Crítica de 'Free Spirits' el sorprendente álbum de Ca7riel y Paco Amoroso
DiscosCa7Riel & Paco Amoroso

Crítica de 'Free Spirits' el sorprendente álbum de Ca7riel y Paco Amoroso

8 / 10
Adriano Mazzeo — 21-03-2026
Empresa — 5020 Records / Universal
Género — Pop

Escribir la reseña de un disco como “Free Spirits” mientras se lo escucha, es una tarea solo para disociadores profesionales. Entonces, la primera decisión es pulsar el botón de pausa para intentar asimilar. Y es que hablar de un acto como Ca7riel y Paco Amoroso hoy en día supone una responsabilidad extra simplemente porque esta música tiene chicha, limonada, psicoanálisis y academia, la de la calle y de la otra.

Pues ahora sí. La forma en que el magnífico y bien difundido Tiny Desk del dúo le sacó las patatas del fuego a “Baño María” (2024) -un disco interesante en general pero sólo correcto si se tiene en cuenta el posible vuelo de sus compositores- quedó evidenciada en esos cuatro cortes nuevos que incluía “Papota” pero mucho más aún en esta obra completa.

“Free Spirits” es un viaje en una alfombra mágica que va haciendo parones de todo tipo. Algunos impactan por ofrecer una fascinación inquietante, pero en general el periplo se transita como si se estuviera bajo los efectos de un tipo de gas hilarante.

Es real que el disco tiene una producción excelsa, que cuenta con músicos de sesión, que los colaboradores quitan el hipo, pero es aún más real que la nota más alta se encuentra en la forma -humorística, ácida, irónica e irremediablemente lúcida- de narrar.

Siempre se vio al rock argentino como un faro dentro del hispanoparlante, eso volvió a suceder con la escena urbana en los últimos, más o menos, diez años. Ca7riel y Paco Amoroso, hermanos mayores de esta pequeña revolución, llevaron su trascendencia mucho más allá que cualquier otro acto connacional, incluso a nivel planetario.

Y es que desde el porteñísimo barrio de Flores, los pibes lograron algo que difícilmente se aprecie al 100% fuera de su país de origen, pero eso no quita que el mérito sea incalculable. Porque dentro de una skin sonora fácilmente reconocible en todo el globo -aunque desafiante de cojones, de eso hablaremos luego- los muchachos lograron traducir el “idioma argentino” para el resto de terrícolas. Ese dialecto barrial que muchos sienten que suena como “un italiano hablando español”, vive en cada rincón de “Free Spirits”, un disco que comparten con peña como Sting, Anderson.Paak, Jack Black y Fred Again ¿Cómo se valora semejante aporte? ¿Desde donde entendemos este favor -y trampa- a la cultura global?

Quizá las siguientes escuchas del disco vayan develando misterios, pero el tiempo en la gráfica es tirano, así que retomaremos el análisis, ahora desde la perspectiva más bien musical, aunque eso sea imposible hacerlo de forma rasa, porque todo aquí está condimentado de algo más.

“Nada Nuevo”, el impactante bulldozer del álbum, sabe a curry pero si te detienes lo suficiente entenderás que ese sabor en realidad es el de un chimi churri camuflado. El tema lo tiene todo: lo novedoso en el hecho de que por primera vez juegan con sonoridades indias, persas y por qué no, flamencas. Lo friki en la aseveración de Paco de que es confundido con Lady Gaga en Nueva York y el grito de guerra inclasificable: “¡Lady Gaga es argentina!”. Ya está. El tinte del álbum está sellado y se llama surrealismo.

El siguiente corte “Goo Goo Ga Ga” es como si contara con un ejército multitudinario de voluntarios alucinados es pos de reconfirmar esto del surrealismo. Jack Black acompaña aquí en el concepto que viene de “Papota” -básicamente esto de que la vida adulta es una mierda y el éxito apesta- pero abordado desde una indirecta y profunda currícula psicológica para ofrecer un hit single en forma de ejercicio lisérgico acariciado por la brisa de Ipanema. Paco y Cato quieren volver a ser bebés -pero también quieren hacer bebés- y qué mejor compañía que Mr. Black, el bebé más peludo y gracioso de Hollywood.

Si bien “No Me Sirve Más” entra de lleno en este ya clásico semblante de despotrique anti-éxito -spoiler: algo de lo que se está abusando un poco, digamos- se salva porque hay que estar en coma para no bailarlo y porque la frase “tengo un ángel pero quiero a Dios” define al capricho celestialmente.

Para seguir con los delirios que solo pueden partir de estas mentes, la idea de desmenuzar “Ay Ay Ay” hace agua la boca a cualquier crítico musical: nunca se pensó que desde Flores podría surgir un calypso acelerado y pornográfico que deviene en un jazz espacial con la participación de Anderson.Paak ¿Cómo te quedas?

Por suerte y para respiro de los sentidos “Free Spirits” tiene un pequeño valle de la perdición en el sector ocupado por “Vida Loca” y “Muero” autorreferenciales hasta la médula (otra vez la queja anti-suceso y el “si sigo así me muero”, cosa que, dicha sea de paso, uno no sabe bien si tomarlo en serio o en coña), con algo de amor frustrado, tropicalismo y fiesta house, pero sin engrandecer la gloria.

Avanza el playlist y llega el turno de “Hasta Jesús Tuvo Un Mal Día” y con esto otra pulseada ganada al hate. Porque cuando salió se escucharon las broncas por ahí “¿Cómo pueden hacer semejante pelotudez disponiendo de Sting?”, “¡Pero si es un puto cover de Conociendo Rusia!”, etc. Pero claro, no era lo mismo enfrentarse al tema en formato de single que dentro de este long play. Ahora cobra otro sentido. Su linealidad y carácter arengador duermen comodísimos en medio del resto de temas y eso hace que sea más sencillo apreciar la calidad con la que está tocado y gozar de la lograda modulación reggae en la voz del cantante de The Police.

La fascinación que devuelve este corte de difusión funciona como una asistencia perfecta con la que “Ha Ha” cierra la victoria. Posiblemente el mejor tema del trabajo, “Ha Ha” pone en manifiesto el carácter Jekyll & Hyde del dúo cuando se pasa del lounge al crust industrial con total naturalidad y las células se confunden pero no quieren salir de ahí; droga auditiva, vamos. Y eso sin mencionar el sampleo a Palito Ortega. Poca broma, amigo.

Pareciera que así suena el pop experimental de hoy, de algún modo tomando formatos antojadizos diseñados en décadas pasadas por artistas como -cerebro asociando como puede modo on- King Crimson, Faith No More, Bjork, etc. El carácter urbano aparece en la letra de temática más-de-lo-mismo de “Soy Increíble” pero no en la música porque acá los pibes hacen el milagro: que el white funk no suene frío y robótico aunque lo sea. Temazo total.

“Himno Del Mediocre” es quizá donde más se evidencia el crossover al que exponen a la cultura argentina encontrándose con la global. Pareciera una respuesta sofisticada a un clásico inoxidable de bodas y cumpleaños de 15 en la tierra de Paco y Cato llamado “La Guitarra”, de Los Auténticos Decadentes, mientras sus líneas melódicas guiñan fuerte al pop italiano de gente como Rita Pavone o Fred Bongusto, favoritos de las nonnas argentinas.

Antes que la cosa se ponga oscura con el final de “Lo Quiero Ya!”, el funk infeccioso y tocado quirúrgicamente de “Todo Ray” logra distraernos de la monotemática letra llorona, que cuidado, vuelve a dar en la diana con barras a la altura. Lo dicho, todo condimentado de algo más.

Como decíamos “Lo Quiero Ya!” es un himno al histerismo en forma de celebración sectaria trance. Con un aire marcado al “La Que Puede, Puede”, se abandona la sutileza y el bombo en negra se las arregla para marcarse en los lugares justos que un coro de ángeles poseídos se lo permite. “Tengo cuenta en Uruguay, quiero otra en las Caimán”, el que entiende, entiende.

“Free Spirits” es un compendio de rimas acertadas pero sobre todo observaciones de la realidad híper agudas, vestidas de una musicalidad que es top of the hill. Y mejor aún: la forma en que el disco desafía el snobismo es incontestable porque no hay pruebas pero tampoco dudas de que habrá hordas de cincuentones fanáticos de Mr. Bungle, Prince, Frank Zappa o Funkadelic rendidos a sus pies, así como jóvenes que liberan prejuicios y abuelas que hacen tik toks.Hay más virtudes: ¿cuántos artistas s ueltan barbaridades en 2026 pero no son “cancelables”? La forma de exposición del lenguaje es impecable, mordaz y seductora.

También logran atemporalidad porque más allá de que las reminiscencias estilísticas y de época sean claras, las exponen de tal manera que uno se pierde sin saber si lo que escucha lo soñó, lo escuchó anteriormente o es la primera vez que lo oye, todo gracias a dar rienda suelta a un bagaje cultural envidiable que les permite entender el arte sin límites lo que ofrece una producción que pone en jaque preconceptos y puede mover el piso a cada paso que da.

La visión del grupo se engrandece en 2026 y mientras aseguran que “todo está inventado” siguen creando un camino que divierte al medio mundo que le gusta mover el culo, mientras, como perfectos mesías, da esperanzas a otros -más frikis, más obsesivos- que notan que la cosa en el mainstream está demasiado estúpida.

La pregunta sobre el futuro de estos pibes era grande antes de este disco y lo es más luego de él, idea que habla sola respecto a que estamos ante una auténtica joya imposible de subastar.

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