Maximiliano Calvo vuelve con “Terapia de grupo”, un disco doble que surge como una especie de respuesta a su largo periodo de rehabilitación del alcohol y las drogas, que le llevo a girar, como si fuera un Johnny Cash argentino, por varios centros de rehabilitación y cárceles, para cantarles estas canciones a personas que estén pasando por lo mismo. Es un disco en el que da rienda suelta a sus influencias como Charly García, Calamaro o los Beatles, en un trabajo en el que aparecen varias grandes canciones pero que se termina haciendo largo y un poco disperso.
El disco se abre con "Una temporada mala", una gran canción de pop clásico, que deja claro el talento de Calvo, tanto musical como líricamente, hablando de su temporada en el infierno. En seguida viene una de sus canciones sobre su recuperación, con "Media maratón", pero no termina de convencer como la primera. Y esto es un síntoma de todo el disco, en el que canciones muy buenas como "Nothing Is Real", llena de guiños a los cuatro de Liverpool desde el título, o el coreable estribillo de "Años 70" se mezclan con otras no tan buenas como ese “Plastic World”, que mira a los Daft Punk de “Random Access Memories”.
Es evidente que dentro de este doble disco hay uno simple de diez canciones muy bueno, pero Calvo se ha encontrado con muchas cosas que contar y lo ha querido sacar todo, con un disco que, evidentemente, es muy personal para su autor, sirviendo de diario en el que se vuelve a encontrar consigo mismo después de una experiencia traumática. Además, soy de los que piensan que siempre es mejor pecar por exceso que por lo contrario.
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