Casi parafraseando a Sebadoh, The Killers titulan uno de sus temas “Indie Rock & Roll”. “Es más irónico que real. No somos indies, grabamos para una major, pero adoramos el indie rock´n´roll”. ¿Declaración de principios? Juzguen ustedes mismos en base a “Hot Fuss” (Universal, 04).

He tenido un deja vu. Antes, en otro momento de mi vida, ya esta música había sonado en mi equipo de música, ¿The Rapture? ¿Zoot Woman? La voz es Simón Le Bon circa “Seven And The Ragged Tiger”… Y ese nombre… ¿The Killers? ¿Algo que ver con The Kills? No demasiado. Una infinita lista de “asesinos” del riff se amontonan en la memoria sin que nada parezca demasiado en claro. Así que tal vez lo mejor sea salir de dudas fijándonos en la imagen del grupo. Corbata a rayas, americanas de aire retro, peinados ochentones, relamido el uno, melena cuidadosamente descuidada el de más allá. ¿Son acaso Franz Ferdinand? ¿Strokes? Estoy hecho un lío. Alguien que sabe bien de esto me dice que no, que The Killers son en realidad una de las nuevas sensaciones del momento en este movimiento de recuperación del espíritu ochentero (con demasiados matices, todos los que van de Spandau Ballet a This Heat), que están funcionando muy bien en Estados Unidos y se prevé otro tanto en Europa. Y la verdad que la cancioncilla esa que suena (“Somebody Told Me”), y el aire quedón de su estribillo, sí que tiene un punto pegadizo, para qué negarlo… Con Ronnie Vanucci al otro lado del aparato la estrategia es la siguiente. Prefiero no admitir abiertamente que, como álbum, “Hot Fuss” es un decepcionante ejercicio de diseño y escasa originalidad, con canciones que por separado, es cierto, pueden tener su aquel. Posiblemente sea el enésimo periodista que se lo haya dejado entrever a lo largo del día, así que antes de que se cierre en banda prefiero que sea él mismo quien defienda y justifique un trabajo que tiene un gravísimo problema: demasiado coyuntural para ser tomado en serio.

“No sólo pienso que soy más guapo que Stephin Merritt si no que The Killers suenan mejor que Magnetic Fields”

“Nos conocimos porque los cuatro queríamos formar una banda. Yo acababa de perder mi trabajo, otros trabajaban como visitadores médicos, fotógrafos de boda… Queríamos romper con eso y tener una banda que se tomara las cosas realmente en serio y que estuviera influida por la música de U2, Beatles, Oasis, Depeche Mode…”. Lo que viene a ser algo así como decirlo todo y nada al mismo tiempo… The Killers se formaron como banda con la certeza de que lo que ellos realmente deseaban era disfrutar del éxito y la fama, y para ello se fijaron en los grandes mastodontes de la historia del rock y echaron mano de los sonidos del momento: canciones de pop glamouroso con sintes ululantes y los chillidos de Robert Smith y Simon Le Bon en mente. Unas veces funciona y otras no. Ellos tuvieron la suerte de que la major de turno les conoció en uno de sus momentos de inspiración, el single “Mr Brightside”, y exigió el primer largo con premura. “Querían oír más y más, pero no tengo claro que, como dices, ellos nos vieran como ´the next big thing´, creo que simplemente querían saber si éramos capaces de hacer un disco largo”. Llegó Alan Moulder (“nos dieron dos o tres nombres para elegir y el suyo era el más obvio por sus producciones para Nine Inch Nails, U2, Depeche, Smashing Pumpkins… Pero no creo que Alan haya cambiado el sonido de la banda, simplemente nos ha mezclado, la mayor parte del trabajo estaba hecho cuando él llegó”), sufrieron una accidentada grabación (“un incendio nos sorprendió mientras grabábamos en California. El estudio quedó cubierto de escombro y ceniza…”) y comenzaron a girar entre cierta expectación mediática. Hasta Stephin Merritt habló de ellos… “El tío de Magnetic Fields dijo que no estábamos mal, pero un grupo formado por chicos tan guapos por fuerza tiene que sonar horrible. Lo siento por existir, lo siento por ser guapo, pero sinceramente, no sólo pienso que soy más guapo que él si no que The Killers suenan mejor que Magnetic Fields”. Lo primero no es discutible y lo segundo… tampoco. Producciones al margen, no creo que nadie en sus cabales pueda comparar una canción de The Killers con el trabajo de Merritt. Pero el rebote de Vanucci es comprensible aunque tal vez no justificable: al fin y al cabo ¿no elegís vosotros con vuestras decisiones, estéticas, sonoras, a vuestra audiencia? “Nuestra audiencia debería ser lo más amplia posible. A todo el mundo puede gustarle una canción de The Killers”. ¿Seguro?