Conviene tener los ojos bien abiertos para entender que el cambio ya está aquí, y que bandas como Tremenda Jauría son especialmente culpables de una transformación cultural necesaria que incluya todas las sensibilidades, desplegando una enorme carga reivindicativa a través de la música y del baile. Su mayor valor reside en apropiarse de estilos y de espacios tradicionalmente machistas, subvirtiendo el significado social de géneros como el reggaetón para hacer la revolución bailando. Sin lugar para los prejuicios.

El cuarteto madrileño llegaba a la sala But el pasado viernes con todo vendido desde hace días, evidenciando la buena acogida que está teniendo su nuevo álbum, titulado “IV” como cuatro son sobre el escenario o cuatro son las mujeres que se ocupan de que todo funcione desde diferentes puestos de producción. Y es que no se trata únicamente de que la mujer adopte con naturalidad cualquier tipo de protagonismo sobre el escenario sino también en ese tipo de labores en las que todavía no se ha normalizado.

Acompañando a la banda en una noche tan especial, una rapera y colaboradora muy cercana, JazzWoman, del colectivo Periferia Norte, con Fran Cabrerizos a los platos y AGS a su lado sobre el escenario. Ella era la encargada de abrir la noche, calentando el ambiente con temas como “Llámame”. Desde el rap pero acercándose con soltura a sonidos latinos como el merengue, creciéndose según se alejaba de lo previsible. Poco antes de despedirse invitaba a Hienal escenario, también de Periferia Norte, con el que compartía “Chillin” y al que a continuación daba espacio para un tema propio, “Festa”. En valenciano, pero con un mensaje del todo evidente.

Llegaba así el momento para las protagonistas de la noche, que aparecían uniformadas sobre el escenario, con su reconocible logo con máscara de gas en las pantallas en una puesta en escena fresca y agresiva. Autotune a tope y polivalencia sobre el escenario, intercambiando instrumentos con solvencia para abordar un repertorio sin prejuicios en el que ahora incluyen temas nuevos como “Brillando”, con la que arrancaban, o “Semillas”. La crítica social más combativa, antes función casi exclusiva del punk radical y del rock urbano, ahora está en manos de este tipo de formaciones, llevando el perreo a lugares insospechados.

Con el público rendido a la evidencia, bailando como si todo no hubiese hecho nada más que empezar, la banda se despedía con sus dos temas de mayor éxito, esa declaración de intenciones que es “Con tol deskaro” (“cómo no ser reggaetoneras si se nos va la vida entera a golpe de cadera”) y Esta noche, golpe en la mesa por el empoderamiento de la mujer en todos los ámbitos. El verdadero éxito de una banda como Tremenda Jauría es haber sido capaz de transformar su realidad más cercana, convirtiendo sus conciertos en espacios de verdadera libertad, con mayoría de mujeres disfrutando sin prejuicios ni ataduras. Reggaetón, cumbia y verbena para el pueblo.