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Scorpion

Aquello de que “lo bueno si breve, dos veces bueno” no va con Drake. El canadiense se descuelga esta vez con un doble disco de veinticinco canciones. Y como suele pasar en estos casos, no todo el minutaje está al nivel. El típico comentario de dejarlo en uno simple para tener un buen disco encaja a la perfección en este caso. Drake no tiene ni la versatilidad de Kendrick Lamar, ni la genialidad de Kanye West y por no tener, no tiene ni la visión pop de Jay Z. Drake tiene muchas virtudes, es cierto, pero su música es la más minimalista y lineal de todos los grandes nombres del rap actual. “Scorpion” incluye temas muy buenos, algunos buenos y, por desgracia, también un puñado de ideas fallidas. Lo mejor del disco está sobre todo en el primer CD, mucho más rap que el segundo, más centrado en el r&b inofensivo. Primero pensé que quizás tenía que ver con llegar cansado a la segunda tanda de canciones, pero no, se trata de otra cosa.

En el primer disco Drake toca muchas ramas del rap incluso muta en algún corte de clara influencia Memphis rap, cambiando ocasionalmente su acento. Se permite incluso un beef directo a Jay Z, aunque la ira de todas sus críticas suelen dirigirse siempre hacia Kanye West y su compi Pusha T. Las acusaciones de blando y de tener ghost writers no hacen mella en un Drake que apuesta sobre todo por la vertiente del rap de principios de los noventa (en algunos momentos no puedo quitarme de la cabeza a “Too Short”). Pero, para nuestra desgracia, Drake se empeña en jugar a dos bandas y la vertiente romántica, por decirlo de alguna forma, aburre. La jugada de usar a Michael Jackson en un corte no arregla un segundo disco tan predecible como innecesario. Y es una lástima, porque los primeros doce temas esconden algún momento bastante potente, pero a Drake le da igual: está ganando dinero a mansalva con un trabajo que tiene su punto de mira en un continente americano muy amplio, olvidándose de que, en Europa, su propuesta no acaba de convencer del todo. El canadiense sabe que la fórmula le funciona, así que pocos riesgos le apetece correr ahora mismo. Lo malo es que, con obras como “Scorpion”, predecibles, inofensivas y anodinas en conjunto, difícilmente podrá convencernos a la hora de que invirtamos nuestro tiempo en sus canciones en lugar de apostar por las de Lamar, Jay Z, Kanye, Vince Staples, Tyler The Creator, Nas incluso Pusha T, Ab- Soul o Kid Cudi, todos ellos con material con más músculo y talento. El éxito de ventas del Drake es pan para hoy, hambre para mañana.

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