Entre la euforia sonora que se desata al pasar de nivel en un videojuego de ocho bits, hasta el pop-punk de la vieja escuela sometido a la licuadora de la tecnología: guitarras aporreadas a una velocidad robótica sobre las que descansada el timbre de una voz dulce y naíf. Así se las traen Axolotes Mexicanos. Salu2 (Elefant Records, 2018), su nuevo trabajo, es pop-punk 2.0. Con motivo de su lanzamiento el pasado 11 de mayo hablamos con Olaya y Juan (también en Carolina Durante), hermanos y líderes absolutos de la banda asturiana, afincada desde hace unos años en Madrid.


Acabáis de estrenar vuestro tercer trabajo. Sin embargo, el primer EP de la banda, Infectados (Elefant Records) se remonta a 2013. ¿Cómo fueron los inicios del grupo?
(Olaya) Stephen (antiguo integrante de la banda) era compañero mío del instituto y nos gustaba la misma música: los grupos de Elefant y el electroclash. Íbamos a conciertos porque por aquel entonces en Asturias con 16 años podías ir donde quisieras: a beber y a todas las salas. Había escena y conciertos porque estaba Discos Humeantes. En un concierto de Linda Guilala y Los Bonsáis, Ivan Juniper nos preguntó si teníamos un grupo y le dijimos que sí, pero era mentira. Entonces, como Juan acababa de bajarse el Cubase, le preguntamos si nos grababa una maqueta por lo que le habíamos dicho a Iván. Juan dijo que no porque le parecíamos una basura pero al final nos grabó. A Ivan le gustó la maqueta, así que después grabamos con él.

“Ivan Juniper nos preguntó si teníamos un grupo y le dijimos que sí, pero era mentira”

El título del nuevo disco, escrito como las abreviaturas que utilizábamos para comunicarnos en los chats, y la temática de algunas canciones como Doble Check, son una declaración de intenciones. ¿Cómo se relaciona la influencia de las redes sociales con vuestro trabajo?
(Olaya) Yo paso mucho tiempo en redes sociales. Hoy me he quitado el Instagram porque me pone muy nerviosa. Es muy chungo. Las redes sociales me dan ansiedad. Es como que necesitas todo el rato la validación por parte de la peña y yo en verdad soy muy pasota. La gente se enfada conmigo porque nunca contesto. Paso mucho tiempo en las redes sociales pero me cuesta interactuar. Además, toda la música que escuchamos es muy electrónica y japonesa y ahí está muy a tope el tema de las redes sociales.

¿Qué diferencias pueden encontrarse entre Salu2 y vuestro anterior trabajo, Holi <3, tanto a nivel de sonido como en las letras?
(Olaya) Juan ha coproducido el disco con Carlos René.
(Juan) El disco está grabado entre nuestra casa y el estudio de Carlos René, que es otra casa en verdad. O sea, que está grabado en dos casas. Es todo postproducción y mucha magia, muchos arreglos y mucha mentira. Es todo MIDI, hasta el bajo es MIDI. Queríamos que sonara lo más digital posible. Hay muchos puristas de lo analógico que están equivocados. Habrá que demostrárselo. En tu casa con tu ordenador puedes hacer auténtica magia. El sonido es más o menos el mismo que en el disco anterior pero ahora tirando todavía más hacia lo digital. Y las letras lo mismo, de cachondeo. Tampoco nos curramos letras con poesía y metáfora.
(Olaya) Las canciones de Infectados eran sobre asesinatos, insultos y tonterías, pero también porque cuando las hicimos éramos adolescentes, aunque ahora tampoco nos planteamos mucho lo que escribimos. Hay veces que la peña intenta ver más allá de lo que son la letras pero las hacemos así sin más.

Son vivencias personales.
(Juan) Ahí no hay nada inventado, es como el trap: es la calle.
(Olaya) Por ejemplo, Astor era mi primer novio, que la verdad es que no se merece una canción tan bonita. XXX fue cuando a Juan le dejó su primera novia. La de Vaga es porque hago mucho el vago, en parte por mirar el Instagram. La de Menos 100 es porque en la primera casa en la que estuve en Madrid no teníamos calefacción y en la segunda había pero la encendíamos muy poco porque cuesta mucho dinero y es que era horrible. Me costaba un montón levantarme. La música sí que está muy pensada, pero las letras no. En la de Si te vas (finalmente titulada Heavens Gates) hicimos muchos cambios. Hay como ocho o nueve demos. Al principio era de amor, pero como iba a ser un amor así sin más, sin ninguna idea en particular. Acabamos haciéndola sobre una secta que me gusta mucho, que se llama Heavens Gates, una secta de los noventa que creía en los ovnis y acabaron suicidándose todos.

“La música  está muy pensada, pero las letras no”

¿Qué os ha aportado trabajar con Carlos René como productor?
 (Juan) Carlos ha aportado ideas, algún arreglillo. Metió mazo de cajas de trap de eso de 808 que hay por ahí. No sé cómo las coló pero quedan guay. Yo le pasé las demos y sobre eso fuimos trabajando.
(Olaya) Igual de un mismo tema hacemos ocho demos. Tal vez por eso se retrasó tanto el  lanzamiento del disco. Porque hubo muchísimos cambios en la fase de producción.
(Juan) Y luego encima también nos tiramos mucho tiempo con la postproducción. Se nos fue mucho la pinza con este disco. Tardamos demasiado en lanzarlo.

Salu2 os presenta por primera vez como formato banda.
(Juan) Fue para conseguir más caña en directo. Antes íbamos con todo pregrabado y eso no tiene tanta fuerza como una banda real. No hay dinámica si llevas una base solo, es más karaoke y queríamos más potencia en concierto.

Con Doble Check, el primer adelanto del disco, parecía que ibais a entrar de lleno en la electrónica. Sin embargo, al escuchar el LP al completo se aprecia que no habéis abandonado el gusto por las guitarras. ¿Qué opináis de las nuevas propuestas centradas cada vez más en ofrecer música pregrabada?
(Juan) La guitarra es lo único real que hay en el disco. Y la voz, claro.
(Olaya) Con lo caro que está grabar o si no conoces a gente para formar una banda, si te lo quieres montar tú solo en tu cuarto, adelante. Yo entiendo que la gente tire por esa línea porque es más barato y los resultados son muy buenos. Para que te hagas una idea, el productor favorito de Juan es Yasutaka Nakata un productor japo que graba solo en una cabina y hace temazos para los grupos más comerciales de Japón, para Warner y tal. Es el que produce a Kyary Pamyu Pamyu, que es como la tía que más lo peta en Japón.
(Juan) Yasutaka lleva en el rollo desde los 16 años y sigue dándole caña. Empezó haciendo música tradicional japonesa, después más bossa nova-pop y ahora ya pura electrónica.

Debora Tartas lleva la etiqueta de “explicit content” bien grande por todas las perlas que soltáis.  En vuestros conciertos contáis que Débora es una chica que os insultó por redes sociales.
(Olaya) Débora es un mito. No es nadie. Una vez una chica nos dijo algo malo en Instagram pero sin más. No sabemos ni quién es, y nos da igual. Y la canción no va ni por ella ni por nada. Solo nos pareció un juego de palabras. Lo único que aprovechamos fue el nombre. La verdad es que me rallo un poco porque puede tomarse como que de verdad nos estamos metiendo con alguien. Igual no la teníamos que haber metido en el disco o haberla censurado un poco, pero estamos en contra de la censura. Ya en el primer EP, las canciones eran algo fuertes, pero es parodia. La de Aborto era porque había salido la ley esta que quería poner Gallardón, como si todas las chicas por poder abortar fueran a hacerlo todos los fines de semana, ahí de risas. Pandachila dice un montón de nombres de drogas sobre las que nosotros no tenemos ni idea. Éramos unos chavales en un pueblo de Asturias. La de Débora es de esa primera época y se quedó sin grabar, así que la rescatamos.

Vuestros videoclips demuestran vuestra personalidad: cómics, videojuegos, móvil y Whatsapp enmarcados en una estética kawaii. ¿Qué importancia le dais al videoclip en vuestra faceta como grupo?
(Juan) Nosotros si pudiéramos haríamos un videoclip por canción. Ahora la peña solo consume Youtube. Además, hemos fichado al colega con el que hicimos el anterior vídeo, a Diego, que es un crack y queremos hacerlo a partir de ahora todo con él.
(Olaya) Ahora acabamos de grabar  el videoclip de Astor y creemos que va a quedar bonito.

¿Habrá pronto un concierto de presentación de Salu2?
El 22 de junio en Madrid. Pronto habrá más información.