Después de reclamar el foco en base un desfile de singles previos y multitud de conciertos (incluidos los ofrecidos sobre escenarios de nuestra geografía), la dupla formada por Mathew e Issey Cartlidge lanza, en el que parece ser el momento adecuado, su primer larga duración. Tal y como se presumía, el estreno del combo londinense queda materializado, sin espacio para sorpresas, en un álbum de sonido clásico copado por potente y a la vez elegante rock de guitaras de alma mod y punk, con The Jam (y Paul Weller como mesías innegociable), Buzzcocks, The Clash, The Undertones, XTC o Elvis Costello señalando el objetivo.
Una diana que no es otra que reverdecer aquellos laureles brotados en el Reino Unido de los setenta. También en los noventa, en lo que resulta lógico teniendo en cuenta que el Britpop fue un revival concreto de aquellos nombres, con The Molotovs bebiendo, a su vez, de bandas como Shed Seven, Supergrass, Menswe@r, These Animal Men o los mismísimos Oasis. Un saqueo, en cualquier caso, que resultaría infructuoso si no fuera por la propia solidez de ese repertorio que maneja la banda en el presente “Wasted On Youth”. Once temas de ritmo ágil, cuando no vertiginoso, que se deslizan a través de la escucha con aires gamberros y desvergonzados, haciendo parada destacada en “Rhythm Of Yourself”, “Get A Life”, “Popstar”, “Today's Gonna Be Our Day”, “More More More” o la veta indie-pop de la pegadiza “Daydreaming”.
La ópera prima de The Molotovs luce un sonido algo más sofisticado que las muestras de catálogo dejadas con anterioridad por los ingleses, con una bien medida producción a cargo de Jason Perry respetuosa a su vez con la conocida esencia original. Una certificación de esa línea ascendente del grupo, capaz de apuntalar objetivos en torno a un peldaño superior. Otra muestra de los parabienes del proyecto, tras reclamar a voces la importancia de la música de guitarras dentro de Gran Bretaña, con estribillos a la antigua usanza que parecen ideados para lanzarse directos a la yugular. Nada nuevo bajo el sol, en realidad y, sin embargo, tan necesario como siempre.
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