, hemos evolucionado en ese aspecto".

¿Cuál diríais que es la mayor diferencia que encontramos en “La Contraçeña” con respecto a lo anterior?
(Curro) La gran diferencia de este disco es que hay muy pocos samples. Hemos grabado muchas cosas en vez de utilizar samples. Eso ha sido un avance bastante grande para nosotros, un síntoma de madurez. Eso le ha aportado riqueza y frescura al disco.
(Esteban) Y ha sido natural, de haber estado tocando, incorporamos con más naturalidad los instrumentos.
(Sergio) Yo creo que en “L'ambôcca” éramos realmente solo productores, y ahora estamos ya más integrados con el formato banda.
(Chaparro) Hemos aparcado los ordenadores y hemos empezado a currar más con los instrumentos, tenemos más bagaje, estamos más seguros, hemos evolucionado en ese aspecto.
(Curro) En este disco ya hemos alcanzado ser un híbrido entre electrónica y banda. Nos hemos puesto las pilas, hemos salido de la zona de confort de productores de electrónica, que es lo que somos, y cada uno se ha obligado a asumir un rol en la banda para sacarla adelante. Pero las canciones las seguimos creando como productores de electrónica.

Ahora vayamos al título del disco. ¿Por qué “La Contraçeña”?
(Esteban) Es por el disco del Pele.
(Curro) Sí, viene por una canción del Pele que escuchábamos mucho y que solemos cantar antes de cada concierto, antes de salir la cantamos todos.
(Esteban) Para hacer piña.
(Curro) Para relajarnos un poquito.
(Esteban) Viene del estribillo de “La sevillana del pañuelo”, del disco del Pele con Vicente Amigo.
(Curro) También por el arte del disco de Rorro Berjano.
(Chaparro) Es un pelotazo.
(Esteban) Nosotros en los singles hemos mostrado fragmentos de la portada.
(Chaparro) Cada single es un cachito de la portada.
(Esteban) Pensando en el título de la canción, en el ambiente de tema, hemos recortado un fragmento del cuadro, porque él ha creado un cuadro con todos los ingredientes del disco.
(Curro) Por eso también lo de “La Contraçeña”, vamos desvelando “los dígitos” y al final se verá el código entero.
(Chaparro) Vamos, que nos quedamos “cogíos” en Ronda (risas).

Con olor a incienso, azahar y cornetas bajo palios, llega una zambra con pulso de hardcore-rap de los noventa, “Çambra der Huebê Çanto”, donde seguís mostrando las costuras “enmorecías” de Andalucía, con regusto a western y aparición estelar del mítico silbido de Kurt Savoy…
(Curro) La canción empezó con un sample de Antonio Molina, partía de una zambra de él, y nos pedía darle ese rollo de rap noventero… Y a mí se me ocurrió meterle la marcha, que la compuse yo, pero esta no la hemos sampleao como la otra, que eso también es un paso adelante. Llamamos a un montón de gente para que hicieran los vientos.
(Esteban) Y lo de Kurt Savoy fue que estábamos aquí bromeando...
(Curro) Y en plan locura, dijimos, “y si metemos aquí a Kurt Savoy”, en plan ida de olla…
(Esteban) Miramos la página web y llamamos a la manager que aparecía.
(Curro) Y nos lo cogió él (risas). Que manager ni manager. Muy personaje.
(Esteban) Nos dijo que le gustaba mucho lo que le estábamos contando, que le mandáramos la canción. Y nada, él alquiló un estudio en París, que vive allí, y grabó una toma con la base de fondo y nosotros la producimos y la integramos. Su parte es como un encadenado de sus melodías míticas con Morricone, un mashup de su trayectoria como silbador.

Y de una zambra, pasamos a la nave del misterio por fandangos espectral, con esa genialidad surrealista y cañí del segundo adelanto, “Fandangô de Carmen Porter”, una historia de amor paranormal a fuego lento, con una letra que es pura fantasía y flota en una hechizante atmósfera espacial de dreampop y shoegaze, con psicofonías auténticas incluidas… Habladnos del tema, pero primero decidme que Iker Jiménez y Carmen Porter os han mandado una foto por whassap con una camiseta de Califato ¾, por favor.
(Curro) Nos dieron las gracias por Twitter y compartieron el tema. Nada, nosotros era un poco de guasa…
(Esteban) Son un icono pop.
(Curro) Yo lo metí en plan de guasa, aunque luego el vídeo, que está genial, la interpretación que ha hecho Nono (Ayuso) Es súper seria y le ha quitado ese punto sarcástico, pero la letra, aunque sea una canción de amor, tiene mucha ironía, por eso metimos a esta gente. Que tampoco son gente que nos represente, que nosotros los vemos cuando estamos de resaca, que ya sabemos que a veces dicen unas barbaridades y últimamente más… La idea era usarlos como icono popular, ese era el rollo.

"Andrés de Jerez te puede cantar cuarenta veces la misma letra y nunca la hace igual. Le sale del estómago, va al corazón y a la garganta, no pasa por la cabeza, por eso lo llaman “flamenco salvaje”'.

Con el tercer adelanto llega el que quizás sea el tema más rompepistas del lote, “La bía en roÇa”, con el Lorca y el Morente más lisérgico entre líneas…
(Curro) Sí, nosotros en el título jugábamos sobre todo con lo de la “La vida rosa”, que en andaluz es “la vía rosa”, “el camino rosa”. Y como a nosotros nos gustan también mucho “los polvitos rosas”, pues es también “el mal camino”, esa doble lectura…
(Esteban) No arrepentirse.
(Curro) Y lo de Morente sí, tiene la melodía de esa letra que grabó Morente varias veces, el “Tú vienes vendiendo flores, las mías son amarillas y las tuyas de todos los colores”. A mí me entraba en la canción con la melodía que él usaba en “Omega”. Esto fue como todo, en el momento… Con el morao se nos viene una cosa y si vemos que entra, perfecto, la referencia que sea. No pensamos en problemas de derechos ni nada, pero luego vienen los problemas (risas).
(Chaparro) Tú imagínate allí en Ronda, cinco mentes funcionando al doscientos por ciento (risas).

Entonces, ¿Habéis dado con vuestra fórmula creativa perfecta?
(Curro) Las canciones nuevas saldrán así también. Nos vamos, nos concentramos, nos metemos y pum, lo que salga y tiramos con eso.
(Chaparro) Sí, además cada año estamos más enchufados. Hay veces que ni se habla, con mirarnos a los ojos, suficiente…
(Curro) Claro, creo que eso también se nota en el disco, hay un mayor nivel de compenetración, estamos más acostumbrados a trabajar juntos, se van desarrollando las dinámicas de trabajo mejor y todo fluye mucho más que antes. Hemos ido puliendo esta técnica propia que nos hemos inventado y cada vez la maquinaria va mejor.
(Chaparro) Que ya te digo que igual se levanta el Curro por la mañana y dice, “¿quién ha grabado esa melodía de guitarra tan guapa?”. Y le tenemos que contestar “Pero si has sido tú, gilipollas. La grabaste anoche” (risas).

El quiebro total llega con “Te quiero y lo Çabê”, que empieza con la oscuridad de P-Orridge, y pide al siguiente parpadeo, con la tecno-rumba de Los Sobraos en vena, feria o verbena a gritos.
(Chaparro) De Psychic TV a Los Sobraos, ¿cómo llegaríamos nosotros a eso? (risas).
(Curro) La cosa es que siempre me ha gustado mucho todo lo que ha hecho Genesis P-Orridge, de Throbbing Gristle a Psychic TV. Y “I Love You, I Know”, que es un tema de Psychic TV, tiene ese bajo súper guapo, que es el que sale al principio de nuestro tema. Quería hacer algo con eso, estaba obsesionado. Es un tema súper retorcido, es una locura. Empezamos a jugar con él y yo no sé cómo, dije: “aquí me entran a mí Los Sobraos”. Es un mashup entre Psychic TV, como un tema todo oscuro, y Los Sobraos. Un Frankenstein muy loco.
(Chaparro) Un pelotazo.

Otro de los temas que destacaría es “Er carrito de lô muertô”, me parece una joyita. Entremezcláis cantes jondos por seguirillas, fundiendo quejío con autotune, sintetizadores, guitarras y hasta un bazuki, con la voz afilada de bronce añejo de Andrés de Jerez como protagonista…
(Chaparro) Andrés de Jerez te puede cantar cuarenta veces la misma letra y nunca la hace igual. Le sale del estómago, va al corazón y a la garganta, no pasa por la cabeza, por eso lo llaman “flamenco salvaje”. Es un término que se usa allí en Jerez.
(Curro) El tema nace con unos patrones flamencos que sacamos Esteban y yo con guitarra eléctrica.
(Esteban) Y ya sobre ese patrón repetitivo, que sería como el metrónomo de Andrés de Jerez, Andrés hizo muchas improvisaciones.
(Chaparro) Después de eso vino con el bajo de Arispont y le pegó otro giro.
(Esteban) Y luego vino el Mangu con el bazuki.
(Curro) Fuimos haciéndolo poquito a poco, y le metimos a la canción ese cambio que tiene en medio, que para mí es lo que hace que el tema destaque más.
(Esteban) Es un tema que, como productores, pues te sientes orgulloso de juntar en el tiempo a tanta gente tan dispar.
(Curro) Yo creo que, en ese tema en concreto, sí que hemos pegado un palmetazo sobre la mesa. En la fusión del flamenco con la electrónica, creo que nunca se ha hecho nada así. Estamos muy orgullosos del resultado y a Andrés le gustó mucho también.

"Hemos recuperado esa lengua muerta, el romance andalusí. Gracias a un hombre que la estudia desde hace muchos años, Pablo Sánchez".

Siguiendo con las colaboraciones, encontramos otra aparición que deja huella en “Tó ba a Çalih bien mamá”, con Queralt Lahoz en el ojo de un huracán de hip-hop aflamencao...
(Chaparro) Ha estado muy bien jugado. Yo decía: “este tema es más raro que sus muertos, no sé cómo va a quedar”, pero cuando lo mandó ella de vuelta, dije: “hostia, se lo ha currao y lo ha clavado”.

Nos vamos a la feria de nuevo y nos arrancamos por sevillanas morfínicas en “Pascual Márquez 33”, con una cadencia hipnótica que rompe en rave por momentos, y con otra letra marca de la casa…
(Esteban) Es una sevillana desordenada. Es muy minimalista y luego rompe…
Y estribillo al final, es una locura. Además tiene sonidos de Las 3000 sampleados.
(Curro) También nos parece de los temas más redondos del disco. Y aparte, con anécdota: mi caseta, en verdad es “Pascual Márquez 184”, pero eso no rimaba, y digo, bueno, pues “Pascual Márquez 33”, que me entra mejor en la letra. Y luego, cuando me dio por mirar, hace dos o tres semanas, resulta que “Pascual Márquez 33” es ¡la caseta de los jefes de la policía! (risas)

En la recta final destacan esos cantes de ida y vuelta, una guajira cañí cantada por derecho, empapada de picaresca andaluza de la buena...
(Curro) La hicimos en Ronda el último día, allí en una mesa y dijimos, a ver, cuáles son los abusos que se pegan con los guiris la peña, o cómo es la relación de los andaluces de la costa con toda esa afluencia de turistas de fuera y, cómo los andaluces, por su idiosincrasia, se toman esas situaciones de una manera que, en otros lados, es muy diferente. También queríamos hacer un tema en el que cantarán las dos chavalas con las que más hemos colaborado, Roxana y María José Luna, y la verdad que se la han cantado muy guay. La han hecho muy bonita

Terminamos con la combativa “Camelamô naquerâh”, con ese grito flamenco (rapeado para la ocasión) de reivindicación de la cultura y dignidad gitana… Un “queremos hablar” en el que Chaparro canta en Andalusí…
(Chaparro) Hemos recuperado esa lengua muerta, el romance andalusí. Gracias a un hombre que la estudia desde hace muchos años, Pablo Sánchez.
(Curro) Y aparte canta Ebla, una chavala siria que, un día cuando estábamos ensayando y grabando unas voces, salimos para echarnos un cigarrito y la escuchamos cantar en el local de al lado. Pegamos a la puerta y le dijimos: “illa, ¿te quiere grabar unas voces?”. Y ahí está.
(Chaparro) Así funcionamos. Ella canta increíble.

Con el “Ecô der dormío” y Esteban en un estado cercano al “nirvana”, nos despedimos. ¿Qué le decís a la gente que tiene muchas ganas de Califato ¾, de recuperar la normalidad y pegarse unas fiestecita de las buenas?
(Curro) Pues nada, que se vayan a Estados Unidos, se gasten 30.000 euros y se pongan la vacuna (risas).
(Chaparro) Mejor que se vayan a Cuba, que es gratis y está toda Cuba vacunada. Que lo han dicho, todo el turista que vaya, vacunado gratis.
(Curro) A Israel no, eh. No, en serio, estamos todos locos por que la cosa salga adelante y poder tocar a tope y desarrollar el proyecto de verdad como nos gustaría.
(Chaparro) Que tengan paciencia y no desesperen, que Califato les espera.
(Curro) Estamos al límite de la pobreza, pero vamos a aguantar hasta que se pueda tirar para adelante de verdad.

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