Fuego ante la intemperie
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Fuego ante la intemperie

8 / 10
Gonzalo Arranz — 27-01-2026
Empresa — Negufest
Fecha — 24 enero, 2026
Sala — Kafe Antzokia, Bilbao
Fotografía — Dena Flows

En un invierno que siempre se hace demasiado largo, se agradece el abrigo musical que brindan iniciativas como Negufest. El Kafe Antzokia lucía abarrotado (“petauta dau!”, confirmaba alguno), y Lukiek y Ezpalak avivaron las brasas con llamaradas post-punk y su derroche de energía particular, cada uno a su manera. Una velada para dejarse llevar, dar por finiquitada la cuesta de enero y fundir en el fuego los grilletes de los esclavizantes propósitos de año nuevo.

Lukiek no falla. Invita al escuchante a una música de caminos y recovecos inescrutables: las sorpresas y los giros están a la orden del día en la travesía fantasiosa que proponen. Todo desde una pegada admirable, que hace justicia a su denominación de power trio. La narración, principalmente en la voz de Josu Ximun, con la colaboración de Antton Goikoetxea en los pasajes más ásperos, es personalísima y creíble, y queda sustentada en una instrumentación que es una garantía: desde la batería de Christian hasta un bajo y una guitarra pluriempleadas. Solidez y diversión a partes iguales.

La banda mungitarra se dio un paseo por las aventuras de la particular trilogía que forman sus tres discos. El brío y la frescura de temas del debut como ‘Nondik Zatozie’ o ‘Kontuz’ o las estructuras más atípicas de "#3", incluido ese estribillo con aires de himno de “Vederatizi Iritzi” o la caña de “Subaru Bat Doble Filan”; “¿pero esto es una versión, no?”, preguntaban. No, forma parte del eclecticismo y la confusión atractiva por la que apuesta Lukiek. En un inciso, la banda reivindicó el papel de gaztetxes como Errota, hoy amenazados y claves en la generación de escenas culturales potentes. De vuelta a las canciones, destacaron la alegría juguetona de "Bibibizak" y la luminosidad especial de piezas del segundo LP como “Eroan Zaitue” o “Fluoreszenteak”. El final, con algunas gargantas ya renqueantes, acabó por todo lo alto con el indiscutible hit: “Vanpiro Zara Orain”.

Ezpalak salieron dispuestos a mantener encendida la llama que había prendido Lukiek; la programación conjunta de los dos grupos encaja y quedó demostrado desde los primeros acordes. La hora y pico que estuvo en el escenario se le quedó corta a la banda guipuzcoana, que ha sido ultraproductiva desde su fundación en 2019 (cuenta con cinco álbumes en su haber) y, sobre todo, demostró carrete y una gran capacidad para dar espectáculo. Sobrados de actitud y con una gama de sonido amplísima que encuentra adeptos en amantes del post-punk, el hardcore o incluso del pop, la banda de Zestoa avasalló a la sala con guitarras pesadas y una exhibición de registro vocal del solista, Juanjo.

El tránsito comenzó por las carreteras oscuras de “Kontran” y la rabia de “Dena Okey” y “Tristura”, esta última con la inestimable colaboración de Josu Ximun. Para seguir hacia la angustia que vertebra el último álbum, “Gatza”, que se hizo notar en el ritmo incansable y los estribillos de amplio alcance de “Berandu” o “Lalalala” y la desesperación de “Erori”: “berriz ere erori naiz”. “Lehertu Arte” y “Boterearen Dantzan” funcionaron como sendos alegatos sociales, desde la visceralidad y la pasión por el ruido. La muy coreada “Itzala”, con una energía más amortiguada que las piezas anteriores, fue el preludio del final, que llegó con los riffs hipnóticos de “Zatoz”. Toda una demostración de entrega de las dos bandas a un público hambriento de cultura y de la magia de la música en directo. Otra noche a salvo de la intemperie.

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