Aún me pregunto si los compré en una joyería, o en una distribuidora de discos en la que cada vez que subía a Barcelona me colaba a bichear novedades de discos apilados como columnas dóricas. Creo que fue esto segundo. Allí descubrí la genialidad y la música de Nathan Fake a través de doce pulgadas como “Outhouse” y “The Sky Was Pink”. Ambos en Border Community, ambas joyazas por las que no corre el tiempo, y marcan época. A este mortal, desde luego cautivaron e inspiró.
El de Norfolk regresa este año en formato largo destapando un nuevo trabajo discográfico donde debuta con el sello InFiné (Rone, Murcof, Francesco Tristano, etcétera) y que nos muestra al Fake menos sombrío y medroso. Nos rebana la cabeza con un sonido aireado, abiertamente melódico y espacial. En ocasiones, esa melodía es pegadiza a rabiar. “The Ice House”, “Black Drift (Outro)” o “Hypercube” sirven de ejemplo. La tercera pista es además de las más destacadas del álbum y de las que poseen un carácter más accesible y menos confrontacional si la comparamos con otros lanzamientos con mayor duende rave. Algo que tampoco nos debe sorprender. Así, a bote pronto, me viene a la mente “Outsider” junto al amigo Clark, otro al que debemos echarle de comer aparte. ¡Menuda juntiña!
A todo esto, la alianza vuelve a repetirse, esta vez en un tema titulado “Orbiting Meadows”. Y curioso, igual para desdecir todo lo que soltado por ahora, resulta evasivo y borrachín. Reforzando si cabe el ADN ‘Warp’ por su carácter hundido y experimental. La otra colaboración con la que cuenta Fake en su nuevo álbum es Dextro, batería de Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs Pigs, en un éxtasis contenido de capas y bombos tapados. No hay manotazo en todo el careto, seduce por acumulación, por deriva, por atmósfera.
Supuestamente, y lo ha confesado él mismo, con “Evaporator” el productor británico no rompe con su pasado, pero sí cambia claramente de hora: este es un disco que mira al día, al cielo abierto y a una electrónica más ligera, luminosa y respirable. Lo sé, esto luego dependerá de cada uno… Pero es cierto que encontramos menos pulsión nocturna, y más claridad melódica. Y algo que halago, los sintetizadores siguen siendo protagonistas, ahora desplegándose con una cualidad más aérea, casi pastoral en algunos momentos. Hay ecos de techno melódico, ambient, garage ralentizado y electrónica de amplio espectro. Sonando a todo trapo ahora mismo “Slow Yamaha” donde se puede percibir todo eso y más. Una pieza ideal para una evasión en tren camino del trabajo. Y ojo, que otra maravilla como “You’ll Find a Way”, le sigue muy de cerca.
Dicho en conjunto, “Evaporator” no es un disco de ruptura, sino de madurez. Fake ni de coña reniega de su pasado, incluso puede percibirse como un guiño lúdico a otros pioneros como Boards of Canada o Autechre, cuya influencia ha moldeado su sonido y perspectiva ha aportado una fuerte coherencia a su propuesta. Este recién publicado largo que, por cierto, fue compuesto en apenas seis semanas durante el verano de 2024 -con grabaciones en gran parte tomas únicas- es harto recomendable para acompañarnos en el movimiento, en las horas de luz y en definitiva, en el paso del tiempo.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.