Tres años después del aclamado Silencio en la retaguardia (Records Del Mundo, 2016) -mejor disco de aquel año para la edición Madrid de esta publicación- Atención Tsunami regresan con VLTRA(Records Del Mundo, 2019), un disco (aún) más rítmico y bailongo que su predecesor, con un trasfondo lírico sobre el eterno retorno y la regresión generaliza que nos acecha. Hablamos con Álvaro Marcos, cantante y letrista del sexteto madrileño, sobre la evolución de la banda, sus colaboradores habituales (Manuel Cabezalí, Raúl Perez), el panorama socio-político actual, la industria discográfica y las ideas subyacentes de su nuevo trabajo. 


Han pasado ya 10 años desde que se publicó vuestro debut El lejano oyente. ¿Cómo veis la evolución de la banda desde entonces?
¿Diez ya? Madre mía. Les tenemos mucho cariño a aquellos Atención Tsunami, pero creo que reconocerían que somos mejores. Hemos explorado territorios nuevos con cada disco y cada disco es mejor que el anterior. Así que la evolución es, como mínimo, digna. Manu Cabezalí dijo una vez que como grupo le parecíamos un ejemplo de evolución y lo que diga Manu para nosotros va a misa. Yo creo que hemos ido reduciendo dispersión y ganando en concreción y pegada sin renunciar a la complejidad. Y seguimos los mismos cinco fulanos después de quince años tocando juntos en tres proyectos compartidos. No está mal.    

En ocasiones vuestra música se define con adjetivos tan dispares como “experimental” o “tropical”. ¿Os identificáis con estos calificativos? ¿Cómo os gusta definiros vosotros mismos?
Siendo sinceros, a estas alturas de la película lo de las etiquetas nos da mucha pereza. Respecto a esas dos… nos gusta mucho experimentar, en el local y en el estudio, pero la experimentación suele estar al servicio de las canciones y no suele ser un fin en sí misma, que supongo que es lo que caracteriza a un grupo “experimental”. Si nos comparas con Izal o Lori Meyers, somos bastante experimentales. Si nos comparas con ZA! o Hielo En Varsovia, bastante menos. Con dos canarios en el grupo, la salsa tropical viene de serie. David Saavedra nos etiquetó una vez como afrocore, que nos hace mucha gracia. Después de diez años y ya talluditos, yo propondría una nueva: Disoriented Adult Rock (DAR).

Habéis vuelto a grabar en La Mina, el estudio que Raúl Pérez tiene montado a las afueras de Sevilla. ¿Qué tiene de especial ese lugar para que repitáis por tercer álbum consecutivo?
Magia, mucha magia. Y un color especial. Nos entendemos muy bien con Raúl. Es un tío muy inteligente y con un oído muy fino. Maneja muy bien la psicología de grupos (todo un arte) y transmite mucha confianza y serenidad, algo importante a la hora de grabar. La Mina 2.0. está además en un emplazamiento muy peculiar, una urba bizarra de chalets faraónicos a medio construir y eterna calma tensa. Es el sitio ideal para perpetrar algo (como un disco). Yo no entiendo mucho de equipo, pero tiene piscina, barbacoa y canasta, algo que sí sé apreciar como músico.

Por cierto, en vuestra nota de prensa hacéis referencia a que Vltra fue grabado durante la Semana Santa de 2018… ¿Tuvo algún tipo de influencia en el proceso de grabación?
A la fuerza. Algo se coló en las trompetas de Patrones y sus saetas al Big Data. Somos gente fervorosa además. Férvida, más bien. Y Dios es minero.

 No obstante, la canción Todos contra el fuego fue grabada posteriormente con Guille Mostaza en Álamo Shock.. ¿Por qué?
Porque siempre me dejo las letras para el puto último minuto y esta vez no coló y nos marchamos de La Mina con una voz pendiente (la de Astray). Como tardamos la de dios (¡casi un año!) en encajar las piezas para volver a grabar y había que hacerlo en Madrid, probamos con Guille en Álamo (otro acierto) y ya puestos, pues nos grabamos otra canción (Todos con el fuego).

Quien repite también es Manuel Cabezalí en las mezclas y el master, ¿Qué os ha aportado al resultado final?
Como Raúl, Manu es una pieza ya casi imprescindible en el proceso de gestación de nuestros discos. Nos gusta pasar todas las pistas por su oído. Estamos en deuda perpetua con su criterio, su sensibilidad y su paciencia. Siempre le decimos que esta vez mezcle a sus anchas, que no vamos a meter mano y luego nunca es verdad, porque somos unos pesaos, pero nos tolera con mucho cariño y enorme profesionalidad. Es un músico y productor al que admiramos y un buen amigo.

“Con dos canarios en el grupo, la salsa tropical viene de serie“

Una de las cosas que más me llama la atención del disco es la potencia de la base rítmica, en contraposición al anterior, Silencio en la retaguardia, donde destacaban más las guitarras… ¿Estáis de acuerdo?
Completamente. Construir las canciones entorno al ritmo era una de las dos o tres premisas iniciales de las que partimos para Vltra. En Potencial, por ejemplo, la idea era jugar a construir una canción a partir de una sola nota de bajo, que suena ahí como un martillo pilón casi de principio a fin. Lo de salirnos más a menudo de la zona de confort del 4/4 salió más natural…

En muchas ocasiones os acercáis a terrenos bailables y electrónicos; Fluye hiena por ejemplo tiene un ritmo motorik bastante frenético…
La vena bailonga fue lo que hundió al prometedor y respetado (local level) grupo de post-rock que fuimos en nuestra juventud (Healthcontrol). Los sintes y la electrónica llevan ganando espacio y peso en lo que hacemos desde entonces. Fluye hiena es una canción que va de eso, de bailar. Y de la pregunta de Spinoza, “¿Qué puede un cuerpo?”.

En entrevistas previas comentabais que generalmente las ideas parten de Alvaro y posteriormente Miguel y Aaron le ponen estructura y David e Iñaki la magia. ¿Se ha mantenido este proceso también en Vltra?
Básicamente, sí.

¿Qué importancia tienen para vosotros las letras? En Vltra me resultan aún más cáusticas que en ocasiones anteriores…
Más que los números, eso seguro (risas). Ha quedado un disco bastante áspero. Pero es que el mundo (y España) empieza a dar mucho miedo. Aunque también hay una balada (Esta vez), que es nuestra primera canción de amor (¡evolucionando a tope!), y una despedida esperanzada (Nueva fuerza).

“El disco gira entorno a la idea del eterno retorno y los bucles”

Vuestros discos siempre parecen tener un hilo conductor, aunque generalmente rechazáis la idea de que sean “conceptuales”. ¿Diríais que hay un tema central en el disco o surgió accidentalmente?
Desde distintos ángulos, el disco gira entorno a la idea del eterno retorno y los bucles, los mentales-personales y los político-sociales del momento de regresión generalizada y repliegue nacional-identitario que vivimos. Pero aferrándose también a la esperanza de que esos bucles pueden y deben romperse (“vltra” significa también “más allá”). Claro que sí. ¡Vamos!

 Al margen de Atención Tsunami participáis también en otras bandas como Incendios, Paracaídas y Karen Koltrane… ¿Cómo distribuís vuestro tiempo entre tantos proyectos?
En tiempos los compaginábamos haciendo malabares. Ahora, básicamente, secuenciándolos. Ahora hemos sacado disco con Atención Tsunami y estamos a tope con eso y, si Ángel Valiente nos reclama desde Barcelona, con Karen Koltrane.Incendios y Paracaídas están en stand-by.

¿Estos proyectos han afectado de alguna manera a vuestro sonido actual con Atención Tsunami?
Sí, pero precisamente desbrozándolo, ayudando a hacerlo más homogéneo y compacto, al dar salida por otro lado a otras ideas y venas.

Concretamente en Incendios sois los mismos integrantes. ¿Por qué esa necesidad de dar salida a las diferentes inquietudes en proyectos diferenciados y no integrarlas todas en el mismo?
Por lo que te decía antes, para lograr proyectos más coherentes y compactos estilísticamente (que de dispersión ya vamos sobrados). En Atención Tsunami canto y compongo yo, aunque el proceso es cien por cien colectivo. En Incendios canta y compone Miguel, que suele traer ideas más enfiladas y acabadas.

“A la mayoría de los grupos con experiencia en discográficas les oirás hablar pestes de ellas”.

Vltra es disco es autoproduducido y, de nuevo, autoeditado. ¿Es importante para vosotros trabajar sin una discográfica detrás? ¿Pensáis que en 2019 los sellos son un anacronismo o un intermediario prescindible entre la banda y el público?
Nosotros empezamos a tocar en el momento en el que las discográficas ya no ponían un duro pero en el que todavía no existían YouTube ni las redes sociales, en el erial post-industria y pre-Internet. Un chollo. Así que siempre ha habido tanto de supervivencia como de convicción en nuestra opción por el DIY. Los sellos no son todavía un anacronismo pero sí han dejado de ser un intermediario imprescindible. Hay muchos tipos de sellos. Del rey, de la catedral de Burgos, etc. A la mayoría de los grupos con experiencia en discográficas les oirás hablar pestes de la mayoría de ellas. Pero existen también honrosas excepciones, todas ellas en los márgenes de la “industria”, por supuesto. Lo que está claro es que, sin un apoyo detrás, sea discográfica o, sobre todo, management, lo llevas crudo para entrar en el circuito patrio de festis, saraos y conciertos dignamente remunerados. Nosotros no hemos tenido nunca ofertas de sellos verdaderamente en firme, las cosas como son. Ni tampoco hemos asomado mucho la nariz por ese circuito oficial. 

Tras 10 años de carrera, ¿sentís que Atención Tsunami está donde os hubiese gustado? ¿Cuáles son vuestros objetivos a corto, medio y largo plazo?
Hombre, con veinte años las ilusiones son inversamente proporcionales a tu experiencia. Cuando empezamos queríamos ser como A Room With a View. Con el tiempo, nuestro modelo ideal/aspiracional de éxito digno se identificaría con algo parecido a nuestros queridos Nueva Vulcano. Compáranos con ambos y verás dónde nos hemos quedado (risas). Sobre el futuro, ese lugar peligroso: a corto plazo, tocar tanto como podamos en directo las canciones de Vltra (esta te la esperabas); a medio, sacar otro disco que cambie nuestras vidas al filo de la tercera edad. A largo plazo… el largo plazo se acabó con el siglo XX.