El título del segundo largo de Bum Motion Club, “Distracciones”, alude tanto a los estímulos y ruidos del exterior que te alejan de tu mundo interior como a esos pensamientos que te ayudan a evadirte del mundo que te rodea. “Tú decides el momento para abrazar uno u otro mundo. Son doce canciones que pueden entenderse de ambas formas”, explica Pablo Vera, voz y guitarra de un quinteto que compone solamente desde dentro, desde la honestidad. “Nuestro objetivo es no perder nunca esa esencia que nos mueve, esa mirada romántica con la que vemos la música y seguir siendo fiel a nosotros mismos, aunque pasemos por estilos o sonidos diferentes”, añade el también letrista.
"No es fácil concentrarte en lo que quieres contar o tocar cuando sales agotado de tu otro trabajo"
Los de Aranjuez no están a salvo de esas distracciones, pero nunca pierden de vista su principal objetivo: hacer buenas canciones. Como banda que no vive únicamente de la música, aprendieron a jugar contra el cansancio y mantener el foco en el local del ensayo después de una exigente jornada laboral. “Este segundo disco está lleno de madrugones y trasnoches. No es fácil concentrarte en lo que quieres contar o tocar cuando sales agotado de tu otro trabajo —continúa su cantante—, pero lo usamos a nuestro favor soltando y desfogando cuando tocamos y cantamos. Esa diversión, casi como una rebelión contra lo que nos toca vivir dentro de este sistema, se ve reflejada en nuestros directos, en nuestro sonido”.
“Distracciones” es un trabajo escrito en primera persona con un mensaje positivo de fondo. “Las letras hablan de una realidad personal que está viva y que merece la pena ser contada. Los pensamientos que nos atraviesan como generación, esos pensamientos interiores que no todos tienen componentes negativos; y también las cosas que se gritan cuando uno está repleto de sentimientos bonitos por dentro”, cuenta Pablo, quien se ha esforzado en este segundo disco para ser más directo sin restarle poesía a su manera de escribir.
Con su primer largo, “Claridad y laureles” (23), algo más popero, aunque por momentos post-punk, sentaron las bases. Ahora los cinco presentan un nuevo sonido, con más presencia de las guitarras distorsionadas. Tenían ganas de salirse de la senda marcada por ellos mismos sin perder su esencia ni echar por tierra todo el aprendizaje acumulado. El cuerpo les pedía más dinámicas, balancear entre “la agresividad y la sutileza”, explican. Encontraron nuevos referentes en bandas de grunge pop y shoegaze moderno como Momma y Hotline TNT. “Lo que más nos gusta de esas bandas es cómo le han dado la vuelta a la música y sonido de los noventa, haciendo que suene fresca o más actual sin caer en la nostalgia en lo que a producción respecta. De Hotline TNT hemos bebido mucho a la hora de usar afinaciones alternativas”, interviene el guitarra y también coproductor del disco, Alejandro Leiva, quien también desvela otras influencias directas en cuanto a baterías y percusiones programadas como el álbum “Adore” de Smashing Pumpkins y la canción “Soft Touch” de Narrow Head.
En los créditos de “Distracciones” encontramos tres estudios diferentes y un ingeniero ilustre como Carlos Hernández Nombela (Los Planetas, Carolina Durante, Triángulo de Amor Bizarro). El plan inicial, confiesa Alejandro, era grabar todo en el estudio El Lado Izquierdo con Dany Richter a los mandos. “Fuimos muy poco realistas al querer grabar un disco de doce canciones en cinco días. Al final decidimos grabar los sintes en Los Invernaderos, y las voces con Carlos en El Castillo Alemán”. Con Hernández ya habían trabajado mano a mano para grabar una versión de Lori Meyers para la compilación “20 años de viaje de estudios” (24). “Nos flipó trabajar con él, cómo nos entendía y sobre todo cómo supo dirigirnos a la hora de grabar las voces. Además, a él también le flipa en general la música de los noventa y junto con algunas referencias que le enseñamos pilló el rollo enseguida”.
La banda que completan Iris Banegas (bajo), Alberto Aguilera (teclados) y Pablo Salmerón (batería) pertenece al circuito de salas pequeñas y de los festivales autogestionados. “Es lo que conocemos, de dónde venimos y dónde hemos crecido como banda. Siempre nos han tratado muy bien y tienes la oportunidad de conocer a las personas que conforman todos esos proyectos y espacios donde las bandas pequeñas pueden tener voz”, subraya Pablo. Pero ¿se visualizan en escenarios mucho más grandes? “Siempre hay ganas de expandirse y visitar lugares nuevos o donde nuestro sonido pueda ser escuchado tal y como se ha concebido. No tenemos ningún problema en probar esas sensaciones en espacios más grandes, aunque ahora mismo los sintamos lejanos o un terreno desconocido”, añade el cantante, que no piensa renunciar a la cercanía y los abrazos del circuito independiente.
Las puertas del Club del Bum Motion siempre están abiertas de par en par, cabemos todos y todas: “No aspiramos a ser una moda, algo que escala rápido y se establece por unos años en la cima para después caer en el olvido. No existe una obsesión por el triunfo por el triunfo, pero no por ello dejamos de poner en valor lo que hacemos. Para nosotros, nuestra música es nuestro mundo y si llega lejos, seríamos muy felices casi tanto como ahora. El simple hecho de existir como banda por muchos años debería ser motivo de celebración”.

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