El nacimiento del ruido
Libros / Ian S. Port

El nacimiento del ruido

8 / 10
Luis J. Menéndez — 27-04-2020
Empresa — Neo Sounds

Casi la primera decisión que un guitarrista debe tomar en el momento de empezar a darle a las seis cuerdas es si va a jugar en el quipo de Fender o de Gibson. Aún sin ser ni mucho menos las únicas empresas fabricantes de guitarras eléctricas, estas dos firmas norteamericanas han conseguido crear sendos estándares además de una singular mitología que aún hoy, casi un siglo después de su nacimiento, divide al mundo del rock en dos grandes familias. Y en este libro el periodista Ian S. Sport, curtido en medios igualmente míticos en la tradición rock como Rolling Stone o Village Voice, se remonta a los orígenes de Fender y Gibson a lo largo de trescientas páginas.

Lo hace como una historia novelada que funciona por momentos en paralelo y otros entrecruzándose a partir de la biografía de las dos figuras claves para el desarrollo del instrumento definitivo del rock. Me refiero a Leo Fender y Les Paul, quien daría nombre al modelo más popular de guitarras Gibson, a la postre rebautizada como SG tras una disputa entre Paul y la firma de Michigan. Compañeros cuando daban sus balbuceantes primeros pasos desarrollando el instrumento, rivales encontrados una vez que cada cual perfeccionó su particular modelo, Fender y Paul no podían ser, en realidad dos tipos más diferentes. El primero reservado, sin estudios musicales, el clásico perfil de nerd que se convertiría en cliché años más tarde en Silicon Valley. Les Paul sin embargo pertenecía al mundo del espectáculo, un guitarrista virtuoso relacionado con la aristocracia del jazz y el country que a base de explorar las posibilidades del instrumento y de otras innovaciones como la grabación por pistas, terminó convirtiéndose en propiciador de la gran revolución musical que estaba por venir.

La historia que Port cuenta en este libro -gráficamente subtitulado Leo Fender, Les Paul y la rivalidad que dio forma al rock’n’roll– es apasionante. La cantidad de datos biográficos que maneja resulta igualmente sorprendente, hasta el punto que por momentos la descripción de las motivaciones y pensamientos de Paul y Fender da que pensar si al autor no se le habrá ido la mano novelando su historia. Pero también es cierto que más allá de la sorprendente acumulación de datos biográficos y técnicos, al libro le falta algo de tensión narrativa para que su lectura se convierta en adictiva para el grueso de potenciales lectores, más allá de ese pequeño sector de guitarristas interesados en las circunstancias en las que se forjó su instrumento más preciado.

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