Rambalaya comenzaba su gira de presentación de su tercer disco “Plays For The Brockenhearted” (Buenritmo, 25), de la mano de GPS (Girando Por Salas), en La Cueva del Jazz en Vivo de Zamora. La primera visita a la ciudad de la formación de Barcelona atrajo la atención del público, con una sala que vio completado dos tercios de su aforo. El septeto formado por los mejores músicos de Rhythm & Blues estatales comenzó el concierto haciendo gala de ese virtuosismo manejado por cada uno de sus componentes con su instrumento, con el ambiente rehogado por el asombro derivado del sonido y la conjunción de los arreglos. La voz de Jonathan Herrero sonaba al mismo tiempo y en cada uno de los temas elegidos, potente y desgarradora, motivando recuerdos del blues y el jazz de los sesenta y setenta, con la trompeta de Alex López y el saxo de Pol Prats apostando por un continuo diálogo.
Sonaron temas ya clásicos de la formación extraídos de su primer disco “Rambalaya” (Buenritmo, 00) como “Talking To Myself” o “Boottleger Man”, piezas de corte más sixtie en plena fusión con el soul y el rock & roll, mientras la guitarra de Héctor Martín punteaba cada nota en contestación a las teclas de Alberto Burguez, con el bajo hipnótico de Matías Miguez y a batería de Antón Jarl marcando ese ritmo acelerado que incita al movimiento constante. Tras un comienzo de infarto, sin tregua entre temas y con la sala ya en ebullición, el cmbo fue repasando otros temas de su discografía, dando paso a alguna pieza con tempo más tranquilo con la intención de bajar las pulsaciones y demostrar, de paso, que se también mueven como pez en el agua entre esas baladas melódicas. Sonaron especialmente conmovedoras “Under A Jade Sky” o “Shadown”, ambas pertenecientes a su último disco y que evidencian la evolución de la banda con arreglos instrumentales más complejos y una madurez de composición palpable.
Cuando rayaba la mitad de la actuación, Jonathan hizo una pausa para explicar que todo parecido de los acordes iniciales de “Take Your Own Advice” (de una famosa serie en el que salían corriendo por la playa con un flotador), era fruto de nuestra imaginación y que nos dejáramos llevar sin pensar en ello. Con la llegada de “Cabin Fever” pidió la colaboración del público para aullar en el estribillo, orden que el público acometió sin rechistar, antes de que llegará el turno de “Cry” y “When Your Chickens Come Home” de su segundo disco “Only In My Dreams” (Buenritmo, 23). Llegaba la fase final de la actuación, excusándose por no haber podido estar al cien por cien en la voz por una gripe, aunque realmente desde el público no se apreciara merma alguna. Con una última batería de canciones como “Telephone”, la sobrecogedora “Only In My Dreams” y, para finalizar, “Ain’t Gonna Put No Flowers On Your Grave”, con un solo de cada uno de los componentes entre estribillos. Tras hora y media de una soberbia actuación, tanto vocal como instrumental, finalizó la demostración de buen gusto y mejor hacer de Rambalaya.

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