Segundo concierto en la misma sala en poco menos de medio año, con vistas a celebrar el décimo aniversario de la publicación de “El pequeño circo” (93), que espoleara en su momento la creación del sello Acuarela. Cambiando el teclista por un segundo guitarra en esta ocasión, Antonio Luque se tomó la cita –muy seriamente en comparación con otros conciertos que un servidor haya presenciado hasta la fecha- para revisar buena parte de los temas de sus últimos dos álbumes -“Cobre cuanto antes” (02) y “El ventrílocuo de sí mismo” (03)- y repescar unos cinco temas de tres discos anteriores, “El porqué de sus peinados” (97), “No-sé-qué-no-sé-cuántos” (98) y “La primera ópera...” (01). Un concierto correcto (obviando que las canciones del Sr. Chinarro siempre pierden fuelle en directo) en el que quedó claro que Luque -menos comunicativo que la última vez- se ha empeñado con los años en cantar más lentamente y que –sea o no sea circunstancialmente con el apoyo de la libreta- sigue siendo capaz de recordar los imbricados textos de las cerca de cien canciones que lleva compuestas, lo que en sí mismo ya es una proeza.
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