Cinco años después, vuelve la versión más oscura, experimental y hasta cierto punto desafiante de Arca. Nada que ver – o muy poco – con las cinco entregas de la serie "Kick", lanzadas entre 2020 y 2021, que habían sido sus últimos trabajos hasta el momento. Creo que no estamos tampoco ante el disco más brillante en la carrera de Alejandra Ghersi, pero sí ante aquel que nos puede recordar por qué Björk, Madonna, FKA twigs o Lady Gaga se rifaban sus servicios hace unas cuantas temporadas.
Porque "XXXXX" (2026) es un álbum de contrastes entre paisajes sonoros, de esos que sabes más o menos cómo empiezan, pero difícilmente cómo evolucionan y menos aún cómo concluyen. Impera la sensación de imprevisibilidad. Algunos de sus cortes son un poco impenetrables, alejados de cualquier remota idea de mainstream, pero todos transmiten cierta idea de querer ir más allá, de seguir indagando en las posibilidades de la música electrónica a estas alturas de su curso, si es que todo esto tiene algún sentido. Y en modo sesión, con sus composiciones enlazadas sin solución de continuidad, aunque cualquier idea de baile sea aquí más que discutible.
Ya sea desde la deconstrucción de la música de club (“Eidolon”), desde la recuperación de ritmos tectónicos de potencia sísmica (“Syncope”), desde la reformulación de los broken beats y la cultura rave que reinaron en los noventa (“Fxck”), desde la reescritura de las enseñanzas del sello Warp (“Finisher”), desde un maximalismo que satura la propia expresividad del hyperpop (“Sueño”) o desde cierta idea de minimalismo (“Cinch”, “Everything”) o de futurismo (“Futurality”) sui generis. En un principio, es lógico debatirse entre si genera realmente tanta adicción como solo un genuino interés por desentrañarlo, algo que ya depende del número de escuchas que uno le preste. En cualquier caso, son dieciséis cortes que miran al horizonte, y no al retrovisor.
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