Música para pabellones
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Música para pabellones

7 / 10
Toni Castarnado — 28-10-2006
Empresa — Iguapop
Sala — Pavelló Olímpic de Badalona
Fotografía — Fernando Ramírez

Que los conciertos son caros lo sabemos todos, y que la mayoría de bandas que se suben a un escenario no justifican el precio de esa entrada también. Pero por otro lado los hay que sí te hacen amortizar ese dinero y así vivir una experiencia única. La de Muse lo es. La progresión del grupo ha sido coherente, dando cada vez pasos más grandes, pasando de tocar en Bikini a hacerlo en un Razzmattazz con tres cuartos de entrada para ya en la gira de “Absolution” agotar ese mismo aforo con un mes de antelación. Ahora el reto era una tarea difícil y contra todo pronóstico reventaron el Olímpico de Badalona. Una utopía cuando a sus seguidores siempre les da la sensación que hay más detractores que adeptos de la banda. La única duda era saber cómo iban a adaptarse a esas dimensiones, a esas proporciones… Con un escenario sencillo, pero vistoso, amplio, pero en el que no se veían perdidos, con detalles como el de esa torre iluminada, esa cúpula que tapaba la batería, o ese elegante amplificador blanco junto al piano. El trío comandado por Matthew Bellamy empezó el concierto mostrándose conservador, sabiéndose ganador desde un principio, pero con una sorprendente capacidad para levantar la actuación cada tema un poco más, consiguiendo un crescendo sin fisuras. Actúan menos de cara a la galería que antaño aunque continúan sacando los globos gigantes. Por ello centran su repertorio mayoritariamente en sus dos últimos discos, y recuperan únicamente los hits indispensables de sus dos primeros trabajos (“New Born”, “Muscle Museum”, “Plug In Baby”). Menos piano que en otras ocasiones, más metaleros y agresivos que nunca, y con la base rítmica más demoledora del actual panorama rockero alternativo, nos hicieron babear con los temas de su reciente “Black Holes And Revelations”, con la melodía de “Starlight”, la hermosura de “Invencible”, el ritmo sexual de “Supermasive Black Hole” y la última dedicatoria a esa obra fue “Knights Of Cydonia”, esa maravillosa opereta rock, que al acabar, y con las luces alumbrando nuestras seseras, nos despertó de esa fantasía musical de la cuál habíamos sido participes.

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