“Lo importante para nosotros es el sonido, como éste da forma a los temas”
Entrevistas / B1N0

“Lo importante para nosotros es el sonido, como éste da forma a los temas”

Marcos Gendre — 24-04-2020
Fotógrafo — Archivo

Emili Bosch y Malcus Codolà forman b1n0, un dúo de electrónica post-dubstep que lanzó “b1n0” (Foehn Records, 19) hace unos meses, un trabajo en el que colaboraban Núria Graham, miembros de Seward y North State. Ahora vuelven con nuevo single en el que colabora Joan Pons (El Petit de Cal Eril).

b1n0 ha surgido para ocupar un vacío post-dubstep de diversas ramificaciones dentro del underground estatal. Su primer LP no solo es una muestra brillante de su voluntad por abrir senda sino también un ejemplo memorable de investigación y resultados encauzados para el doble baile: el neuronal y el que te arrastra al refugio más íntimo de la discoteca. Sobre todo ello, hablamos con Malcus Codolà, cincuenta por ciento del grupo.

Primera pregunta obligatoria: ¿Cómo surge b1n0?
“b1n0″ surge como una aventura compartida para hacer música electrónica. Los dos nacimos en el mismo pueblo, los dos vivimos en Barcelona y los dos somos músicos, pero nunca antes habíamos tocado ni hecho nada juntos. Era cuestión de tiempo encontrarnos para hacer un proyecto. Encima, tanto Emili como yo compartíamos muchos referentes musicales y artísticos. Por eso decidimos ponernos a trabajar juntos. Era el momento en que Bon Iver había sacado “22, A Million”, y Emili [Bosch] enloqueció. Trabajos como los de Mount Kimbie, James Blake o Atoms For Peace despertaron en nosotros las ganas necesarias para empezar a trabajar dentro de este mundo.

b1n0 son las siglas de “Between Ones & Zeroes”, un estado intermedio donde el mundo digital comulga con lo real y analógico. ¿Hasta qué punto este lema marca vuestras coordenadas creativas?
No hay nada indispensable ni nada externo que justifique el camino por donde investigar. Simplemente se trata de encontrar texturas, paisajes, sensaciones, movimientos… o como quieras nombrarlo. A lo esencial, sin más. De hecho es una tontería la frase esta de “un estado intermedio donde el mundo digital comulga con el analógico”. Solo tiene sentido para nosotros.

Uno de los aspectos más sorprendentes del disco es la integración de Nuria Graham en caligrafía electrónica. ¿Fue algo que habíais visualizado previamente a llamarla o fue algo que surgió de casualidad?
Para nada fue casualidad. Tenemos la suerte de haber conseguido las colaboraciones que nos propusimos para esta primera aventura. En algunos casos lograrlo fue más complicado y accidentado que en otros. En el caso de Núria, conseguir que llegara hasta el estudio fue una aventura. Tuvimos que casi engañarla. Ella hacia tiempo que nos había dicho que le molaba la propuesta y quería colaborar, pero no encontrábamos tiempo. Al final montamos un estudio improvisado y quedamos con ella para “ir a tomar unas cervezas”.
Todas las colaboraciones del proyecto forman parte de un mismo proceso: escoger artistas que nos interesen, rezar para que les guste y acepten nuestra propuesta, y buscar fecha para ir al estudio.

“No hay nada indispensable ni nada externo que justifique el camino por donde investigar. Simplemente se trata de encontrar texturas, paisajes, sensaciones, movimientos… ”.

Por ejemplo, en “50-50” Nuria se marca un semi-rapeo tuneado, cuanto menos, inesperado por su trayectoria más folk.
Es un poco lo que buscamos con los artistas que colaboramos, sacarlos un poco de su zona de confort. Intentar mezclar los dos proyectos. Con Núria fue muy fácil. En “K0RNUL0V3” y “KRUML1N”, Emili ya llevaba las letras escritas para los temas pero con “50-50” empezamos a improvisar. Sacamos unas cervezas y Núria empezó a leer notas y escritos que tenía en su móvil. Entre todos fuimos encontrando el rollo que buscábamos en este tema. Un poco más “trap” pero sin perder la esencia que tiene Núria Graham.

Algunas de las referencias que me vienen a la mente cuando escucho los temas cantados por Pau Vehí son gente como Darkstar o el primer James Blake. Lo que Simon Reynolds definió como “electrónica azul” o “música de baile para bailar con uno mismo”. ¿Hasta qué punto habéis tenido en mente este enfoque más interior de la música dance?
Es la música que nos gusta a los dos y la que nos sale. De hecho, la música de James Blake es lo que nos unió como grupo. Él es una de nuestras principales influencias. Es bonito ver cómo esto es real, quiero decir, que sin quererlo, se nota que esta presente en nuestro disco.

En este sentido, fue la voz de Pau la que os llevó a contemplar este frente sonoro más ralentizado o fue algo para lo que, precisamente, queríais encontrar una voz que encajara.
Los tres temas que grabamos con Pau estaban casi terminados antes de pensar en él para cantarlos. La idea principal del proyecto era ir sacando EPs de tres canciones. Cada EP con un cantante distinto. Pero al final, entre Foehn y que vimos que nos podía quedar un disco compacto, decidimos sacarlo como LP. Con Pau fue algo muy especial, no sabíamos qué nos entenderíamos tan bien con él. Además, a partir de esas sesiones de grabación ha salido una bonita amistad. ¡Y lo mismo con Adriano y Núria!

En las tres canciones donde no cantan Pau y Nuria, observo una mayor experimentación acústico-digital y también con los samples vocales. Al no estar condicionados por la colaboración externa de Pau o Nuria, ¿temas como “N03M1” son más personales para vosotros?
Pues completamente al contrario. Al final “N03M1”, “UN1$€X” y “H4V3 FUN” las grabamos con Adriano Galante de Seward. Y los temas han cogido un poco su ADN. Si son más experimentales es porque él también lo es más que Núria o Pau. En los días de grabación de estos temas ya teníamos hechas unas letras, pero las descartamos completamente ya que el material que sacábamos de las sesiones de grabación con Adriano era mucho más rico e interesante que cualquier letra. Gritos, susurros, balbuceos… Adriano añade a su registro vocal una serie de recursos que otros cantantes no utilizan. Eso nos vino fenomenal.
Para nosotros, el tema más personal es “B1”. Emili lo compuso hace cuatro años, mucho antes de nacer b1n0. Fue también nuestro primer tema juntos y vimos que esto podía funcionar. En el estudio ya terminamos de pulir un poco todo y de finalizar también la melodía y la letra con Pau. Fue una sesión de grabación mágica que recordaremos siempre. Al final, le hicimos leer a Pau una entrevista de St. Vincent y de ahí salió la letra de otro tema: “R0M4N7151C3D V3R510N”. Y lo mismo pasó con Núria. Aunque lleve autotune y unas cuantas guarradas en su voz, su estilo y presencia inundan el tema. Si escuchas los temas sin voz, parecen otra cosa. Esto nos gusta.

Me sorprenden los títulos, como si fueran contraseñas de códigos emocionales abstractos. ¿Con qué intención nace la idea de hacer esta clase de títulos, incluso más impronunciables que los utilizados en el trap español?
Pues un poco surgió como una tontería. Emili tenía en mente hacer una especie de abecedario propio. b1n0 se pronuncia “bino”. Pues este era el juego con los títulos de los temas. Sin más. Al final, nos da un poco igual el mensaje de nuestras canciones y cómo se llamen. Para eso ya están los cantautores, poetas y demás. Lo importante para nosotros es el sonido, como éste da forma a los temas, los visuales de nuestro directo, el arte de cada portada, los videoclips… El título es en lo último en que pensamos, por eso lo de tener ya un código propio. Nos ayuda a ir más rápidos.

“b1n0” es un punto de partida que, al mismo tiempo, suena como el resultado de un profundo trabajo de laboratorio. ¿Qué es lo que podemos esperar en el futuro de b1n0?
Pues vamos a seguir componiendo y sacando canciones. Nos gusta colaborar con gente muy diferente de otros estilos y ámbitos musicales. Sobre todo porque las canciones se transforman y cogen colores que sin las colaboraciones nunca llegaríamos a encontrar. El siguiente single con Joan Pons del Petit De Cal Eril, “Dance Dance Decadence Vol. 1”, y tenemos alguna sorpresa más. Antes de hacer un segundo álbum entero, a lo mejor ya sin “colabos”, nos gustaría hacer algún tema con algún trapero del país o alguien muy fuera de nuestro rollo. ¿Alguien se anima?

 

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