The James Hunter Six Off The Fence
DiscosThe James Hunter Six

The James Hunter Six Off The Fence

8 / 10
Kepa Arbizu — 04-02-2026
Empresa — Easy Eye Soul
Género — Soul

Ser absorbido por la rutina no es sinónimo exclusivamente de la repetición de esquemas, el verdadero tedio asoma cuando queda excluida de esa ecuación la pasión y solo permanece un poco creativo ejercicio de supervivencia. Otra cosa diferente es demostrar en cada nuevo paso que tu identidad, por muy inamovible que sea, significa la mejor y más plena forma de expresión. Eso es precisamente lo que sucede con James Hunter, que, otra vez en formato sexteto, entrega un disco, “Off The Fence”, en el que efectivamente sirve lo esperado, pero que sin embargo es elaborado con tal nivel de talento y emoción que no deja de ser un reencuentro percibido como una eterna primera vez.

Una nueva celebración del soul que resulta tan teledirigida como la de cualquier clásico, categoría a la que sin duda ya ha ascendido, y por lo tanto exenta del mal de la reiteración. No es casualidad de hecho que la única presencia extraña en el álbum pertenezca a Van Morrison, quien paradójicamente comparte el tema más bluesero del lote, “Ain’t That A Trip”. Composición a la que escolta sobre todo un sonido retro apegado a ese melódico, aunque pedregoso, tono de voz que remite al Sam Cooke que era capaz de erizar la piel y de mover sugerente la cintura bajo el influjo de armonías latinas, escena que sucede en “Two Birds One Stone” o “One For Ripley”, o a la factura de piezas de vigoroso y tenso romanticismo dignas de ser concebidas por el rango barítono de Jackie Wilson, al que no costaría acreditar en “A Sure Thing”. Paisajes completados por postales de adictivo dinamismo, afines a Ray Charles en “Gun Shy”, o propiciando piezas estremecedoras en el que la desnudez instrumental solo se cubre de los velos jazzísticos de “Particular”, coordenadas también bajo el absoluto control de su ecosistema interpretativo.

“Off The Fence” es un disco verdaderamente compensado, valoración más meritoria teniendo en cuenta que el británico despliega diversos acentos sonoros que tan bien conoce y que aquí conjugados configuran un trabajo de muy alto nivel, tanto como para poder ser exportado con el fin de resolver la duda a quién pretenda conocer cuál es el verdadero corazón del soul. Al igual que nadie alude al supuesto anacronismo de unos sentimientos que, aunque formulados desde múltiples estancias, siempre apelan a la misma esencia, hay músicas exoneradas de cualquier fecha de caducidad, porque lo suyo es, por encima de cualquier otra consideración, una traducción de las emociones.

 

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