Una tormenta eléctrica
Conciertos / Nathy Peluso

Una tormenta eléctrica

8 / 10
Álvaro Tejada — 14-06-2021
Empresa — Noches del Botánico
Fecha — 11 junio, 2021
Sala — Real Jardín Botánico Alfonso XIII, Madrid
Fotógrafo — Víctor Moreno

Nathy Peluso abría la quinta edición del festival Noches del Botánico con unas nubes negras acechando el cielo de Madrid. Minutos antes de empezar el show, las hojas de los árboles se movían por el viento y algún que otro relámpago se atisbaba por encima del grande escenario exterior que pone música al Real Jardín Botánico Alfonso XIII durante toda la época estival de la capital. La naturaleza nos quería decir que algo estaba a punto de estallar en forma, seguramente, de tormenta eléctrica. Nathy Peluso irrumpía en escena en ese momento para presentar su último álbum, llamado precisamenteCalambre. Vaya una bonita y natural coincidencia.

Sin embargo, poco tiempo duró la calma. Conforme iba transcurriendo el concierto, de peor pinta se ponía el cielo. Peluso iba a por todas comenzando con grandes hits de su nuevo trabajo: “Celebré”, “Sana Sana” y “Buenos Aires” se sucedían una tras otra casi sin descanso, con un público totalmente entregado desde las sillas de la platea y las gradas del fondo. Las condiciones no eran las idóneas para un show de Nathy Peluso en el que el sudor tiene que reinar entre la gente, pero la energía que se respiraba era tan potente como la de una manada de lobas en plena luna llena. Gritos, aplausos y una grada salvaje que hacía resonar todo el anfiteatro con el rebotar de los pies contra el metal del suelo.

La propuesta escénica para este Calambre Tour es totalmente instrumental y orgánica, una fusión absoluta y compenetrada entre vocalista y banda que deja atrás las bases para ofrecer un directo fresco y puro. Podemos imaginarnos cómo suenan de ese modo canciones de Nathy como “Trío”, “Puro veneno” o “Sugga”, pero ¿y otras más urbanas como su último pelotazo junto a Bizarrap? Nathy Peluso te canta tanto un bolero o una salsa, como un rap o un hip-hop popero. Y ahí es donde la argentina demuestra su versatilidad sobre las tablas, aprobando con sobresaliente todos los registros musicales que despliega durante el set.

Sobre el escenario no le acompaña ningún cuerpo de baile, pero es que sencillamente no lo necesita. De hecho, parecía demasiado incluir bailarines a sus shows. Nathy sabe perfectamente cómo comerse el escenario con sus movimientos, a veces más agresivos, a veces más sutiles. Pero siempre transmitiendo una vibra adictiva propia de las divas americanas, pero mezclada con la de una frontwoman de verbena. Seriedad y profesionalidad mezclada con teatralidad, cercanía y humor. Puro carisma, en conclusión.

Para entonces, la lluvia nos empapaba a todos los allí presentes, incomodando la experiencia incluso. Por un momento pensé que el concierto se iba a suspender, pero Peluso no paró ni un minuto. La gente se resistía a marcharse o resguardarse ante temas como “La Sandunguera” o “Amor salvaje”. Al contrario, era como si la cortina de agua que caía estuviese funcionando como un motivo más para celebrar aquella “noche de música y pasión”, en palabras de la autora de Calambre. “Arrorró” fue el momento más íntimo de la velada, con unos efectos vocales que hipnotizaban. La tormenta amainó para dar paso al último tramo del concierto. A estas alturas de la película, te podrás imaginar que Nathy Peluso tenía varias balas potentes que quemar aún.

Bajo unas luces rojas, Natalia recitaba los rápidos y afilados versos de “Corashe”, la canción que le catapultó a la fama, con una versión mucho más extensa e instrumental. Acto seguido, la sensual “Delito” conseguía hacernos bailar a todos (ropa mojada incluida), para dar paso a “Business Woman”, canción que resonaba por todos los altavoces del recinto casi por debajo de las voces de un público enloquecido. Pero aún quedaba la guinda del pastel. Nathy Peluso no quiso terminar su espectáculo con un single oficial archiconocido, sino con uno de los temas más interesantes de su último nuevo disco: “Agárrate”. Una canción que está dividida en dos partes y que es el ejemplo perfecto de su estilo: una primera parte que se asemeja a un tango desgarrador, y una segunda totalmente sucia y hip-hop. En definitiva, la mejor manera de cerrar un show que nos electrocutó a todos los allí presentes, metáforas climatológicas aparte.

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