The Getaway
Discos / Red Hot Chili Peppers

The Getaway

7 / 10
David Pérez — hace 3 años
Empresa — Warner Music Spain
Género — Rock

Atrás quedan aquellos inicios de excesos, directos desnudos y discos pasados de frenada, en los que la mezcla novedosa de funk y punk/rock, con una dosis de oscuridad añadida, no terminaba de hacer saltar la irremediable chispa que poseía Red Hot Chili Peppers. La sobredosis de heroína de Slovak y la llegada de John Frusciante a las guitarras y Chad Smith a la batería centraron a la banda, que a partir de “Mother’s Milk” (89) encontró el botón de combustión instantánea que casi ninguna banda poseía, y que ardió como nunca en las melodías salvajes de “Blood Sugar Sex Magik” (91). “The Getaway” es su undécimo largo, cinco años después de su templado “I’m With You” (11). Se sueltan de la mano de Rick Rubin y hacen equipo con Danger Mouse, que deja su huella en cada pista, consiguiendo un sonido más efectivo que en su anterior trabajo.

La melodía sigue siendo la madre del cordero y cierto aire melancólico se filtra en cada surco de esta nueva espiral. Aunque la sombra de Frusciante es alargada y ya nos quedó claro que la banda sin él no llega a las cimas musicales que volvieron a rozar en “Californication” (99), el músculo está intacto: las letras y la voz de Keidis vuelan libres y el bajo de Flea (motor indiscutible) aseguran groove y funk para rato, por mucho teclado que pulule por aquí y por allí. Muestras de ello son “Dark Necessities” (con reminiscencias a los Duran Duran más ochenteros) o la muy ganadora “We Turn Red”.

Arriesgan y vencen en la pieza que abre y da nombre a la obra, “The Getaway”, con una producción muy marcada. “The Longest Wave” tiene alma brit pop y Klinghoffer consigue un aprobado alto a las seis cuerdas, mientras que en “Goodbye Angels” Chad Smith marca el camino y le vuelve a dar al funk. “Go Robot” suena peligrosamente a Daft Punk y la luz la pone Elton John en el piano de “Sick Love”. “The Hunter” y “Encore” entran a la primera pero no terminan de encajar, y la agilidad y matices que se pierden en los riffs contundentes de temas mas pesados como “Feasting On The Flowers” o “Detroit” se recupera con “This Ticonderoga”, que rezuma cierta garra de antaño. El viaje termina con Flea a los teclados en la experimental “Dreams Of A Samurai”. Un disco en el que cogen aire, recuperan fuerzas y que ganará enteros en directo.

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