El regreso de Neurosis después de una década de silencio discográfico era necesario. Tras una crisis derivada en gran parte de la expulsión de Scott Kelly, guitarrista y vocalista fundador del colectivo, la banda ha decidido reinventarse con una jugada maestra: el fichaje de Aaron Turner (Isis, Sumac, Old Man Gloom) para conseguir que “An Undying Love For A Burning World” funcione como un fresco, apasionado y apocalíptico viaje alrededor de la ansiedad global, el colapso ecológico y la alienación de una sociedad podrida que parece dirigirse a una sexta extinción masiva.
Sin previo aviso, sin adelantos y sin promoción, la banda californiana con ya más de cuarenta años de bagaje ha decidido lanzar más de una hora de nueva música. “An Undying Love For A Burning World” requiere de paciencia y es frontalmente opuesto a la lógica del consumo rápido actual y a la fragmentación en singles. Es denso, largo, pesado y exigente, pero también brillante. ¿Qué podrías esperar de una de las bandas germinales del sludge y post-metal?
Su decimosegunda referencia es un viaje de riffs sludge opresivos, atmósferas industriales perfectas, pasajes post-rock y pinceladas doom y post-hardcore que pelean con la rabia y con los rugidos y alaridos ásperos de Steve Von Till y Turner. Al poco de que el mantra de "We Are Torn Wide Open" abra la herida, "Mirror Deep" empieza a escarbar. "Blind", "Seething And Scattered", "In The Waiting Hours" o la elegía "Last Light" muestran la perfecta cohesión del grupo también a través de la percusión tribal de Jason Roeder y los sintetizadores de Noah Landis, que cimentan esta amalgama inmersiva de tensión que te planta frente al dolor e incertidumbre. Neurosis vuelven demostrando que siguen siendo tan necesarios como un acto de supervivencia en medio de un derrumbe mundial continuo.
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