El trío escocés Biffy Clyro acaba de ganarse una parcela de cielo con su último “Puzzle”, un imaginativo ejercicio de punk pop sin corsés en el que centraron los cuarenta minutos de su set, desde la inicial “Saturday Superhouse” –en algún punto entre Foo Fighters y Jimmy Eat World- hasta la arriesgada “9/15ths”. Ya se les pudo ver como teloneros de Bloc Party, pero sin duda la de esta noche fue una actuación mucho más intensa y convincente. Hay ganas de verles con su propia gira. Queens Of The Stone Age salieron con la audiencia en el bolsillo. Con un aura de culto y una devoción por parte de su público similar a la que pueden despertar unos Twilight Singers, Josh Homme y los suyos optaron por abrir el concierto de la misma forma en que abrían su primer disco, con “Regular John” y “Avon”. Una sorpresa inicial tras la que repasaron con paso firme algunos de los mejores temas de su discografía, desde “Monsters In The Parasol” a “Burn The Witch” pasando por “Go With The Flow” o las nuevas “Turnin’ On The Screw”, “Sick, Sick, Sick” –demoledora-, “Make It Wit Chu”, “3’s & 7’s” o “Misfit Love”. Con una puesta en escena repleta de lámparas de cristal -¿un guiño al título de su último trabajo, “Era Vulgaris”, o una copia del atrezzo del último tour de NIN?-, QOTSA se impusieron a un sonido, por momentos, embarullado y opaco, a base de canciones y profesionalidad –Troy Van Leuen se salió una vez más a las seis cuerdas-. Para los bises se reservaron la pegadiza “No One Knows” y “You Think I Ain´t Worth A Dollar, But I Feel Like A Millionaire”, ambas de su celebrado “Songs For The Deaf”; una elección previsible pero cien por cien efectiva. A pesar de la corta duración del show –apenas una hora y cuarto-, QOTSA supieron contentar a los asistentes y mantenerse intocables en su podio. Merecido o no, un mérito al alcance de pocos.