Snow
Discos / The New Year

Snow

8 / 10
José Carlos Peña — hace 3 años
Empresa — Grand Hotel Van Cleef
Género — Rock

Artífices destacados de aquello que se bautizó como slowcore en los primeros noventa, los hermanos Kadane han mantenido una de las trayectorias más coherentes e insobornables del panorama alternativo norteamericano. Aunque la tristeza, la desolación, las dudas y los naufragios cotidianos en canciones cocidas a fuego lento tienen hoy aún menos adeptos, de ahí que Bedhead siga siendo un grupazo de culto y el disco que lanzaron junto a David Bazan y Will Johnson, bajo la enseña de Overseas, pasara casi inadvertido.

“Snow” supone el regreso de The New Year tras nueve largos años de silencio discográfico (excepción hecha de Overseas). Las canas que ya peinan los Kadane remiten a su ya dilatada experiencia como hombres y músicos. Si su receta estaba ya perfectamente destilada en el 92, la cuarta entrega de The New Year en casi veinte años es un compendio de todo lo que hace a sus canciones inasequible a modas: Una suerte de rock existencial concentrado y sin un gramo de artificios. Buscando la verdad, por difícil de digerir que sea ésta, desde un estoicismo que se hace épico. Y que mejora con los años, porque es la experiencia la que nos hace mejores preguntas.

El primer acorde de guitarra de “Mayday” nos devuelve una majestuosa melancolía familiar. La larga parte instrumental de aires casi jazzeros del corte que da título al disco, la atmósfera de “The Last Fall” o el leve detalle humorístico del bajo sintético de “The Party´s Over” no les hacen perder esa esencia tan reconocible. Liberados de corsés, trascienden, cuando lo creen necesario, los minutajes exiguos que han preferido siempre, como en la mística progresión instrumental de “Myths” (echen un vistazo al efecto metafórico con el vídeo de imágenes vintage de terribles pruebas a pilotos espaciales) o “The Beast” o su elegante coda a lo Bedhead. Siguen practicando magistralmente la contención: El vigoroso esqueleto de “Recent History” y su trenzado de guitarras sobre la cama de timbales crea tres minutos de pura perfección melódica, la misma que consiguen en “Amnesia” o “Dead and Alive”. The New Year han entregado otra impecable y poderosa obra de rock atemporal que, a diferencia de la de muchos otros, permanecerá.

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