Ahora que está tan de moda lo de ir salvando al rock de una supuesta muerte anunciada, me da que pensar que, como en aquella película, “puedo ver a los muertos”. Muertos deben estar, por poner un ejemplo, unos Zen Guerrilla con los que tuve la inmensa fortuna de contactar vía ouija no hace demasiado, y absolutamente finados los Sex Museum que pasaron por Zaragoza para presentar “Speedkings” (Lococmotive, 01). Lo curioso es que debemos poseer ese “sexto sentido” unos cuantos, todos los que pudimos ver y sentir ese concierto de rock, que como una apisonadora, y solamente interrumpido por alguna intervención con la que Fernando Pardo, el guitarrista de la espectral banda, instaba al público a insultar (en clave de humor, por supuesto) a Loza, actual batería del grupo, nos recordó a todos que con directos como este, al rock le quedan algo más que dos telediarios. Mejorando lo presente, Sex Museum demostraron encontrarse en uno de sus mejores momentos, les sobran la actitud y aptitud que a mucho hype de temporada le falta, algo que dejaron claro desde que sonaran los primeros acordes de “Countryside”, y que sellaron cuando el clásico de cosecha propia “Friends” estalló en la sala. Regalaron versiones de AC/DC, Deep Purple, y The Who, haciendo crecer aun más una puesta en escena llena de guiños a los sonidos setenteros, algo que no es difícil de apreciar en el último trabajo de la banda, pero que es ahí, sobre las tablas, donde el quinteto madrileño llegan, sin lugar a dudas, a redondear del todo.
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