Clasificar los discos por género es una forma de intentar ordenar el ruido. Hay quien prefiere hacerlo por fechas, otros por autoría; a mí siempre me ha tranquilizado pensar que cada sonido puede ocupar una balda en una estantería. El problema, o la bendición, según si se mira desde el mueble Kallax o desde el fervor clasificatorio de Marie Kondo, aparece cuando entra en casa un álbum como “TRES”, un trabajo demasiado inquieto para fijarlo en un lugar concreto. Se mueve entre lo latino y lo tropical, roza el funk, se vuelve orgánico cuando menos lo esperas y, de pronto, suena urbano sin dejar de ser acústico. En definitiva, un disco que, cuando parece que va a asentarse, vuelve a desplazarte. “Total. Es difícil categorizarnos”, admite Lauri. “Nosotras lo sentimos especialmente: ‘¿Qué hacemos? ¿Afropop? ¿Funk? ¿Latino?’… Sí, pero no solo. Canalizamos muchas cosas”. En esa mezcla está la identidad histórica del grupo, pero también el núcleo de este trabajo. “Buscamos un sonido que nos represente. Y lo que nos representa es la búsqueda. Tomar lo que fue ‘Mezcla Rica’ (23) y empujarlo un poco más”.
"El concepto creativo de este disco nació antes de que existieran las canciones”
Luisa recoge la idea y la convierte casi en eslogan: “La búsqueda. Calequi y Las Panteras, una nueva película”. La frase puede sonar irónica, pero contiene una intuición certera. Lo que atraviesa este álbum es un cambio estructural claro, el tránsito del acompañamiento por parte de Las Panteras a la primera línea creativa. “TRES” no es solo el mejor trabajo que han publicado hasta la fecha; es, sobre todo, el más representativo porque es el primero que nace desde esa horizontalidad real. “Quisimos hacer la prueba de estar los tres mucho más presentes en todo el proceso creativo”, explica Lauri. “No solo en la creación de canciones, sino en el concepto completo de lo que supone hacer un disco”. Hasta entonces, Javi Calequi llevaba la batuta. “Nos guiaba, nos hacía partícipes. Pero ahora queríamos ver cómo incluíamos todo lo que habíamos aprendido, el bagaje que traemos, más allá de absorber lo que Javi nos regalaba. Cómo aportar también desde nosotras”.
El experimento comenzó en abril de 2025, en El Náutico de San Vicente, junto al productor Pablo Martín Jones. “Nos fuimos a ver qué narices salía de estar los tres allí”, recuerdan. De ese viaje salieron dos canciones que terminaron integrándose en el disco y que empezaron a marcar su dirección. Entre ellas, “Soy Pantera” y “No sé cómo llegamos a esto”, títulos que, como señala Luisa, “ilustran bastante bien el momento en el que estábamos”. Allí también surgió el nombre. “El disco se llama ‘TRES’ porque somos tres”, continúa. “Es muy sencillo, aparentemente. Pero nos ha costado nuestro tiempo llegar hasta aquí y queríamos comunicarlo”. Javier amplía la idea: “Estamos trabajando en todas las áreas, no solo en la compositiva. Somos la voz cantante también en las otras dimensiones de la banda. El concepto creativo de este disco nació antes de que existieran las canciones”.
En ese desplazamiento, de ejecutantes a arquitectas, se entiende mejor el título. Y también ese concepto que se ha filtrado incluso en la forma de presentar el proyecto: tres EP’s previos, con tres canciones cada uno, y tres conciertos de presentación en Madrid ampliando progresivamente el aforo, Peor para el Sol, Sala Sol y La But. “Para la primera sala pusimos las entradas a tres euros y se agotaron en quince minutos”, recuerdan entre risas. “Las de la Sala Sol volaron en una semana. En La But ya no nos dejaron hacer la broma”.
“TRES” es un disco compuesto entre giras, y ese movimiento constante impregna las canciones. “El año pasado fueron nueve países y más de cincuenta conciertos. Y claro, sus historias”, cuenta Javier. “Los metales de ‘Baile, Vida y Resaca’ los grabamos cuando estábamos dando un concierto en Santo Domingo, con músicos de Juan Luis Guerra”. “La colaboración con El David Aguilar surgió en el BIME”, añade Luisa. “Han sido un montón de viajes. Empezamos en El Náutico, luego tuvimos un par de semanas de sesiones en Madrid y en junio regresamos a América”. Ese vaivén también marca la diferencia con el trabajo anterior. “La principal diferencia es que este es un diario compuesto entre todos”, concluye Javier. “El anterior era mucho más de espectador, casi una narración de paisaje”. La colaboración con Aguilar no ha sido la única. Como ya es habitual, la formación funciona como una gran fiesta en la que también participan “el merengazo gallego de Ortiga o la reina del flamenco, que es Rocío Márquez”, explica Lauri. Incluso hay colaboraciones que no se perciben a simple vista, como la de Xoel López en “Duele lo que no se nombra”. Aun así, forman parte del mismo espíritu de apertura. “Todas las colaboraciones que hemos hecho se han dado siempre desde el respeto, la admiración mutua o las ganas de probar algo con una visión diferente, tanto con Xoel como con cualquiera. Si realmente nos gusta y es coherente con su visión, estamos encantadísimos”.
En ese ir y venir constante, Luisa deja una idea que resume el espíritu del álbum mejor que cualquier etiqueta. “Hay películas que he visto treinta veces y siempre encuentro algo distinto. Con la inmediatez estamos perdiendo eso”. Y lo aterriza en “TRES”. “Aquí la atención te pasa sola. No tienes que forzarla. Cada vez que lo escuches vas a descubrir algo nuevo, vas a entender algo mejor. Eso es lo que queremos, que sorprenda”.

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