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Hinds I Dont Run

Tras varios años girando sin parar, el público está ansioso por saber si a Hinds les ha entrado flato o si siguen en plena forma. Pero Hinds no corren, caminan rápido, vuelven sin prisa pero sin pausa. I Dont Run es el segundo trabajo de la mediática banda que esta vez ha optado por asumir las riendas de la producción junto a Gordon Raphael (The Strokes). Abordar una segunda entrega siempre es un reto, pero Hinds demuestran algo de lo que no muchos grupos pueden presumir. Han creado un sonido propio perfectamente identificable: “esto suena a Hinds”. ¿Virtud o incapacidad de innovar, de evolucionar? Lo que está claro es que sus característicos riffs, siempre tan agudos, las estrofas interpretadas en forma de pregunta-respuesta y la peculiar manera de cantar de Carlotta y Ana, recitada a la par que melódica, son marca Hinds. Todo ello pasado por el noble barniz de la distorsión vocal que revela un nuevo gusto en el pop-rock. El auto-tune a su lado ha quedado obsoleto.

Lo nuevo de Hinds ofrece pequeñas novedades sin abandonar la zona de confort del garage-pop marca de la casa, sólo que esta vez más sucio y con interesantes líneas de bajo y baterías que proporcionan mayor empaque. El disco es parco, se intuye a las cuatro integrantes grabando sus instrumentos en directo. Es sucio y destartalado pero sin llegar a romperse. Melodías frescas y punteos que se te clavan en el cerebro y que llegan a ser casi tan protagonistas como las voces, como sucede con los primeros temas, The Club, Linda. I Feel Cold But I Feel More demuestra cómo puede crearse una melodía a partir de la repetición y énfasis silábico de la frase que da título a la canción. En este corte, Hinds coquetean tímidamente con el rap a la vez que transportan al oyente del estudio de grabación a las calles mojadas de una ciudad cualquiera. Una balada de desamor con olor a hit. En I Dont Run, Hinds no pierden sus raíces lo-fi, sino que hacen gala de ellas y las remarcan. Canciones que comienzan como un ensayo en el cuarto como en Tester o que terminan con un buen acople, como ocurre en Rookie. Una reivindicación, una llamada al recuerdo de sus inicios. En la línea de la novedad, Ma Nuit es sin duda una de las propuestas más interesantes. Grabada directamente con sonido ambiente, como a través de una grabadora, la canción se presenta como un acústico en el que Carlotta y Ana se desahogan: Me pone mala vivir con cinco horas de luz del sol.

I Dont Run se convierte así en una secuela de Leave Me Alone con aires menos festivos. Los ansiosos por ver cómo Hinds han trasladado al estudio la experiencia adquirida en las tablas no notarán demasiada diferencia. La experiencia (y la carretera) se percibe en el tono de las canciones, algunas melancólicas y taciturnas. La banda no demuestra mucha evolución respecto al trabajo anterior, pero tampoco lo necesita. Hinds han afrontado con éxito el reto de hacer un segundo disco con buenas canciones sin salirse de su línea. Siguen ofreciendo lo que le gusta a su público, lo que a ellas mismas les gusta y lo que mejor saben hacer. Un disco natural y llano para seguir girando a una velocidad vertiginosa.

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