Standstill han ganado la guerra
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Standstill han ganado la guerra

8 / 10
Oriol Rodríguez — 15-01-2026
Empresa — Vida Festival
Fecha — 14 enero, 2026
Sala — L'Auditori, Barcelona
Fotografía — Clara Orozco (Cedidas por la organización)

“Éramos jóvenes y buscábamos nuestro lugar en el mundo”, rememoraba Enric Montefusco desde el escenario, remachando la frase con un “y eso no siempre es fácil”, que en su caso, en el de Standstill, banda incorruptiblemente fiel a sus ideas, fue mucho más significativo y acentuado que en el de resto de mortales que a inicios de siglo también éramos jóvenes y buscábamos nuestro lugar en el mundo. La noche del miércoles 14 de enero, unos y otros, lo encontramos, aunque fuera solo por una hora y poco que se hizo demasiado corta, en L’Auditori de Barcelona.

Este año hará veinte años de muchas cosas: la Ley Antitabaco, la Operación Malaya, el sí de los catalanes al Estatut y el gobierno del Tripartit, el segundo embarazo de Letizia, la segunda Champions del Barça, Martin Scorsese ganando su primer (y hasta ahora único) Oscar a Mejor Director por “Los infiltrados” (estaremos de acuerdo que es una buena película pero no su mejor película), Taylor Swift publicando su homónimo primer álbum… Sí, este año hace veinte años de muchas cosas. Entre estas, que Standstill lanzaron “Vivalaguerra”. Un álbum hecho desde la mirada de la desesperación y la rabia, la frustración y el desencanto, la resiliencia y la ilusión kamikaze de aquel que aún tiene fuerzas para intentar seguir buscando su lugar en el mundo.

Standstill estaban en el precipicio y aquel disco (mejor disco de la década para esta publicación) les salvó. Aquel disco, posthardcore expansivo en busca de los límites creativos del rock, telón de fondo sonoro de unas letras metafóricamente existencialistas, a todos los que lo acogimos como brújula vital, nos salvó. Un álbum capital en su carrera, fundamental en la historia del rock independiente de nuestro país. Sin “Vivalaguerra” Standstill se hubieran extinguido. Sin “Vivalaguerra” "Copenhague" nunca se hubiera construido. Así que sí, había muchas cosas por celebrar y Standstill lo hicieron en un Auditori casi, casi lleno en el que Enric Montefusco, Piti Elvira, Ricky Lavado y Ricky Falkner volvieron a ir a la guerra repasando íntegramente la piedra angular de su discografía.

Recuerdo los conciertos de la época, en medio del bosque, en la Cúpula Venus... Daba la sensación de que todo debía ser profundo y transcendental. Se había de huir del cliché, rechazar los lugares comunes (espacios físicos y metafóricos) del rock. Se tenía que traspasar lo estrictamente musical para alcanzar lo artístico. Una empresa preciosa, pero agotadora, de la que era imposible salir sin ser herido en el combate.

Hoy, dos décadas más tarde, con los mismos principios, igual de comprometidos, pero con menos piedras en los bolsillos, con la mirada mucho más allá de los mil metros, Standstill resonaron libres, esplendorosos. Ya no hay nada que demostrar, ya no hay metas imposibles que traspasar. Ahora tan solo se trata de celebrar, con el mínimo de nostañgia, un cancionero pluscuamperfecto. Esas once canciones entre las que se amagan creaciones como “¿Por qué me llamas a estas horas?”, “Noticias del frente”, “Yo soy el presidente de la escalera”, “El porqué de hablar solo”. Temas entonces escritos desde un corazón supurando que hoy ya ha sanado.

“A veces hay que ir a la guerra, para morir y volver a renacer”, aseguraba Enric Montefusco antes de cerrar el concierto con “La mirada de los mil metros” -luego volvieron a aparecer en escena para despedirse, ya sí definitivamente, con “Feliz en tu día” y “Adelante, Bonaparte (I)” (lo más parecido que han tenido nunca a un hit convencional)-. Puede que fuera su manera de decir que veinte años atrás habían perdido muchas batallas (cosa que no es del todo cierto), pero, como evidenciaron en el Auditori, han acabado ganando la guerra.

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