Adult Baby
Discos / Kazu

Adult Baby

7 / 10
David Pérez — 24-09-2019
Empresa — !K7
Género — Electrónica

Kazu Makino, cantante y compositora principal de Blonde Redhead, además de multiinstrumentista, se ha rodeado de Greg Saunier y Ryuichi Sakamoto como escuderos principales en este “Adult Baby”, su debut en solitario.

Nueve canciones parpadeantes que conforman una nebulosa electrónica en la noche más oscura. Una extraña y atrayente espiral de ensoñaciones, a medio camino del “Verpetine” de Björk, el “Dummy” de Portishead y una fragmentada pesadilla lynchiana. Sólo son necesarios unos segundos de la muy ganadora y enigmática “Come behind me, so good!”, con su creciente y magnética orquestación, para que nos despeguemos de toda realidad y terminemos contoneándonos hacia atrás en una habitación roja, mientras un enano baila al decirnos “there’s always music in the air” y Laura Palmer nos susurra al oído un secreto que no recordaremos al despertar.

Las hermosas cuerdas vocales de Kazu comienzan a desliar la madeja dream-pop con “Salty”, haciéndonos flotar en corrientes circulares y entrecortadas de sintetizadores, como ese astronauta que perdió contacto con su nave espacial y gira, abandonado a su suerte, en la negrura melancólica y brillante del universo. Reconfortante, pero inquietante deriva en la que permaneceremos en las sucesivas pistas, donde el dulce veneno de Kazu se irá expandiendo y provocandonos un estado placentero de duermevela, del que nos costará salir incluso después de que se agoten los surcos y descarrile la aguja.

El universo de susurros, jadeos, gritos y frases a veces ininteligibles, sigue desbordándose en piezas resplandecientes como “Meo” y la titular, “Adult Baby”, ambas con un delicado piano y una sobrecogedora sesión de cuerdas, entre las que Kazu vuela a sus anchas hasta el ojo del huracán.

Los bucles vocales, la vaporosa sensualidad de las melodías, las texturas electrónicas y los narcóticos paisajes sonoros no cesan hasta el despertar final, tras la desnudez y calma de “Coyote”. Y sí, quizás la segunda parte del disco sea más imperfecta y escurridiza, pero ya se sabe, los sueños son diferentes e infinitos retales de deseos del inconsciente, y pocos pueden llegar a tejer una tela de araña sónica con ese material tan carnal y etéreo al mismo tiempo. Despierta… O sigue soñando. Kazu ha logrado esa milagrosa imperfección en este primer disco bajo su nombre.

Un comentario

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.