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Florence High As Hope CD

Florence + The Machine aparca un poco el eterno trance de misticismo que le ayudaba a escapar de los problemas a través de su música y hace frente a nuevos fantasmas de la vida real en su último álbum. “High As Hope” representa la libertad para Welch, el lograr profundizar en conflictos pasados, asumir ciertas adicciones que le llevaban a la destrucción y conseguir sacar la valentía necesaria para poder disfrutar de la artista que es ahora sin miedo a que las musas desaparezcan. Porque “High As Hope” presenta a una Florence mucho más contenida que de costumbre, más humana y transparente. La propia artista reconoce que, tras varios años sin beber alcohol, se encuentra en una etapa en la que está aprendiendo a apreciar la realidad, lo cotidiano, las emociones propias del lado más sencillo de la vida. Siempre ha tendido a ocultarse en las drogas y la euforia del escenario. Y a sus treinta y un años ha decidido frenar y encontrar la estabilidad en sus orígenes firmando un disco en el que intenta desnudarse para dejar grabada su identidad en la industria.

A nivel musical no hay grandes cambios en esta cuarta entrega. De hecho, puede llegar a hacerse algo monótono y es bastante fácil relacionar muchos de los temas, o recursos utilizados, en este disco con canciones de largos anteriores. Eso sí, lo mejor de este nuevo álbum es el precioso trabajo vocal que ha conseguido plasmar. Por fin vemos a una Florence mucho más tranquila, pausada, huyendo del exceso y utilizando su amplio registro para abrazar las melodías. Se acabaron las batallas épicas y ese intento de llegar cada vez a más. Ahora no le importa que su voz suene algo más pequeña, limpia, sin abandonar por supuesto esa enorme carga emocional que transmite. La culpa de este interesante salto la tiene en parte la nueva dirección de producción a cargo de Emile Haynie (Lana Del Rey, Bruno Mars) quien apuesta por hacer brillar los detalles y sacar un sonido mucho más elegante y menos barroco que de costumbre. Eso sí, todo bajo la supervisión de la propia Florence que firma como co-productora del álbum al completo. En un inicio las canciones se construyeron a piano, hasta que poco a poco su característica percusión, cuerdas y vientos terminaron apoderándose del proyecto. Kamasi Washington aparece como la gran estrella invitada de esta era firmando los arreglos de viento del álbum en su totalidad. Y, de vez en cuando, participando en algunos temas como apoyo instrumental tocando el saxo. Junto a él, también vemos otras figuras que respaldan la creatividad de Welch como Tobias Jesso Jr., co-escribe algunas de las letras y se sienta a los teclados, o Andrew Wyatt, líder de Miike Snow, al piano en la conmovedora “No Choir” en la que Florence hace frente a la madurez y el terror a que la inspiración desaparezca algún día.

De nuevo en este proyecto nos presenta una propuesta con un enorme poder femenino, en la que convierte en grandes protagonistas a las mujeres de su familia que han ejercido una tremenda influencia sobre ella y, en parte, contribuido a que ella sea la que es a día de hoy. En “Grace” realiza un homenaje a su hermana en el que le pide perdón por no ser la compañera perfecta y le agradece todo lo que ha significado en su vida (tema que además cuenta con el apoyo de Sampha al piano y en la letra). La sombra de la madre de Welch también se muestra en torno a la responsabilidad de la artista a la hora de enfocar su carrera y saber dirigir su vida. Y lo relata mirando con nostalgia a una Florence adolescente y rebelde que se educó en el sur de Londres. Su enfoque creativo, sus turbulentos, pero a la vez memorables, recuerdos por las calles de la ciudad quedan plasmados en “South London Forever”. Al igual que decide, por primera vez, hablar sobre ciertos traumas de su infancia que marcaron su personalidad para siempre como los desequilibrios alimenticios con diecisiete años que materializa en “Hunger”. Además, volviendo al girl power, en el álbum también existe un gran peso de esas figuras culturales femeninas que le inspiran a la hora de explotar su arte y enriquecer sus creencias. Durante un largo tiempo Welch estuvo leyendo sobre Patti Smith y acabó completamente enamorada de la fuerza y el movimiento que la estrella provocó a favor de las mujeres en la industria. De ahí surgió “Patricia”, el tema más adictivo, potente y vivo del disco en el que realiza un homenaje a esta gran figura y que, sin duda alguna, se convertirá en la pieza más aplaudida en los directos de esta nueva etapa. La propia Welch llegó a reconocer que Smith podría tratarla de loca habiéndole dedicado un tema tan pasional.

Por tanto, con “High As Hope”, Florence mantiene a la hora de crear las referencias religiosas, las metáforas y sigue creyendo en la magia. Pero la finalidad de todo esto es muy diferente, es lograr que veamos a una artista más terrenal. Una figura que en la cumbre de su carrera ha apostado por un disco en el que sus valores y pasión estén por encima de cualquier otra cosa. Echamos en falta algo de experimentación, un salto musical definitivo que coloque a la artista en registros completamente desconocidos hasta ahora. Aún así hay que reconocer que para ella, a la hora de construir este nuevo álbum, habría sido más fácil caer en las redes del éxito y apostar más por un gran repertorio facilón que contentara a las masas una vez más a lo que al final ha terminado materializando.

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