Primavera Club, ya te echamos de menos
Conciertos

Primavera Club, ya te echamos de menos

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08-12-2012
Empresa — Murmur Town
Sala — Varios espacios en Barcelona
Fotografía — Fernando Ramírez

Jueves. Barcelona

La jornada inaugural del jueves tenía en el Arteria Paral·lel a dos interesantes secundarios a los que echar el ojo. Por un lado Cats On Fire, que pisaban un escenario barcelonés tras varios años de ausencia para presentar el excelente “All Blackshirts To Me”, disco que les desmarca del indie pop escandinavo de diseño. Liderados por el carismático Mattias Bjorkas y de indudable aliento twee, los finlandeses se reivindicaron con un concierto donde alternaron hits (“Higher Ground”) y medios tiempos folk pop. Airados y románticos.
Un cambio de escenario rápido y la entrada de The Soft Moon, proyecto de post-punk casero de Louis Vasquez que en directo se convierte en una disco-móvil más cerca de la verbena de pueblo que de los grupos de los ochenta que dice reivindicar. Mucho espectáculo de luz y mucha pose para un concierto lleno de sonidos pregrabados (el bajista y batería de apoyo que acompañan a Vasquez parecen de atrezzo) que apenas aguanta el factor sorpresa y la pegada durante las primeras canciones. Una decepción en toda regla. Xavi Sánchez Pons


Viernes. Barcelona

Aunque el pescado se estaba vendiendo realmente en el Sant Jordi Club, no hay que olvidar que el mismo viernes el Arteria Paral·lel apostaba por la letra pequeña del nuevo folk y la nostalgia. Kyle Field, la hermética alma detrás de Little Wings, por méritos propios se ha convertido en uno de los mayores secretos del folk. No nos extraña, su esquizofrénica personalidad sobre el escenario hicieron que el estadounidense (acompañado por dos músicos de Barcelona) proyectara parte de su incontable repertorio (mención especial se mereció “Look At What The Light Did Now”) con una mayor armadura que en sus grabaciones lo-fi. Genio y figura.
No puede decirse lo mismo de The Monochrome Set, quienes tuvieron bastante con cumplir su contrato sin abogar por nada más que la técnica. Bien es cierto que repasaron buena parte de su legado más que reivindicar su reciente “Platinum Coils”, pero su show nos supo a poco. Todo lo contrarió sucedió con Redd Kross, que nos teletransportaron hasta los mejores noventas con un directo adrenalínico y sobrado de pose (de la buena, se entiende) donde no faltaron hits de la talla de “Annie’s Gone”, “Ugly Town” o piezas como “Stay Away From Downtown” de “Researching The Blues”. Cristina Ortiz

Algo flotaba en el ambiente del Sant Jordi Club, haciendo que artistas más bien retraídos se convirtieran en ejemplo de frontman locuaz y dicharachero, como Sr. Chinarro o Jota de Los Planetas. El primero instó a los catalanes a dejarse de tanta pose y ponerse a bailar, que no por ello serían “menos cool” y, junto a miembros de La Habitación Roja y Tachenko, repasó temas nuevos y clásicos de su discografía como “Quiromántico”.
Como de costumbre, Los Planetas fueron el grupo de la discordia. Jota y los suyos arrancaron sus dos horas de concierto empapados en flamenco y tresillos, con temas de “Una ópera egipcia”, como “Señora de las alturas” o el esperado “No sé cómo te atreves” junto a La Bien Querida. Proyecciones astronómicas, medios tiempos inteligibles y luces ténues acompañarían un impaso musical que duró demasiado –sobre todo para los que no son fans de la banda-, antes de volver a coger un último y definitivo impulso. “Segundo premio”, “Un buen día” o “Santos que yo te pinte” son, para muchos, el ABC del indie patrio, las raíces de mucho de lo que hoy suena. Y la alineación de Los Planetas todavía hoy sigue enloqueciendo a buena parte del público. Marta Terrasa


Sábado. Barcelona

El plato fuerte el sábado del Arteria Paral·lel era la presentación en Barcelona (el tour se presentó de forma oficial el pasado mes de septiembre en el Mercat de Música Viva de Vic) de la nueva gira de Antònia Font, que coincidía con la salida del esperado “Vostè és aquí”. Los mallorquines, quizás por la falta de rodaje o quizás por seguir a pies juntillas el álbum que presentaban, un disco de cuarenta canciones que no duran más de dos minutos, no acabaron de coger el ritmo adecuado, y lo que tenía que haber sido una fiesta se quedó en una tediosa sucesión de temas sin sorpresas con un guión demasiado encorsetado. Una lástima.

La sala Monasterio acogió el sábado un par de conciertos que en esencia representan lo mejor del Primavera Club; shows en salas pequeñas de grupos a descubrir que, quién sabe, en un futuro pueden regresar al festival en recintos más grandes. Glass Animals fueron uno de esos grupos, y su pase notable. Con más de una similitud con The XX, lo suyo también es el pop minimalista, pero cercanos también a los primeros Portishead pero en versión de juguete, este cuarteto británico que de momento solo tiene un EP editado, es de esos a marcar en rojo para todos aquellos amantes de los futuro hypes. Otro de los músicos que se pudo descubrir en la sala de la Barceloneta fue Mac DeMarco.
El canadiense, acompañado de su banda, que como él, parecían salidos de una película de los noventa de Harmony Korine, ofrecieron un concierto que tuvo varios momentos memorables y que basculó entre el jangle y el power pop festivo. Tocaron canciones de los dos discos que de DeMarco ha editado este pasado 2012, “Rock And Roll Night Club” y “2”, cayeron canciones nuevas que sonaban a Pavement, y hasta hubo jam rockera clásica. Sin duda alguna, uno de los conciertos del festival. Xavi Sánchez Pons

El sábado continuamos con las luces casi apagadas y otro tipo de malafollá que poco tiene que voy con Granada. Y es que Mark Lanegan sobre un escenario inspira mucho respeto y hasta cierto punto de miedo, con su pose taleguera, sus duras facciones y esa voz de rasgada de un Tom Waits más jovial. El músico fue escueto en declaraciones pero generoso en su repertorio, donde además de interpretar los temas de su nuevo disco, “Blues Funeral”, deleitó a los fans con una versión de “Hanging Tree” de Queens of The Stone Age. Sin mover un músculo y a pesar de la lentitud de algunos temas, acaparó la atención del Club, para no dejarla ir. Y Ariel Pink apareció como la luz al final del túnel, histriónico y colorido, la antítesis al ex-líder de Screaming Trees. Sonaron temas de su nuevo trabajo como “Only In My Dreams” y un cóctel de neo-psicodelia, bases electrónicas e incluso micrófonos metidos en la boca emitiendo sonidos guturales distorsionados. Divertido y peculiar, aunque el final del concierto se hiciera repetitivo y algo abrumador.

The Vaccines, por su parte, no perdieron tiempo casi ni saludando. Poco más de cincuenta minutos que repartieron entre los hitazos de su debut y temas como “I Always Knew” o “No Hope” de “Come Of Age”, con la que abrieron. Actitud gallita, guitarras y tempos mucho más espitosos hicieron que muchos no pararan de saltar, salvo ocasiones como en “Tiger Blood”, momento para retomar aliento. Lo suyo fue una sucesión de rompepistas como “Teenage Icon”, “Wrecking Bar” y “Noorgard”, sabiendo que es lo que se les da mejor. Marta Terrasa

En Madrid la crónica del festival inevitablemente debería hacer más referencia al inédito estado de excepción que se decretó en Matadero durante un par de días antes un público que no daba crédito a lo que estaba ocurriendo: cacheos, identificaciones, colas, muchas colas, y actuaciones frente a un aforo que no hacía lucir precisamente las actuaciones. En esas circunstancias asistir al concierto de Sir Richard Bishop entre apenas una cuarentena de personas en medio de un devoto silencio supuso un enorme placer. Suya fue la calma que antecedía a la tormenta del viernes en la nave Red Bull, en líneas generales una repetición con menos volumen del terremoto provocado en Primavera Sound 2011. Es cierto que tiene algo de ridículo todo lo que se ha generado hoy alrededor de un grupo como Swans, con una trayectoria de treinta años. También que la banda de Gira y Westberg nunca habían tan incisivos a la vez que brutales que en esta recta final de carrera. Luis J. Menéndez

3 comentarios
  1. y de toy, no se comenta nada??

  2. Santos que yo te "pinte" sin acento. A ver si Antonio Luque algún día deja de pedir disculpas por ser andaluz,nos haría un gran favor a todos

  3. no teniaís otra foto?

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