Nuevo Cancionero Burgalés
Discos / La Maravillosa Orquesta Del Alcohol

Nuevo Cancionero Burgalés

9 / 10
JC Peña — 17-12-2021
Empresa — PRMVR
Género — Rock

Uno de los regalos más preciosos para un artista es la capacidad para comunicar. A través de sus intensos conciertos y sus ya numerosas grabaciones, los burgaleses La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.) han conectado de forma natural con un público que ha entendido ese sustrato de honradez (es decir, de verdad) ausente en una parte no despreciable de la música popular contemporánea. Ellos han seguido a lo suyo, quizá redoblando su lado más contundente o inquieto y rebajando los matices folk irlandeses, pero lejos de enajenar a sus seguidores, han ganado más apoyo. Y todo, desde la autogestión: el más difícil todavía.

En su nuevo disco -ocho cortes, generalmente breves, en los que ni falta ni sobra nada- abrazan la tradición lírica popular castellana con una selección de canciones populares de su tierra a las que han puesto música nueva, recombinando versos con gusto y respeto. Lo clásico suele ser lo más moderno. Textos preciosos, de esa hondura expresada con palabras sencillas que tenemos, por ejemplo, en el Romancero, algunas de cuyas joyas han sido adaptadas musicalmente no pocas veces. Las que han escogido ellos deben ser más recientes, menos conocidas para el gran público más allá del entorno burgalés, pero se remontan al siglo XIX e incluso más atrás.

Visten los textos con ropajes musicales exquisitos o vigorosos y melodías vocales certeras: modernidad y tradición se ponen así de acuerdo, sin que nada suene forzado o, lo que sería peor, impostado. Y aunque la idea de volver a grabar con el gurú del sonido realista Steve Albini (con quien grabaron un EP) se desechara a última hora para meter más pistas y enriquecer las canciones, “Nuevo Cancionero Burgalés” destila esa inmediatez cruda y atemporal que ellos persiguen, y que es garantía de pervivencia en el tiempo. La producción de Gorka Urbizu (Berri Txarrak) y las mezclas de Jordi Mora (Bunbury) están a la altura.

Brilla la belleza de un idioma que muchas veces damos por sentado a través de canciones de gran poder expresivo como “Un lunes”, “Miraflores”, “No canto yo”, la melancólica “Mes de mayo” o la eufórica “Mañana voy a Burgos”. El amor correspondido o no, la pena, la nostalgia y todo lo humano se expresan admirablemente con versos de la imbatible sabiduría de “Corazón que no se alegra/nunca cría buena sangre”. De lo más cercano a lo universal. Un triunfo.

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