Manipulazio Estrategiak
Discos / Petti

Manipulazio Estrategiak

8 / 10
Urko Ansa — 15-06-2021
Empresa — *ZART
Género — Rock

Que Petti es un artista en constante transformación es algo que podemos dar por sentado. Su amplia discografía y contínuas hibridaciones y colaboraciones varias así lo atestiguan. Petti es el salvaje rockero, el reflexivo cantautor, el bluesman más encarnizado; Petti es Bera Rock City, el camaleón que se fusiona con Anari, con Xabi de Señor No, con Barrence Whitfield; es el líder de una banda o el solista que se enfrenta solo al público, el componente de Balerdi Balerdi o el colaborador en homenajes a poetas y músicos vascos (“Sortuko dira besteak” etc.). El que periódocamente se hace acompañar por Etxeko Uzta tanto en directo como en estudio; todo eso y más es lo que representa el inimitable trovador navarro.

Con “Hotzikarak” (2016, Elkar) nos recogió en la cresta de su ola, arrastrados por el empuje de la misma y cantando con toda su alma en uno de sus álbumes más redondos y poderosos, con el añadido de la abrasiva supremacía de Etxeko Uzta: Nada menos que Joseba Irazoki a las guitarras, Igor Telletxea a las baquetas e Iñigo Telletxea al bajo. El minimalista directo “Bonberenean zuzenean” (2018, Bonberenea Ekintzak) hacía presentir un salto cualitativo o de orientación, hasta que el jodido 2020 nos presentó su medicina para tiempos convulsos. Así, si bien “Manipulazio estrategiak” fue de los discos más castigados de 2020 por cuanto las restricciones les pillaron como quien dice en plena presentación (recordemos aquel no-concierto en el Guggenheim), no es menos cierto que el álbum ha tenido un efecto balsámico para superar el que será recordado como el año más terrible para la música vasca, y decimos esto a las puertas de una cuarta ola en pleno abril de 2021.

La importancia del trabajo que nos disponemos a reseñar solo será valorada en su pelintud con el paso del tiempo. El punto de partida de todo el trabajo narrativo parte de “Las 10 estrategias de manipulación mediática” de Noam Chomsky, o para ser más justos, del francés Sylvain Timsit, quien se inspiró en los análisis de Chomsky. Este impresionante trabajo de referencia ha sufrido otra transformación traducida en poesía de la mano del poeta y escritor vasco Harkaitz Cano. El lasartearra, muy activo estos últimos años, va camino de convertirse en el sueño de todo músico vasco por esa manera de adaptarse al artista y enfocar sus mordaces letras siempre pensando en el resultado musical. Las poesías de Harkaitz han propulsado el trabajo conceptual al terreno de la música popular, y en última instancia ha sido el propio Petti el que las ha engrandecido hasta completar un dúo imbatible. Tampoco hay que olvidar que la idea partió del mismo Petti, a quien le vino la idea cuando estaba leyendo “Armas silenciosas para guerras tranquilas” de Chomsky y posteriormente “Las 10 estrategias de la manipulación mediática” de Timsit.

Disco conceptual de cabo a rabo, debe de ser la más analítica, metódica y funcional de su género. Acostumbrados a discos y planteamientos difusos y poco concretos, disfrutamos en cambio de un abanico de enfoques acertados, críticas mordaces y frases para recordar. La increíble simbiosis que ha alcanzado la música de Petti con todo el trabajo lírico de Harkaitz lo encumbra desde ya a la lista de los mejores de la década. “Zaldi emozionalak”, de siete minutos de duración, es un pausado rock donde destaca la comedida voz y dos elementos que avanzamos se repiten en todo el trabajo: el protagonismo latente de las letras y la pronunciación de Petti. Tras este entrante de lujo, entramos en una fase vibrante con “Diotenez”, una joya compositiva donde destaca la delicada voz y unos pasajes especialmente emotivos a cargo del piano y la sección de cuerdas.

El cuarteto de cuerda (integrado a su vez en la orquetra Et Incarnatus) lo conforman en este disco Miren Zeberio (violín), Alejandro Saul (txelo), Mikel Urdangarin Castro (violín) e Imanol Martínez (viola), representando una auténtica novedad en la trayectoria del músico beratarra. Un sonido barroco, ornamentado y absolutamente profesional viste una gran cantidad de temas que van camino de convertirse en legendarios. “Helduentzako sehaska kanta (I)” es otro firme pilar del trabajo. Especialmente emotiva y reforzada por la mágica voz de Maite Larburu a dúo con Petti, es un abono directo al éxtasis. “Inozoak ispilu bila” mantiene la intensidad y el toque de magia, con un Petti sublime acompañado del desgarrador piano de Juantxo Zeberio y el cuarteto de cuerdas. La ironía y el sarcasmo de las letras siguen fuera del alcance de la mayoría de compositores.

“Errurik gabeko habia” arranca con guitarra y piano evocadores en una progresión que va in crescendo para deleitarnos con las cuerdas y la melodramática calidez de Maite Larburu. Para reforzar el efecto, hay una pausa en la parte central para recoger la cosecha de toda la primera parte y una segunda pausa para desembocar en una desgarradora explosión final. ¿Hemos usado ya el adjetivo ‘sublime’? “Helduentzako sehaska kanta (II)” reedita el dúo vocal apoyado en el cuarteto de cuerda y firmando un escenario de intensa calma que sobrepasa los seis minutos. Ataca después el trío Etxeko Uzta rockeando con gran definición y pulso para subir y subir en decibelios y empuje con “Zeure begia, haien zizare”. Petti reacciona con lo que algunas veces echamos en falta en él en ciertos temas: voz raspada, agresiva y rabiosa. El solo de saxo de Gorka Benítez completa el festín por todo lo alto.

Petti es ahora el viejo bluesman que nunca muere y saca lo mejor de sí mismo en “Ordaindu kezkak”, una verdadera delicia interpretativa elevada al cubo por el humor negro y mordaz de Harkaitz Cano, que a su vez alimenta al Petti más salvaje: “tengo nuevos problemas para cada solución (…)/ para olvidar tus problemas, te traigo unos nuevos (…)/ soy yo tu problema y tu solución, ¿cuál es el precio que estás dispuesto a pagar?”. “Ordaindu kezkak” es el único blues de este trabajo, si bien dotado para convertirse en uno de sus mejores. En “Ergelen gela” (la habitación de los necios) Petti ríe perversamente, mientras los acompañamientos orquestales tejen una atmósfera inquietante, casi de película de intriga/terror. “En la habitación de los necios hay gente tenaz/hay una reñida competición/¿a qué soy más estúpido que tú?”. Una de las mejores interpretaciones vocales de Petti, magistralmente inducida por la pluma del poeta.

¿Alguien quería más rock? Tomen ustedes una segunda taza con “Nola ezetz” y su envolvente bravura. Por fin podemos disfrutar de un Joseba Irazoki desatado y la base rítimica desquitándose para despedir el disco. Pura leña para los directos y vía de escape para resarcirse de tanta manipulación metódica y desvergonzada por parte de la voz de sus amos: los medios de comunicación. No podía faltar el epílogo, la fusión de las dos “Helduentzako sehaska kanta” que además cuenta con interesantes variaciones armónicas. El resultado final del disco es tan apabullante que se merece todos los elogios que hasta ahora ha recibido. Feliz (por el momento) último capítulo de una carrera musical más que consolidada que sin embargo aún nos sorprenderá con su mejor disco. Tiempo al tiempo.

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